Archivos para el mes de: septiembre, 2009

He acabado de leer el libro de Marco Iacoboni sobre las neuronas espejo y sigo flipando con esas cositas que llevamos dentro. Ya he comentado varias veces por aquí el tema, a propósito de la película “Código 46” o del artículo de Ramachandran sobre su posible relación con la conciencia, pero voy ha hacer un poco de resumen introductorio. Son unas neuronas que descubrieron por casualidad Giacomo Rizzolatti y su equipo en la universidad de Parma en 1996 y que tienen la particularidad de que se activan no solo cuando realizamos determinadas acciones, sino cuando observamos a alguien realizando estas acciones. Esta diferencia tiene grandes consecuencias, supone que podemos reflejar como en un espejo acciones exteriores dentro de nuestro cerebro y de esta manera sentir, e incluso anticipar, la conducta y la expresión de otra persona y hacerla nuestra de una manera inmediata “como si el otro se transformara en otro yo”, según explica Vittorio Gallese, uno de los miembros del equipo de Rizzolatti. Bueno, pues Marco Iacoboni es profesor de psiquiatría en la UCLA y se involucró muy pronto en la investigación sobre las neuronas espejo, a partir de una investigación internacional coordinada a mediados de los noventa por Vittorio Gallese.

Lo que yo sabía sobre las neuronas espejo es que se las considera la base de la empatía, esa capacidad de ponerse en el sitio de otro y de entender sus reacciones y su comportamiento de una manera, digamos, intuitiva. Lo que he descubierto en el libro de Iacobini es que esa capacidad se basa en un proceso de imitación pero, sobre todo en que ese proceso de imitación funciona activando las neuronas motoras propias, es decir, aquellas que trabajan cuando realizamos una acción con una intención determinada, aunque de hecho no realicemos ninguna acción nosotros mismos. Esto quiere decir que nos podemos colocar en el lugar del otro duplicando su conducta y pillando su intención a nivel neuronal sin realizar nosotros mismos ningún movimiento, solo como un reflejo que nos sirve para entenderlo. Una de las consecuencias que tiene esto es que entendemos a los demás a este nivel de empatía, no por un análisis mental en frío de los datos que nos llegan sino por una reacción en caliente de nuestro sistema motor corpóreo que duplica internamente esos datos y los hace suyos.

El panorama que presenta Iacoboni es bastante diferente al que estamos acostumbrados. En lugar de individuos aislados, reflexivos y autónomos que necesitan de un “cemento social” (Jon Elster) para entrar en contacto, lo que viene a decir es que, neurológicamente y al nivel en que se encuentra actualmente la investigación, somos seres interdependientes que construyen su yo a partir de la imitación en la infancia y que mantenemos la capacidad de involucrarnos con los demás por resonancia interna y, además, que en esta capacidad tiene un papel crucial nuestro cuerpo y el sistema de neuronas que lo regulan. Copio un trozo:

“Por desgracia, la cultura occidental está dominada por un marco individualista, solipsista, que ha dado por válido el supuesto de que existe una completa separación entre el yo y el otro. Nos atrincheramos detrás de la idea de que cualquier sugerencia de interdependencia entre el yo y el otro puede sonar no solo contraria a nuestra intuición, sino difícil, hasta imposible de aceptar. Contra esta visión dominante, las neuronas espejo vuelven a reunir al yo y al otro”.

Pero entonces, en medio de este tráfico de reflejos e interconexiones, ¿cómo distingue el cerebro lo que realmente ocurre en nuestro interior de lo que es capaz de reflejar del interior de otro? Iacoboni plantea la hipótesis, basada en datos experimentales incompletos, de unas superneuronas espejo que no presentan activación cuando el sujeto del experimento observa una acción, sino solo cuando él mismo la realiza, y que actuarían como un interruptor que permitiría distinguir finalmente entre lo propio y lo ajeno. Los datos de las neuronas espejo tomarían al llegar al interruptor el camino del yo o del otro.

