Ayer lei un curioso artículo de Ben Goertzel que trata sobre uno de los fenómenos más insólitos que ocurren en las experiencias con DMT y ayahuasca: el contacto con otros seres no humanos con los que es posible hablar e interrelacionarse con sorprendente normalidad. El primero que habló de ellos fue Terence Mckenna, y los llamó “elfos”. Rick Strassman también habla de ellos y del reto que su aparición relativamente frecuente en los relatos de los voluntarios supuso para su investigación en la universidad de Nuevo Méjico, y también Benny Shannon hace alguna mención.

Pero encontrar a Ben Goertzel escribiendo sobre este tema ha sido una (relativa) sorpresa. Ben Goertzel es en realidad un investigador en inteligencia artificial (la semana pasada comenté su Ramona), vinculado a las reflexiones sobre la singularidad que viene proponiendo Ray Kurzweil y con un amplio background que incluye desde la filosofía hasta la psicodelia (y otras muchas cosas). Es uno de los pocos que sigo en Twitter y me parece el tipo de científico que parece estar evolucionando ahora, con unas fronteras cada vez más amplias y un estilo diferente.

De todo esto va el artículo, que es parte de un manifiesto que publicó Ben Goertzel hace un tiempo. Voy a poner primero el texto en inglés y después la traducción. Me ha gustado el tema, pero sobre todo el enfoque, ¿qué pasa cuando tienes una experiencia que no encaja con nada de lo que has experimentado antes ni sabes donde ponerlo? “Y entonces la pregunta es…”

Many people, after having certain meditative experiences or taking certain psychedelic substances (especially DMT), emerge with a strong intuitive sense that they have been communicating with intelligent transhuman beings in some other “dimension”—a dimension quite close-by to us, but normally inaccessible to us due to the nature of our mind-architecture and self-structure.

Some folks, such as Terence McKenna, have hypothesized that the technological Singularity will put us in touch with these beings (which he whimsically labeled “nine-dimensional machine-elves”!), via allowing us to occupy more flexible mind-architectures and lose the restrictions of the human self…

Interestingly, this hypothesis that we’ll contact such beings after the Singularity is verifiable/falsifiable… we just need to create the Singularity to find out!

If nothing else, this line of thinking serves to remind us that it’s mighty hard to meaningfully chart what might happen after Singularity. After all, if McKenna is right and post-Singularity we will contact these beings and ingest information from them or in some sense join their world—then from that point on the direction of our mind-evolution will be quite independent of any detailed prognostications we might make now…

imageThese ideas seem related to Philip K. Dick’s experiences on February 3 1974, which are nicely recounted in the biography Divine Invasions—and during which he says he received medical information from alien minds, which he would have had no way to find out through ordinary means, and which he later claimed to prove valid via conventional medical examination. (Of course, though, this instance of the mysterious transmission of medical info to Dick—assuming it really happened—could be explained via simpler psi phenomena, not requiring the postulate of alien minds!)

This is weird stuff from a contemporary-Western-culture perspective, and may be best understood as nothing more than strange experiences generated by human brains under the influence of various (ingested or self-generated) chemicals.

However, the Cosmist perspective urges open-mindedness. The universe is a big place—perhaps in senses beyond the ones modern physics acknowledges—and we likely experience only small fragments of it. That certain states of mind could allow some humans to experience chunks of universe inaccessible to ordinary waking human consciousness, is certainly not impossible.
How Real Is Reality Anyway?

After all, the empirical world of electrons and baseballs and such is known to each of us only via inference and extrapolation based on our (lifetime of) sense data.

That is: the “empirical world” itself is, from a subjective perspective, something each of us invents for ourselves, elaborating on patterns we recognize in our sense-data (including linguistic communications from others).

So the question is which of our sense data do we choose to trust—i.e. do we mistrust the data received while under the influence of DMT while accepting the data received during ordinary waking consciousness … or do we take a more open-minded view?

I’m not saying people should ascribe a profound reality to their every passing delusion, hallucination, etc.

Just that the distinction between reality and invention is not that clear—so we need to be careful about dismissing something just because it diverges from the sociopsychological construct we think of as “empirical reality.”

What is the difference between a “reality” and a “collective invention that evolves dynamically and creates new forms that it feeds back into the minds of the inventors”?

The Puzzling Nature of “Simplicity”

This odd issue of DMT aliens sheds an interesting light on the nature of the “simplicity” that underlies the Occam’s Razor heuristic.

To nearly everyone who hasn’t communicated with these beings themselves, the hypothesis “it’s a drug-induced delusion” seems the simplest explanation for the phenomenon at hand.

Yet, to nearly everyone who has communicated with the beings, the hypothesis “they’re real, autonomous, nonhuman beings of some sort” seems the simplest explanation—because the sense of independence and alien-ness and intelligence these beings project is so powerful, it just seems intuitively absurd that they could be produced by the mere human brain.

A mind’s assessment of simplicity is not independent of its experience base! So, the patterns a mind sees, being dependent on what a mind has experienced, are a function of the mind’s own beliefs, ideas and memories.

This brief article is part of the overall Cosmist Manifesto.

