Hace unos dias Tommy, que acaba de volver de un viaje por Perú y Colombia, me envió unas cuantas fotos del paisaje nevado alrededor de su casa en Alemania. Su correo coincidió con la gran nevada en Barcelona y le contesté que esta vez yo también tenía fotos de la nieve alrededor de mi casa, jeje. Él (que es muy vacilón) me contestó diciendo que vale, que yo tenía fotos de la nieve, pero que él tenía también fotos de la selva. Maldita sea! pensé, esto no puede quedar así, y me puse a buscar las fotos que hice hace 5 años en Costa Rica, las encontré y se las envié, explicándole que no solo tengo fotos de la nieve, sino que también tengo fotos de la selva. La cosa entonces quedó en tablas🙂

En realidad, la selva que vi en Costa Rica fue una selva hasta cierto punto urbanizada, la del parque nacional Manuel Antonio, con sus senderos señalizados y recorridos por grupos de turistas, nada que ver con subir en lancha por el Ucayali, por ejemplo. Pero para alguien llegado de una ciudad europea, yo ya alucinaba al ver como las iguanas atravesaban tranquilamente las terrazas de los bares, los caimanes se podian ver descansando bajo los puentes y por la noche se escuchaban los tremendos alaridos de los monos congo. Igual no era la selva selva, pero desde luego no se parecía en nada a la carretera Barcelona Sant Cugat.

Bueno, pues el tema de la selva viene ahora mismo porque he estado viendo un documental sobre la selva de la Guyana (la antigua Guayana inglesa), y eso si que es selva selva. Entre los viajes de los amigos, bien ilustrados con historias y fotografías, los libros que estoy leyendo sobre las memorias de Fernando Payaguaje y las aventuras de Arturo Cova, y esos jarabes de importación que a la que te despistas te colocan entre serpientes y jaguares, ando medio metido en una selva virtual de bastante octanaje. Medio metido, la otra mitad descansa tranquilamente su culo en una silla de Ikea. Pero bueno, cuando despues de estos chutes selvaticos virtuales te encuentras con un documental de la BBC discretamente titulado “The lost land of the jaguar”, pues eso…  no he podido evitar darle al botoncito del download.

El documental es bueno, en el más puro estilo documental, pero bueno. La primera secuencia con la cámara sobre las cataratas de Kaieteur es de esas imágenes que se recuerdan. Está en YouTube, aquí lo pongo:

Vale, las imágenes son extraordinarias, nos las han sabido editar para que todos los europeos nos quedemos con la boca abierta, eso es lo que esperamos de la tierra perdida del jaguar. Pero lo más interesante es el acting, really british. Este grupo de cámaras y científicos mediáticos en medio de la selva resulta realmente pintoresco. Una de ellas se pasa el dia en una plataforma de apenas cuatro metros cuadrados en lo alto de un arbol para filmar a los habitantes de los áticos de la selva. Otro se arrastra dentro de árboles podridos para capturar insectos nunca clasificados. Otro se descuelga bajo las cataratas para investigar ese habitat particular, justo se puede enorgullecer de que pocos hombres hayan pisado por estos andurriales antes de que una buena tormenta le mantenga toda la noche en vela.

Mientras veia el documental y alucinaba con las imágenes, no podia evitar que los protagonistas me fueran poniendo cada vez más nervioso. El objetivo de la expedición era demostrar que la selva tiene más valor como está que  como recurso mederero. Cada miembro del equipo establece un puesto de observación para recoger datos o imágenes con valor científico. Vale, pero hay algo de lo que he estado viendo que no encaja: el comportamiento y la desenvoltura de los protagonistas sobre el fondo del paisaje. Me ha recordado un poco las películas de británicos en la India. En fin…