Señores y señoras, yo también estoy en huelga. A mi también me han bajado un 5% el sueldo, y eso hace pupa. Lo que resulta indignante es que si ahora el Estado no tiene dinero para pagarme el sueldo completo es porque en un momento dado les entró el pánico ante una posible hecatombe financiera y decidieron respaldar a los bancos y cajas que se habían pringado con los suculentos paquetitos llenos de mierda de las subprimes americanas y con todas las triquiñuelas  de las constructoras nacionales. Se pillaron los cinco dedos, y entonces todos los defensores del liberalismo y del libre mercado se volvieron hacia el Estado para plantearle un chantaje: o nosotros o el caos. Y el Estado cedió y cubrió las deudas de todas las entidades financieras que habían estado jugando a la ruleta.

El guión, como suele pasar, llegó ya escrito de los USA. Allí dejaron caer a Lehman Brothers, uno de los históricos de la banca norteamericana, a finales del 2008 (y por motivos que todavía se discuten), pero los movimientos telúricos que provocó semejante decisión, próximos al caos, condujeron a que el gobierno del liberal Bush organizara una barra libre para la banca. El Estado, que los republicanos siempre intentan adelgazar, era el que se iba a hacer ahora cargo de todo. Cuando llegó Obama la crisis ya no era solo financiera, sino que también afectaba a las empresas productivas. General Motors estaba en apuros, y el Estado también corrió a ayudar a General Motors (con buenos resultados, por lo que parece).

Aquí en España también se decidió usar el mismo guión. Consistía en recuperar las recetas de Keynes tras la crisis de 1929: contra la crisis inversión pública. El Estado por una parte cubría las deudas de las entidades financieras y por otra derrochaba el dinero en el plan E, subvencionando a los ayuntamientos para que arreglaran las aceras, las piscinas o lo que quisieran, siempre que ayudara a bajar el paro. Pero resulta que el que tenía que aplicar el guión, el ministro de economía y vicepresidente del gobierno Pedro Solbes, no lo veía tan claro. En un momento dado dijo que la caja del Estado ya se había cerrado. Resultado: Pedro Solbes cesó y llegó Elena Salgado con la misión de hacer lo que Pedro Solbes no había querido hacer. Y lo hizo. Y ahora el Estado no tiene dinero para pagarme. Tenía razón Pedro Solbes.

Yo he sacado varias conclusiones de esta crisis y de como se ha gestionado. Primero, que la socialdemocracia siempre juega en campo contrario, y cuando vienen mal dadas tiene que ceder. Segundo, que las sucesivas fases de esta crisis están dando la vuelta a las soluciones keynesianas clásicas que funcionaron el el 29: cuando los Estados se deciden a emprender políticas públicas que contrarresten la atonía del mercado, quedan endeudados a un nivel que el propio sistema financiero que han ayudado a mantener no les perdona. Tercero, que si la respuesta de los mercados al respaldo que solicitaron de los Estados es el que estamos viendo, las recetas de Keynes ya no tienen sentido, no puedes seguir alimentando a los lobos, mejor el caos. Cuarto, todavía no tenemos alternativa a todo ésto, pero lo que está claro es que se trata de una crisis del sistema, cuidado!!!

Bueno, y para acabar una gran foto. Los bomberos de Madrid han entrado hoy en la Bolsa y han desplegado estas dos pancartas, que resumen todo lo que he intentado explicar aquí. El otro día en el trabajo se comentaba que cuando hay que reaccionar ante situaciones como ésta hacen falta mejores alternativas que las huelgas y las manifestaciones, que son lo mejor que tenemos hoy, pero ya están descontadas en el momento en que deciden provocarlas, ya están también en el guión. Sin embargo, acciones como ésta de los bomberos de Madrid meten el dedo justo donde toca. Aplauso.

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