Pero a todo esto queda pendiente el papel del cuerpo a este nivel de conocimiento. El año pasado leí el libro (que no llegué a comentar porque coincidió con el viaje a China) de Antonio Damasio “El error de Descartes”. Damasio es otro neurólogo, profesor en la universidad de Southern California (vecina de la UCLA) y el libro ya es famoso. Son curiosas (parentesis) las referencias de los neurólogos a los filósofos: Damasio se enfrenta directamente a Descartes y el equipo de Parma, a través de Vittorio Gallese (y con Iacoboni incluido) aprovechan en sus investigaciones las líneas trazadas por la fenomenología existencialista de Merleau-Ponty. Pero bueno, una de las cosas con las que me quedé del libro de Damasio es el papel de las emociones y del cuerpo en el conocimiento, el peso de las áreas pre-reflexivas a la hora de decidir entre las múltiples opciones que se le presentan a la mente reflexiva para escoger. Copio un trozo:

“Los hechos que he presentado sobre los sentimientos y la razón, junto a otros que he comentado sobre la interconexión entre el cerebro y el cuerpo propiamente dicho, apoyan la idea más general  que planteé en la introducción del libro: que la comprensión global de la mente humana requiere una perspectiva organísmica; que la mente no solo debe moverse desde un cogitum no físico al ámbito del tejido biológico, sino que también debe relacionarse con un organismo completo, formado por la integración del cuerpo propiamente dicho y el cerebro, y completamente interactivo con un ambiente físico y social”.

Damasio, siguiendo las emociones, encontraba el cuerpo, y Iacoboni, siguiendo las neuronas espejo, vuelve a encontrar el cuerpo cuando las clasifica como neuronas premotoras. La pregunta entonces sería, ¿es posible el conocimiento sin el cuerpo? La respuesta que da Iacoboni es negativa, aunque de momento solo a nivel de hipótesis:

“Según esta alternativa, los procesos mentales cobran forma a través del cuerpo y de los tipos de experiencias perceptivas y motoras  que son producto del movimiento del cuerpo en el mundo circundante y de su interacción con él. Por lo general esta visión se denomina conocimiento corporeizado, y la versión de esta teoría especialmente dedicada al lenguaje se conoce como semántica corporeizada. El descubrimiento de las neuronas espejo ha sido un potente refuerzo de esta hipótesis que sostiene que la cognición y el lenguaje están corporeizados”.

Anuncios

Ayer estuvimos con Tommy en el concierto que The Damned y Die Toten Hosen dieron en la sala Apolo. La verdad es que yo no conocía ni a unos ni a otros, pero Die Toten Hosen es la banda favorita de Tommy, y por lo visto es la primera vez que actuaban en España, así que allá fuimos. Son una banda alemana de punk rock que empezó a rodar en el 82 y desde entonces no han parado. Cantan en alemán y, según me dijo Tommy, en Alemania (y en Argentina) llenan estadios, así que era casi un privilegio verlos en el Apolo a dos metros de distancia. Y resulta que The Damned son una de las bandas pioneras del punk rock inglés. Tocaron primero, y cuando entramos pensé, joder, que buenos son estos teloneros. Resulta que de teloneros nada.

Hacía siglos que no iba a un concierto de rock, y fue un chute de adrenalina intenso. Yo me descolgué del rock en los 80, precisamente con la llegada del punk, que entonces me pareció una oleada de puro alcohol destilado frente a los buenos licores que habían dado los 70. Después he descubierto que la música electrónica sirve para bailar y el rock ha quedado todavía más arrinconado. Me gusta, de hecho crecí con él, pero la verdad es que ya lo escucho poco. Bueno, pues ayer fue una inmersión en buen alcohol destilado, casi añejo, y de repente se me abrieron otra vez las sinapsis y lo estuve paladeando a saltos. Dos grupos muy buenos.

Además ha sido el primer concierto al que he ido cámara en mano, e hice todo un reportaje que voy a poner aquí. Me di cuenta de lo difícil que es hacer fotos de un concierto (al menos con mi cámara de poco trote) porque las luces cambian, el grupo no para de moverse, y si abres para pillar la luz te quedan movidas, y si cierras salen oscuras. Pero bueno, algunas salieron + o – bien, y aquí van.

The Damned

IMG_3517

IMG_3519

Die Toten Hosen

IMG_3543

IMG_3561

IMG_3538

IMG_3547

IMG_3570

IMG_3602

IMG_3613

IMG_3621

IMG_3626

El lunes estuve en la charla que daba Manel Ollé en Casa Asia dentro del ciclo asiaGeek. Por cierto, que llegué empapado porque me cogió un buen chaparrón de septiembre a la salida del metro y crucé el paseo de Gracia chapoteando y cagándome en todo. El verano se acaba. Pero bueno, la charla trataba sobre “Ciberpunk, cultura de masas y redes sociales en la nueva China” y Manel Ollé es profesor de historia y cultura de China en la Universidad Pompeu Fabra, así que el tema merecía el remojón.

