Vaya semana! con Enric bromeábamos la anterior sobre esta y bueno, ha colmado todas las espectativas. El viernes sobre la una los mossos cargaron brutalmente contra #acampadabcn y se llevaron todo lo que había allí. La pantalla se llenó de fotos y videos de una violencia e incompetencia extremas. El viernes a las cinco y media el conseller de interior Felip Puig dio una rueda de prensa para justificar lo injustificable y él mismo se enredó con sus explicaciones. El viernes a las siete los de #acampadabcn lo había reconstruido todo y estaba casi igual que antes. Fue realmente emocionante verlo, y había más gente que nunca. El sábado, ayer, el Barça gano la Champions y empezó una larga noche con el riesgo de que hubiera gente que aprovechase la celebración para crear disturbios con los acampados. No pude estar allí y lo seguí en Twitter. Hubo varios momentos de tensión pero al final no pasó nada, #acampadabcn sigue en la plaza Catalunya y esta tarde a las 21.15 hay confirmado un concierto de Paco Ibañez.

Mientras escribo esto estoy oyendo sobrevolar el helicóptero de los mossos, supongo que por la rúa del regreso del Barça, y siguiendo por streaming la manifestación en apoyo de las acampadas en la mismísima plaza de la Bastilla de París, allí donde todo empezó. Unas 3000 personas dándole a las cacerolas con buen ritmo. Pero bueno, si ya había indignación, después de lo que pasó el viernes hay mucha más. Y después de lo que pasó (y no pasó) anoche hay menos argumentos con los que contener esta indignación, en el caso de que en situaciones como esta se siga aceptando el valor de los argumentos. Con el pretexto de evitar lo que nunca llegó a pasar, el conseller Felip Puig provocó lo que nunca tendría que haber pasado. Lo que pasó el viernes por la mañana en la plaza Catalunya, además de vergonzoso, fue inutil porque por la tarde se había vuelto a reconstruir, y fue inutil porque anoche finalmente no pasó nada, y no parece que fuera tanto por la actuación de los mossos, que en algún momento incluso intentaron volver a entrar en la plaza, como por el cordón de seguridad que montaron los acampados de cuatro y cinco en fondo con carteles rechazando la violencia.

Lo que pasó ayer noche en la plaza Catalunya ha sido memorable y digno de que lo sepan todos los barceloneses (y todo el mundo, claro): los acampados consiguieron mantener la calma y evitar pacificamente la violencia en medio de la batalla campal entre energúmenos y mossos que se viene aceptando como parte de la fiesta cada vez que hay una celebración de este estilo. Tuvieron la violencia a pocos metros, pero no pasó nada. Bien, pues habrá muchos barceloneses que no se enterarán de todo esto porque la repercusión en los periódicos locales ha sido mínima (de la tv no puedo comentar porque no la veo). Es para acabar pensando que a estos periódicos y a los partidos de los que son portavoces no les interesan unos acampados pacíficos, no les interesa ese ejemplo de civismo, les interesa más la imagen de los antisitemas violentos que tiene el senyor Puig en la cabeza y a la que finalmente se refirió en la conferencia de prensa del viernes cuando se vió acorralado por las incoherencias de lo que había explicado (¿por qué había habido un solo detenido si habían 37 mossos heridos?).

El aluvión de fotos y vídeos que se estaba viendo ya en la red en el momento en que el conseller empezaba su conferencia desmentía el guión con el que intentaba justificar lo que había pasado: una supuesta limpieza (que no desalojo) por motivos de salubridad y de seguridad ante la Champions habían encontrado la resistencia y agresividad de los acampados que había obligado a los mossos a cargar. Cualquiera que haya estado estos días en la plaza (y hemos pasado muchos) sabe que la excusa de la salubridad es ridícula, y la de la seguridad se ha revelado igualmente equivocada y contraproducente, pero hablar de la agresividad de los acampados es sencillamente mentira. Todos hemos visto los vídeos, incluso Antena 3 estaba retransmitiendo en directo (y los comentarios reflejan la indignación ante lo que estaban viendo), y si la consellería tiene pruebas gráficas de la agresividad de los acampados haría bien en hacerlas públicas, cosa que de momento no ha sucedido.

Lo que dijo el conseller Puig era mentira el viernes, pero después de lo que pasó anoche esa mentira es ya una desfachatez que exige una rectificación y una disculpa. Si los argumentos, las rectificaciones y las disculpas siguen manteniendo algún valor en situaciones como ésta.

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