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Muchas personas, después de tener ciertas experiencias meditativas o tomar determinadas sustancias psicodélicas (especialmente DMT), emergen con una fuerte sensación intuitiva de que han estado en comunicación con seres inteligentes transhumanos en alguna otra “dimensión”- una dimensión bastante cercana a nosotros, pero normalmente inaccesible debido a la naturaleza de nuestra arquitectura mental y a nuestra propia estructura.

Algunos, como Terence McKenna, han propuesto la hipótesis de que la singularidad tecnológica nos pondrá en contacto con estos seres (que él caprichosamente etiquetó como “elfos-máquina en la novena dimensión”),al permitirnos ocupar arquitecturas mentales más flexibles y perder las restricciones del yo humano …

Curiosamente, esta hipótesis de que nos pondremos en contacto con estos seres después de la singularidad es verificable/falsable … sólo tenemos que crear la singularidad para averiguarlo!

Si más no, esta línea de pensamiento sirve para recordarnos que resulta dificil trazar con cierto sentido lo que puede ocurrir a partir de la Singularidad. Después de todo, si McKenna está en lo cierto y después de la singularidad pondremos contactar con estos seres  e ingerir información procedente de ellos, o en algún sentido unirnos a su mundo, a partir de ese punto  la dirección de la evolución que tomará nuestra mente será totalmente independiente de cualquier pronóstico concreto que pudiéramos hacer ahora …

Estas ideas parecen estar relacionados con las experiencias de Philip K. Dick el 3 de febrero de 1974, que están muy bien relatadas en la biografía Divine Invasions, y durante las cuales dice que recibió información médica de mentes alienígenas, una información que él no habría tenido manera de encontrar a través de los medios corrientes, y que más tarde pudo comprobar que era válida a través de un examen médico convencional. (Por supuesto, esta instancia de la transmisión de información médica misteriosa a Dick – suponiendo que realmente pasara – podría explicarse a través de simples fenómenos psi, que no requieren el postulado de las mentes alienígenas!)

Esto es algo definitivamente raro desde la perspectiva de la cultura occidental contemporánea, y puede ser entendido como nada más que extrañas experiencias generadas por el  cerebro humano bajo la influencia de diversos  productos químicos (ingeridos o autogenerados) .

Sin embargo, la perspectiva “Cosmist” insta a la apertura del espíritu. El universo es un gran lugar – tal vez en sentidos que exceden aquellos que la física moderna reconoce hoy – y es muy probable que solo experimentemos pequeños fragmentos del total. Que ciertos estados mentales pudieran permitir a algunos humanos experimentar trozos del universo inaccesibles para la conciencia humana en su estado cotidiano, no es imposible. ¿Cuán real es la realidad de todos modos?

Después de todo, el mundo empírico de los electrones, pelotas de béisbol y cosas así es conocido por cada uno de nosotros sólo a través de la inferencia y la extrapolación basada en nuestra los datos de los sentidos recogidos durante toda una vida.

Es decir: el mundo “empírico” es, desde una perspectiva subjetiva, algo que cada uno de nosotros se inventa para si mismo, eleborándolo a partir de patterns que reconocemos en el flujo de los datos sensibles (incluidas las comunicaciones lingüísticas de los demás).

Entonces la pregunta es cuál de nuestros datos sensoriales escogemos para confiar en él – es decir, ¿debemos desconfiar de los datos recibidos bajo la influencia de  DMT mientras  aceptamos los datos procedentes de la conciencia en su estado cotidiano… o debemos tomar un punto de vista más abierto?

No estoy diciendo que la gente deba atribuir una realidad profunda de cada uno de sus ilusiónes pasajera, alucinaciones, etc

Solo que la distinción entre la realidad y la invención no es tan clara – por lo que tenemos que tener cuidado con despreciar  algo sólo porque se aparta de la construcción socio-psicológico que consideramos “realidad empírica”.

¿Cuál es la diferencia entre una “realidad” y una “invención colectiva que se desarrolla dinámicamente y crea nuevas formas que retroalimentan la mente de los inventores”?

La naturaleza enigmática de la “simplicidad”

Esta extraña cuestión de los DMT aliens arroja una interesante luz sobre la naturaleza de la “simplicidad” que subyace en la heurística de la navaja de Occam.

Para casi todos los que no se han comunicado con estos seres, la hipótesis “es una ilusión inducida por drogas” parece la explicación más simple para el fenómeno que nos ocupa.

Sin embargo, para casi todos los que se ha comunicado con ellos, la hipótesis de que “son reales, autónomos, seres no humanos de alguna especie” parece la explicación más simple, porque la sensación de independencia, de extrañeza con respecto a lo humano y de inteligencia de estos seres es tan poderosa que resulta intuitivamente absurda la idea de que pudieran ser producidos  por un simple cerebro humano.

Una evaluación de la simplicidad de la mente no es independiente de su base de experiencia! Por lo tanto, los patterns que una mente ve, y que dependen de lo que una mente ha experimentado, están en función de las creencias propias de la mente, ideas y recuerdos.

Este breve artículo es parte del  Manifiesto Cosmist.