IMG_3351

Manel Ollé empezó hablando del inicio de la cultura de masas en China (en el sentido estándar de mass-media) en los 80, y de la influencia que tuvieron entonces Taiwan, Japón, Corea del Sur o Filipinas en su desarrollo, de los primeros músicos pop o rock en China (como Cui Jian), de como incluso los mensajes gubernamentales se fueron adaptando poco a poco al nuevo lenguaje, pero la parte + interesante fue cuando se refirió al papel de Internet en China, a como funcionan las redes sociales allí y a algunos ejemplos de bloggers famosos.

Después de dar unos datos sobre el crecimiento exponencial de Internet en China y la ingente participación de los internautas chinos en redes sociales, explicó que en China se han readaptado las webs + utilizadas en Internet creando clones locales. Así, el Google chino es Baidu (aunque Google también ha conseguido entrar con negociaciones previas), el Facebook chino es Xiaonei, etc, etc, y esto es debido tanto a un proceso de asimilación como a la imposibilidad de acceder con normalidad a las que funcionan en el resto del mundo por temas de censura.

Y éste es para mi el tema + interesante de la Internet china: ¿que impacto social puede estar teniendo Internet en un país donde se la mantiene vigilada y donde periódicamente se bloquean webs extranjeras? Bueno, pues parece que lo tiene. Manel Ollé explicó una historia divertida en este sentido. Este año se cumplen los sucesivos aniversarios del movimiento de mayo de 1919, de la llegada de Mao al poder en 1959 y de la tragedia de Tiananmen el 4 de junio del 1989. En junio de este año el gobierno chino cerró Twitter y Flickr y empezó a filtrar los contenidos de Xiaonei.

Como respuesta aparecieron en la Internet china una serie de videos sobre caonimas y unas cuantas referencias a cangrejos. Bueno, las caonimas parecen ser unos animales imaginarios, parecidos a las llamas, cuyo nombre en chino mandarín se parece fonéticamente a la poco delicada expresión “fóllate a tu madre”, y la palabra china para cangrejo también se parece fonéticamente a “armonización”, el término que suele utilizar el gobierno chino para censurar determinados contenidos. Armonizar es, por otra parte, una idea muy confuciana, Confucio imaginaba una sociedad que se comportaba de manera parecida a una bandada de pájaros, cambiando de dirección simultáneamente. Pues parece que las caonimas y los cangrejos han sido un tema recurrente en la Internet china de estos meses (a pesar de las censuras). Aquí pongo ejemplos.

rivercrabflag

Y en cuanto a los bloggers, Manel Ollé mencionó dos interesantes. Por una parte Han Han, un tipo curioso, un escritor que dejó la universidad y además es corredor de coches. El post (censurado) que escribió sobre el incendio en la nueva sede de la televisón china, la CCTV, no tiene desperdicio. Por lo que he estado viendo, su blog tinene un tono muy irónico e incluye críticas al gobierno por todo aquello que no funciona sin pretender por ello un cambio político, una actitud que creo que está muy generalizada en China. Lo importante es que las cosas funcionen, y no las grandes ideas en uno u otro sentido. Aquí he encontrado la traducción del post en que anuncia la creación de su nueva revista y que acaba con una frase redonda:

We don’t have a standpoint, we just discern right and wrong. Too many people around us have standpoints, they don’t discern right and wrong.

IMG_3354

Y por otra parte Ai Weiwei, arquitecto (participó en el diseño del estadio olímpico), artista y uno de los pioneros del East Village de Pekín. Últimamente se ha dedicado a recoger y a publicar en su blog los nombres de todos los niños que murieron en el terremoto de Sichuan, como una denuncia de la precaria construcción de las escuelas debido a la corrupción.  Su blog fue censurado, y eso que Ai Weiwei es hijo de un poeta famoso en China, Ai Qing, y eso de la cierto margen, pero otros bloggers reprodujeron la lista y no hubo manera de pararla. Manel Ollé puso en la charla una foto de Ai Weiwei desnudo con una caonima tapándose la polla, no me dió tiempo a fotografiarla pero la he encontrado por ahí. Es un buen resumen de la charla, Internet sigue funcionando en China como un instrumento de comunicación y de crítica social, a pesar de todo.

