Ayer fui a la charla que Luis Eduardo Luna dio en el bar de Víctor. Llovía de lo lindo, pero no me la quería perder. Luis Eduardo Luna es un antropólogo colombiano que ha estudiado el chamanismo mestizo amazónico y los usos de la ayahuasca, y al que conocía por el libro que publicó con Pablo Amaringo, “Ayahuasca Visions. The religious iconography of a peruvian shaman” (se puede descargar aquí). El libro tiene una historia curiosa que explican en la wiki. Pablo Amaringo era un curandero mestizo (murió el año pasado) que conocieron Luis Eduardo Luna y Dennis McKenna en Pucallpa en 1985. En aquella época había dejado de ejercer como curandero y se dedicaba a vender sus dibujos a los turistas. Luna le propuso que pintara algunas de sus visiones con la ayahuasca, y de allí salió el libro, que se publicó en inglés en 1993. El libro es espectacular en todos los sentidos, tanto por las imágenes que contiene como por las explicaciones que añade, y ha sido el origen de un nuevo estilo de pintura peruana empapadita de la imaginería de la ayahuasca y de los motivos de la selva que llega, por ejemplo, hasta Harry Chavez, del que ya estuve hablando por aquí. Ésta es una pintura de Pablo Amaringo que muestra bien los dos mundos.

Bueno, pero la charla de ayer no iba tan directamente sobre estos temas sino que fue una presentación general de todo el territorio del Amazonas, de su geología, su clima, su historia y su prehistoria, las culturas y las lenguas, un repaso general muy interesante y que poco a poco fue apuntando a una hipotesis de fondo todavía más interesante. La imagen que tenemos actualmente del Amazonas como un inmenso territorio apenas poblado por diversos grupos de tribus primitivas nómadas puede guardar algunas sorpresas a tenor de algunos descubrimientos arqueológicos recientes y de la relectura de viejas crónicas de la conquista.

Luis Eduardo Luna empezó comentando el relato que de la primera expedición de Orellana por el Amazonas hizo el dominico Fray Gaspar de Carvajal, que le acompañaba como capellán (se puede descargar una parte aquí). Allí habla de un territorio bien poblado y añade un detalle interesante, su admiración por la cerámica que aquellos pueblos elaboraban, y una buena cerámica es una buena pista de una buena cultura. El caso es que poco a poco se han ido encontrando piezas de esa buena cerámica en las excavaciones arqueológicas, se han encontrado restos de antiguos caminos e indicios de grandes contrucciones (probablemente en madera) cuando la deforestación ha despejado la selva que los ocultaba,  se han encontrado pinturas rupestres es las pocas zonas en que existen rocas y cuevas, como la Sierra de Capivara, y finalmente, se han encontrado restos humanos con una antiguedad que puede ser mayor que los encontrados en Monte Verde, en Chile, del 14.000 años antes de, lo que proporciona un nuevo argumento contra la hipótesis de Clovis, que defiende un solo poblamiento de América a través del estrecho de Bering no más tarde del 14.000. O aquellos primeros pobladores eran auténticos sprinters o no les dio tiempo a bajar en ese tiempo de Alaska a Chile.

Bueno, en todo caso de repente aparecen indicios de un núcleo de cultura en medio del Amazonas anteriores a los que se han encontrado en el norte o en la costa, que pudo ser severamente mermado después de la conquista por las mismas epidemias que mataron a los otros americanos más próximos a los españoles. De momento esto es una hipótesis, a falta de más pruebas concluyentes, y con el poderoso argumento en contra de los análisis genéticos, que siguen insistiendo en un único poblamiento con origen en Siberia o Mongolia a través del estrecho de Bering. Claro que los análisis genéticos se han hecho sobre la población viva actualmente.

En todo caso, dudas sobre antiguedades aparte, parece que el territorio del Amazonas tuvo mejores épocas, y hay bastantes indiciós de que las culturas que lo habitaron, como las más conocidas de la costa del Pacífico, hicieron un uso frecuente de determinadas plantas, como el tabaco, la coca y la ayahuasca. Todo un tema cultural, el uso de estas plantas, y toda una sorpresa que el tabaco y la coca, que tantos dolores de cabeza dan por aquí hayan tenido allí sus rituales y sus cuidados.