Ayer volví a hacer otra purga de tabaco, ya llevo 3 o 4, pero bueno, voy a explicar esta curiosa historia desde el principio. Reuniendo información sobre todo el tema de la ayahuasca me enteré de que en la amazonia es frecuente realizar una purga con tabaco antes de las sesiones, una manera de limpiar el cuerpo para que Doña Aya cuando entre se lo encuentre todo limpito y aseado. La purga consiste en beber un jarabe de gusto inolvidable que se elabora macerando en agua durante la noche anterior hojas de mapacho, la variedad de tabaco superpotente que se cría allí. Hace unos meses me enteré de que estas purgas también se hacían aquí, y de que, además de limpiar el cuerpo como cualquier purga, las purgas de tabaco eran también un método utilizado para… dejar de fumar.

Curioso, ¿no? Pues decidí probarlo, aquella primera vez más por investigar que con un próposito concreto. Se trata de ir tomando vasitos del jarabe intercalados con vasos de agua muy caliente hasta que al rato vomitas. Por lo que voy viendo, el rato que tardas en vomitar es el que necesita Don Tabaco para ir recogiendo la basurilla antes de enviarla fuera, y a veces también para vencer algunos bloqueos que se pueden producir. Si el tiempo se alarga demasiado o si el vómito se bloquea se pueden producir mareos, que desaparecen cuando finalmente todo sale fuera. El proceso es, digamos, bastante telúrico, pero los efectos al final de la purga fueron realmente sorprendentes: no recordaba el tiempo que hacía que no respiraba tan bien, a lo que siguió una semana de insólita vitalidad, como si hubiera iniciado una dieta de Red Bull. Durante todo el día no tuve ganas de fumar (efectivamente) pero por la noche había quedado para salir y ahí ya decidí abrir el paquete.

Pero bueno, pensé, ésto hay que aprovecharlo, y la segunda vez ya fui más preparado. Hice un poco de dieta los días antes y reservé el finde para poder estar tranquilo en casa sin salir. Y pum pum pum, vasito vasito, más o menos como la primera vez. El primer día no fumé, el segundo tampoco, ni el tercero… y esto ha durado hasta hoy, que sigo sin fumar. Es curioso por todos lados, primero que haya sido el tabaco el que me haya ayudado a dejar de fumar, segundo, otras veces también había conseguido dejar de fumar por temporadas, pero nunca me había resultado tan fácil como ahora. De fumar dos paquetes al día a no fumar nada de golpe el cambio ha sido brutal, y sin embargo la transición ha sido mucho más fácil. El caso es que sigo sin tener ganas de fumar, y cuatro meses ya es un plazo razonable. Además no soy el único, otro amigo que fue luego no ha vuelto a fumar desde entonces.

Hasta aquí mi experiencia de momento con ésto del tabaco reversible. Resulta paradójico que sea el propio tabaco (aunque de otra especie) el que te ayuda a desengancharte de los cigarrillos. Puede tener que ver tanto la forma de consumo como la caterva de productos top secret con el que mezclan al tabaco Virginia para liarlo, de hecho he leido que los curanderos no recomiendan empezar fumando el tabaco, porque es demasiado fuerte y engancha, sino mascándolo o bebiéndolo. Pero lo realmente curioso es que en muchas culturas indígenas americanas el tabaco es considerado una planta maestra, una planta medicinal y sagrada, una planta muy valiosa. Lo primero que le ofrecieron los indios caribes a Colón cuando llegó por allí fueron precisamente hojas de tabaco. La versión oficial dice que fue un presente de la categoría de un dios, la versión oficiosa explica que todos tenían una media sonrisa mientras imaginaban el uso desastroso que iban a hacer de esas hojas aquellos extranjeros ignorantes.

Realmente tiene mucha tela que dos de los problemas más graves que se plantean las autoridades sanitarias ahora mismo, el tabaco y la coca, puedan tener su origen en el mal uso de sustancias que determinadas culturas venían utilizando sin esos riesgos probablemente durante siglos. No tengo información de que existan problemas de drogadicción a la hoja de coca entre los quechuas y los aymaras, y su reivindicación por parte de Evo Morales es un argumento a favor. No parece que el uso ritual del tabaco llegue a crear la misma dependencia que los cigarrillos envasados para su consumo rápido. Se puede hacer una comparación inversa: la tecnología nuclear de que nosotros disponemos tiene unos protocolos de seguridad (más o menos) estrictos. Si otra cultura quisiera apropiarse de esa tecnología sin conocer esos protocolos probablemente se encontrarían con problemas. Y no vale decir que solo son plantas, las plantas tienen una sorprendente vida secreta.

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