3581275184_4db3a6c82e_o

Hoy me he despertado con una curiosa sensación de lucidez, todo lo que pensaba lo veía claro. Y eso que me he ido a dormir esta mañana después de otra buena noche de marcha, pero parece que las neuronas han decidido que en lugar de ponerse tontas con la resaca iban a ponerse a trabajar en serio y a enrollarse con las sinapsis. A veces a las neuronas les sienta bien una marcha. Bueno, pues me he sentado a desayunar (a la hora de comer, jjjj) delante de una imagen africana que tengo en casa, una tela serigrafiada con la máscara de un hechicero que le compré hace mucho tiempo a una compañera de trabajo que la había traido de allí. Y me la he puesto a mirar.

IMG_3348

La máscara siempre ha estado allí, y la mirado miles de veces. Lo primero que me llamó la atención cuando la compré fue que no juega ni con la perspectiva ni con el realismo. Los tambores aparecen ahí a la izquierda en otro plano, perpendicular al de la máscara, y ahí arriba hay unas cabañas descolgadas que no acaban de funcionar como fondo de paisaje, están ahí y prou. Luego, cuando ya lo tenía colgado en casa, me fijé en las cuatro secciones de la figura de arriba. Por los ojos deduces que se trata de un cuerpo esquematizado y entonces, de repente, cobran sentido las diferentes geometrías en cada sección. En la que corresponde al cerebro aparecen cuadriculas, rollo más mental, en la que corresponde al pecho aparecen líneas en zigzag, rollo más emocional, y en la que corresponde al abdomen aparecen dos lineas que se cruzan más o menos a la altura del plexo solar, aproximadamente la misma zona donde la medicina china localiza el Tan Tien. Y por debajo a la máscara le sale una buena polla, todo hay que decirlo 🙂

Bueno, pues ésto es lo que había observado de la máscara hasta esta mañana, que llevaba una figura encima con un esquema del cuerpo humano. Pero hoy, cuando la estaba mirando mientras desayunaba, de repente he visto que lo que lleva encima es un espíritu. Toooinc! Un espíritu, o sea, algo parecido a un hombre pero que por alguna razón las culturas que tienen tratos los colocan por encima. Seguramente ha tenido algo que ver un video que vi hace unos días en donde Jacques Mabit (un médico que dirige un centro de rehabilitación es Perú basado en la ayahuasca) explicaba su experiencia con los espíritus de una manera hasta cierto punto comprensible: algo que se te aparece, que tiene vida propia y que te habla, bueno, pues es un espíritu.

Los espíritus fueron desterrados de nuestra cultura hace mucho tiempo, y hoy en día nadie cree en espíritus. Pero hay culturas que mantienen el trato, es decir, también forman parte de la realidad que los homo sapiens hemos creado. Esta mañana me ha sorprendido encontrarme uno en casa

Ayer noche hicimos una expedición al Poble Nou, al local de Pere IV que está detrás de la iglesia (siempre me ha hecho gracia que esté ahí detrás). No había vuelto desde fin de año, entre otras cosas porque no siempre me entero de cuando hacen fiestas e ir hasta allí para encontrártelo cerrado es un cuelgue. Pero me gusta, es lo único que queda, que yo sepa, de la época gloriosa de las fiestas okupas, cuando funcionaban el Resplandor, la Makabra, Sant Pere, las Mil Viviendas o la Escocesa. La Escocesa estaba enfrente, y me acuerdo  una vez que íbamos una buena tropa y que nos pasamos parte de la noche intentando reunirnos porque en Pere IV había hasta tres fiestas en la zona de la iglesia, y cada grupo se había ido a una diferente pensando que eran la misma.

