Hace un tiempo encontré en la web una imagen impactante: era un cuadro en que un hombre avanzaba a cuatro patas, con la mirada fija, entre dos panteras negras. Los tres enseñaban los dientes. Bueno, resultó que era la obra de Harry Chavez, un artista peruano que trabaja de la mano de la ayahuasca, creando imagenes superpotentes que se traen la iconografía que crece con los ojos cerrados a los sitios donde puedes verla con los ojos abiertos.

A medida que he ido viendo más obras suyas me han llamado la atención dos cosas. Por un lado la técnica que utiliza para formar las imágenes, uniendo cuentas de cristal de colores que reflejan muy bien la textura en la que vibran esas imagenes que se ven con los ojos cerrados, y por otra, que aún siendo imágenes que proceden de eso que llamamos alucinaciones, su estilo no acaba de ser el del arte psicodélico que conozco, estilo Alex Grey, tiene más esqueleto, por decirlo de alguna manera.

Hay otra cosa que tiene gracia, y es que por lo visto, antes de la experiencia con la ayahuasca, Chávez era un pintor abstracto. “Harry Chávez, ha declarado que respecto a su producción artística, la ayahuasca lo influyó temáticamente. Antes de tomar ayahuasca, sus cuadros eran abstractos; con la ayahuasca apareció una iconografía, bestiario, fauna selvática y andina contundentes (de la entrevista con Ronald Rivera aquí).

Bueno, pues pongo algunas cosas suyas.

y aquí, a la izquierda, en una foto con Ronald Rivera