Tras el discurso de Mubarak de ayer, hoy todo a cambiado de repente. Llevo horas viendo la batalla por la plaza Tahrir en El Cairo y hacía mucho tiempo que no sentía tanta indignación, incluso rabia. A mediodía una multitud armada y furiosa  ha avanzado simultáneamente por todas las calles que rodean Tahrir y ha atacado  a los manifestantes. Un contraataque en toda regla, incluso se han visto caballos y camellos. Entonces ha empezado una batalla sangrienta que todavía no ha acabado.

Ayer por la tarde el ejército declaraba oficialmente que no dispararía contra los manifestantes, El Baradei fue a Tahrir y por la noche Mubarak anunciaba que no volvería a presentarse para presidente, una promesa insuficiente cuando lo que la gente esperaba era que anunciaba su retirada. Como comentó alguien, las concesiones gubernamentales estos días van con kilómetros de retraso con respecto a las exigencias de los manifestantes. Pero la moral en la plaza era alta y el rechazo a Mubarak unánime.

A última hora de esta mañana, como una señal del cambio de viento, el ministerio de Defensa ha pedido que todo el mundo volviera a sus casas, y a mediodía de repente se ha visto un montón de gente avanzando y los manifestantes retirándose. Un grupo de jinetes montados en caballos y camellos ha intentado partir en dos la plaza. Había mucha mucha gente y un enorme caos.

Se ha empezado a correr la voz de que los que atacaban venían armados con palos y navajas y eran policias de paisano, e incluso se han mostrado a la cámara las acreditaciones que les encontraban encima.

Desde algunas de las azoteas que rodean la plaza, grupos de hombres han empezado a tirar a los manifestantes muebles, piedras y todo lo que han encontrado. Intentaban avanzar por las calles a base de palos y piedras. En un momento dado, cuando empezaban a ser rechazados por los manifestantes, estos han empezado a retroceder corriendo, y entonces se ha visto que les estaban lanzando gases lacrimógenos, la firma inconfundible de la policía. Desde las azoteas ahora les tiraban bolas de fuego. La violencia era terrible, y el ejército se limitaba a observar. Mientras, el ministerio egipcio de asuntos exteriores rechazaba en una nota la insistente petición de Estados Unidos y la UE  de que el cambio político empezase inmediatamente. Mubarak estaba contraatacando en toda la línea.

Poco después el ministerio del Interior sacaba una nota afirmando que no había fuerzas de seguridad  en la plaza, mientras que Nicholas Kristof del NYT decía haber visto bandas organizadas que llegaban en autobuses. Como ha escrito en su crónica:

“I’ve been spending hours on Tahrir today, and it is absurd to think of this as simply “clashes” between two rival groups. The pro-democracy protesters are unarmed and have been peaceful at every step. But the pro-Mubarak thugs are arriving in buses and are armed — and they’re using their weapons.

La idea de que el gobierno de Mubarak estuviera utilizando policías camuflados para reventar la manifestación me ha revuelto las tripas. Cuando un gobierno intenta esconder sus propios uniformes se está colocando al nivel de una mafia. Además se ha ido viendo que esos hijos de puta se dedicaban especialmente a atacar periodistas. Joan Roura, el enviado especial de TV3, ha sido uno de los muchos atacados (aquí hay una lista considerable). Desde Twitter se reclamaba la intervención del ejército y la presión de los gobiernos extranjeros. Algunos tuiteaban que estaban rodeados y no podían salir, y que habían muchas mujeres y niños en la plaza. Los atacantes, en cambio, eran todos hombres.

La cámara de Al Jazeera ha estado enfocando hoy la calle que hay detrás del Museo Egipcio, en donde se sucedían las acometidas de uno y otro bando. A última hora de la tarde los manifestantes de Tahrir iban ganando terreno otra vez, a pesar de las piedras, el fuego y los gases lacrimógenos, pero entonces los partidarios de Mubarak han empezado a atacar con cocteles incendiarios el museo. Ha sido otro momento atroz, porque lo que hay ahí dentro es irremplazable. Como ha dicho alguien, “Nerón está quemando Roma”, y sus mercenarios se estaban comportando como auténticos orcos, dispuestos a destruir lo que fuera para aumentar el caos. Por suerte el ejército sí ha intervenido en este caso, apagando los conatos de incendio.

Los orcos finalmente ha parecido que se retiraban, alguien ha tuiteado “conservamos Tahrir!” y ha habido unas horas de tranquilidad.  Se ha empezado a hacer el recuento de muertos y heridos, tres muertos y más de mil heridos, y se han visto imágenes del rincón que se ha improvisado para atenderlos. Desde Twitter se pedían médicos y medicinas, y se recomendaba que vinieran en grupo para poder pasar. Y cuando ya todo parecía tranquilo, los orcos han vuelto a atacar.

Es la una de la madrugada, las dos en El Cairo, y en las imágenes de Al Jazeera se ven dos líneas de barricadas anti y pro Mubarak junto al Museo de Egipto desde donde se han estado lanzando cocteles incendiarios buena parte de la noche. Guerra de posiciones y carrera contra el tiempo. ¿Cuanto podrán aguantar los manifestantes de Tahrir en esta situación?, ¿cuanto puede tardar una acción internacional para frenar de verdad esta violencia?, ¿qué repercusión puede tener la prolongación de esta situación en Tahrir sobre las diversas convocatorias de protesta en otros paises árabes?, ¿que pasará mañana? Después de tanta adrenalina, me quito el sombrero ante el valor de los que hoy han defendido la plaza.

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