Bueno, pues poco a poco, entre la presión inmobiliaria y las ordenanzas municipales, las han ido cerrando todas. Es patético, porque a Barcelona no le gusta la propia energía que produce. Barcelona siempre ha sido una ciudad muy viva, y cuando dejas que las cosas salgan, salen por todos lados. Pero la mentalidad de fondo de la ciudad es provinciana, y se asusta cuando aparecen fenómenos sociales que rompen los esquemas (y además, no dan dinero) o, por ponerlo en otros términos, es liberal de una manera assenyada, moderada. En esto se diferencia de otras grandes ciudades europeas, como Amsterdam o Berlín, que han sabido integrar la creatividad de los movimientos alternativos y añadirlos a su imagen de ciudad. En Barcelona no pasa ésto.

El caso es que cuando llegamos anoche nos dijeron en la puerta que teníamos que hacernos socios. Sorpresa. Tenías que pagar 10 euros, dar tus datos y te daban una tarjeta que tenías que validar en su web. La próximas veces la entrada eran 5 euros (sin consumición). Resulta de lo más raro que vayas a un sitio tipo okupa y te hagan pasar por todos estos trámites, pero bueno, el sitio me gusta, el precio es más que aceptable (aunque las bebidas las han subido al doble, claro que antes eran tiradas y siguen siendo baratas) y supongo que es la manera que han encontrado para sobrevivir, convertirse en una especie de asociación fiestera.  Signo de los tiempos.

A todo esto, estuvimos fotografiando por la zona algunas piezas de street art buenas buenas, así que hoy voy a hacer de @Dark_Ketzal y voy a poner un reportaje gráfico de la noche.

IMG_3330

IMG_3334

IMG_3333

IMG_3335

IMG_3336

IMG_3338

IMG_3346

Cuando empecé a salir por Barcelona con la cámara encima y a fotografiar todo lo que veía por la calle, me empezaron a llamar la atención cosas que hasta entonces solo formaban parte del decorado habitual. Una de estas cosas fueron los andamios, de repente los empecé a mirar de otra forma. Es curioso, porque en principio un andamio es una estructura provisional que está en función del edificio que oculta, para rehabilitación o lo que sea, pero está allí por una función determinada sin muchas pretensiones estéticas. Sin embargo, en una ciudad que ya me tengo muy pateada y muy conocida, la novedad en una calle puede ser precisamente que hayan puesto un andamio, y que el plástico de repente juegue con la luz y con el cielo de una manera que nunca había visto en esa calle,  y cambie el paisaje urbano.

Pero además, el hecho de que sea una estructura provisional le da un valor fotográfico añadido. Me gusta fotografiar cosas que están allí en ese momento, con esa luz, cosas que igual ya no encuentres el día siguiente. A esto, cuando haces fotografías por la calle, se añade claro otra casualidad: que tú pases por allí con la cámara, y lo que acabas fotografiando es una conjunción aleatoria que se fija en ese instante, una tirada de dados. Por otra parte, la estética industrial siempre me ha tirado, y en las calles de una ciudad resulta que su mejor representante son los andamios y algunas instalaciones de cañerías con buen perfil. Buena parte del cuelgue que me ha cogido últimamente con la fotografía consiste en que me ha hecho mirar lo que veo, lo que ya había visto, volver a mirar las calles tal como son, y las calles, aquí en Barcelona, están llenas de andamios.

IMG_1263

IMG_1824

IMG_1968

IMG_1036

IMG_1084

IMG_2684

IMG_3075

IMG_3302

IMG_3311

Hace ya algún tiempo estuve comentando aquí un articulo de Lee Smolin sobre la perspectiva del observador en la física cuántica, venía a decir que mientras en la teoría de la relatividad la posición del observador estaba incluida dentro de la misma teoría, no ocurría lo mismo en la física cuántica, y que éste era un punto a revisar. Bueno, pues hoy he estado leyendo una entrevista con Murray Gell-Mann que viene a tratar de lo mismo, y en donde propone una reinterpretación de la física cuántica más allá de lo establecido en la interpretación de Copenhagen que se ha venido utilizando desde los años veinte.

Murray Gell-Mann es el “padre” de los quarks, el físico teórico que propuso, a partir del ejemplo de la tabla periódica de los elementos de Dimitri Mendeleiev, una clasificación de las partículas elementales que se conocían en los años sesenta que permitía suponer otro nivel previo de elementos de cuya combinación surgían los conocidos, y que se fueron descubriendo experimentalmente en los años siguientes. Él les dio el nombre general (a partir, nada más y nada menos que de una cita de Joyce) y alguno de los curiosos nombres propios que tienen los quarks (top, bottom, charm, strange…). Pero lo que me ha resultado curioso es que además es uno de los fundadores del Santa Fe Institute (donde actualmente trabaja), el centro de Nuevo México dedicado a la interdisciplinariedad y a la investigación sobre sistemas complejos. Un vistazo a su web allí confirma que sus áreas de interés actualmente son efectivamente interdisciplinarias: cosmología, la evolución de los lenguajes humanos, la mecánica cuántica y las regularidades en la historia humana.

Bueno, pues lo que Murray Gell-Mann propone en la entrevista es reinterpretar la mecánica cuántica en el contexto actual, y extender y completar así la interpretación de Copenhagen establecida por los pioneros:

GELL-MANN: Well, there is an interpretation, developed in the 1920s when quantum mechanics was new, that is generally taught. It’s sometimes called the Copenhagen interpretation, after Niels Bohr.

MISHLOVE: It’s a hidden variable —

GELL-MANN: No — not hidden variable. And that interpretation, my friends and I believe, while not wrong, is approximate and special. It refers to a situation in which some phenomenon is being studied which is reproducible, can be produced over and over again in a laboratory, it’s being studied by a scientist with a piece of apparatus who is outside the system, and then quantum mechanics gives probabilities for the various outcomes of this situation, reproducible situation, and those are essentially the same as the proportions of the different outcomes over a long sequence of repetitions. But that’s very special, and what we who are developing, in different parts of the world, the modern interpretation of quantum mechanics want to see, is an interpretation that allows quantum mechanics to be applied to the whole universe — quantum cosmology, it’s called. And in that case, obviously, you can’t have an observer outside; you can’t have results that are reproducible, and so on. Also it would be nice for quantum mechanics to apply to situations where there is a lot of complexity and a lot of individuality. It must apply in those situations. So the old Copenhagen interpretation needs to be generalized, needs to be replaced by something that can be used for the whole universe, and can be used also in cases where there is plenty of individuality and history. And so those of us who are doing it are concentrating on histories, histories of the entire universe — alternative histories forming a branching tree, with probabilities at each branching.

Hay varios temas interesantes en lo que dice. En primer lugar, el salto que supone en un momento dado, el paso de estudiar la mecánica cuántica como el territorio que se abre de los átomos hacia atrás, hacia lo más pequeño, a considerar el papel de esas leyes de lo pequeño en el momento en que todo era pequeño y creció, el momento del big bang, en inicio del universo. El papel que ha jugado  la física cuántica en el proceso de desarrollo del big bang conduce a la cosmología cuántica, el efecto de una pequeña variación en la dirección del proceso, como en la teoría del caos, pero entonces el papel de la cuántica ya no se reduce a la trastienda del átomo, sino que se extiende al universo que habitamos, a los observadores que formamos parte de ese universo e incluso a los instrumentos de medición que empleamos, que también forman parte de ese universo. Esto por un lado.

Y por otro, cualquier investigación en sistemas complejos incluye la posición/perspectiva del propio investigador en el planteamiento y en los resultados. No hay, tal como lo entiendo, ni la distancia con pasaporte extrangero del físico con respecto al átomo, ni siquiera la media-distancia del antropólogo en eso que se ha venido en llamar observación participante. El reto supone investigar desde dentro, sin el comodín de la distancia/objetividad, y obtener resultados válidos. Y no deja de ser curioso que, a partir de aquí, un físico de partículas acabe investigando historias, historias que se ramifican como por ejemplo la evolución de los lenguajes humanos.

Estos días he estado investigando un poco un tema que siempre me ha interesado: el marco conceptual o filosófico en el que los pioneros de la física cuántica trataban de integrar los descubrimientos científicos que estaban realizando, digamos que toda la carga conceptual (no solo en física) que estaba en juego en los debates entre Einstein y Bohr. Pero bueno, éste es un tema largo, y resulta que de paso me he encontrado una historia curiosa que no conocía, la relación entre Wolfgang Pauli y Carl Jung, la larga correspondencia que mantuvieron y el libro que publicaron conjuntamente, “The Interpretation of Nature and the Psyche“, en donde Jung desarrolla la noción de sincronicidad que había ido elaborado a partir de esa correspondencia (¡y el otro día hablábamos con pacotraver de sincronicidades!).

La historia empieza en 1930 cuando Pauli, con 30 años y después de haber presentado el principio de exclusión (que esponja/coloca las partículas de la materia, los fermiones, y permite distinguirlos en condiciones de indeterminación) y de haber predicho la existencia de los neutrinos (que no fueron descubiertos hasta 1956), pasaba una mala temporada con divorcio incluido y acudió a Jung, que también vivía en Suiza. Jung no lo trató él mismo, sino que se lo pasó a una discípula suya, Pauli se recuperó, se volvió a casar, y a partir de entonces iniciaron una correspondencia que ha sido publicada con el título de “Atom and Archetype” (en el enlace se puede leer el prólogo).

La relación es curiosa. Por un lado un físico que tuvo un papel crucial en darle la vuelta a la física tal como se entendía hasta entonces, y por otro un… bueno, lo llamaré psiquiatra, que se había alejado de la órbita de Freud y estaba introduciendo en el estudio del inconsciente temas que habían sido excluidos de la cultura europea durante siglos. Estaba en la periferia de la periferia. Por algún lado he leido que mientras el análisis de Freud sigue una lógica Newtoniana, de causa/efecto, el de Jung  utiliza variaciones cuánticas consciente/inconciente, onda/partícula, no se, pero resulta que estaba Pauli por medio.

En todo caso, la génesis de la noción de sincronicidad de Jung se desarrolló a través de su diálogo postal con Pauli. La sincronicidad consiste en darle sentido a la ocurrencia simultánea de dos eventos que no tienen relación causal. Por ejemplo, piensas en alguien y justo te llama por teléfono. Lo desconcertante, muchas veces, es cuando coincide algo que piensas con algo que ocurre, entonces es decisión de cada cual darle o no sentido, atribuirlo a la casualidad o aceptarlo como sincronicidad. En esta decisión intervienen también factores culturales, claro, no nos han enseñado a aceptar la sincronicidad, mientras que en otras culturas muchas de las cosas que pasan (un pájaro que levanta el vuelo, por ejemplo) tienen sentido solo porque ocurren en el mismo momento. El proposito de Jung fue reintroducir esta posibilidad de sentido en nuestra cultura en el contexto de su método de análisis y más allá.

Como explica Beverley Zabriskie en el prólogo de “Atom and Archetype”:

In their joint volume, Jung and Pauli presented the synchronicity principle. It presumes that indestructible energy has a dual relationship to the spacetime continuum: on the one hand, there is the constant connection through effect—that is, causality; and on the other, there is an inconstant connection through contigence, equivalence, or meaning that is itself synchronicity. For a physicist, equations are not objectively accurate reflections of material reality but structurally accurate relationship-connections. For Jung, synchronicities are meaningful only when an individual experiences them. This creates another “relationship of complementarity between the occurrence or cessation of synchronistic phenomena and the relative state of unconsciousness or consciousness of the individual who experiences it.” Synchronistic events are inconstant, sporadic, and arbitrary, for they are dependent upon an excited archetypal situation in the observer. In an accidental but meaningful perception of a coming together of inner and outer events—of making or perceiving a connection between the inwardly experienced and the outwardly perceived—there is usually a felt sense of participating in “acts of creation in time.” This is similar to the sensibility of religions based on individual experience of the manifest, such as the ancient Egyptian and the Native American.

El esquema sería éste:

Jung Pauli

aunque claro, la sincronicidad que introduce Jung no es científica a nivel de la física porque solo tiene sentido cuando un individuo la experimenta como tal, y por lo tanto no es reproducible ni falsable, forma parte de esos fenómenos que aletean más allá de donde la ciencia ha establecido de momento sus aduanas. Lo que también me ha resultado curioso es que cuando Jung presenta la sincronicidad en “The Interpretation of Nature and the Psyche” e intenta encontrale un respaldo por analogía, acude al I Ching, que conocía por su amistad con Wilhelm, y de cuya traducción había escrito un prefacio.

I ching

Efectivamente el I Ching funciona por sincronicidad. La relación entre el momento que caen las monedas y la situación que se intenta resolver no tiene más nexo en común que su ocurrencia simultánea, y nunca me deja de asombrar que funcione tan bien con un hilo tan fino. Bueno, ésto es la sincronicidad, cuando se hace presente, se hace presente, y ves a discutirle si esto o lo otro porque igual te sale hablando de física cuántica.