He estado leyendo en Edge un artículo de V.S. Ramachandran, un neurólogo que es profesor en la Universidad de California, sobre la posible relación entre las neuronas espejo y la conciencia, “Self awareness: the last frontier“. Ya comenté un poco el tema de las neuronas espejo y la empatía en otro post, son neuronas que se activan con la observación de cualquier actividad en otra persona y reproducen de alguna manera esa información en el interior del observador, crean un enlace más fuerte que se suma a los datos de los sentidos y te permite duplicar y comprender (o imitar) el estado de animo de otra persona o la temperatura de una situación. La mejor manera de explicarlo es a través de la empatía, que realmente puede permitirte colocarte en el lugar del otro y entender qué le está pasando.

Es curioso el tema de la empatía, porque permite hacer a distancia y, a veces, con pocos datos, un escáner de quién tienes delante o en que situación te encuentras. Pero en este escáner también ves a las personas que no tienen empatía, y que para conseguir la misma información tienen que aproximarse mucho más (y a veces chocar) hasta que consiguen un mensaje claro por otro canal, un mensaje que ya es una reacción. La empatía te aproxima a los demás, pero también a veces te aleja, cuando lo que de repente ves son esas líneas laser de protección que si las tocas van a saltar todas las alarmas. Las ves desde lejos y nunca chocas, pero no siempre puedes avisar.

Pero bueno, el artículo de Ramachandran enfoca todo esto en el tema de la conciencia personal, la conciencia que cada uno tenemos de nosotros mismos, un tema esquivo donde los haya y al que la ciencia aún no ha encontrado respuesta. Su hipótesis es que si las neuronas espejo reproducen y desdoblan de alguna manera los datos observados del exterior, igual también desdoblan nuestros propios datos internos en otro nivel que es el nivel de la conciencia.

To account for some of these syndromes we need to invoke mirror neurons discovered by Giacomo Rizzolatti, Victorio Gallase and Marco Iacoboni. Neurons in the prefrontal cortex send out sophisticated signals down the spinal cord that orchestrate skilled and semi-skilled movements such as putting food in your mouth, pulling a lever, pushing a button, etc. These are “ordinary” motor command neurons but some of them, known as mirror neurons, also fire when you merely watch another person perform a similar act. It’s as if the neuron (more strictly the network of which the neuron is part) was using the visual input to do a sort of “virtual reality simulation” of the other persons actions—allowing you to empathize with her and view the world from her point of view.

In a previous Edge essay I also speculated that these neurons can not only help simulate other people’s behavior but can be turned “inward”—as it were—to create second-order representations or metarepresentations of your own earlier brain processes. This could be the neural basis of introspection, and of the reciprocity of self awareness and other awareness. There is obviously a chicken-or-egg question here as to which evolved first, but that is tangential to my main argument. (See also Nick Humphrey’s contributions to Edge.) The main point is that the two co-evolved, mutually enriching each other to create the mature representation of self that characterizes modern humans.

La hipótesis me parece interesante, porque la conciencia tiene pinta de ser, efectivamente, una actividad de segundo nivel. Camino y se que estoy caminando, bebo y se que estoy bebiendo, hago cosas y se que las estoy haciendo, ese segundo nivel que desaparece (parece) con el alzheimer, cuando sigues caminando o bebiendo o haciendo lo que sea pero pierdes la conciencia de estarlo haciendo.

Pero a partir de ésta hipótesis, Ramachandran examina también de que manera el cerebro es capaz de distinguir que unas experiencias son propias y otras ajenas, cuando las experiencias que duplican las neuronas espejo proceden del interior o del exterior, y que es lo que crea, finalmente, esta diferencia. Es curioso, porque Ramachandran es un científico indio, y se plantea temas que igual no se plantearía un científico occidental. Esa barrera entre exterior e interior no tiene porque ser infranqueable.

I hasten to add that the involvement of the temporal lobes in mystical experiences does not in itself negate the existence of an abstract God, who, in Hindu philosophy, represents the supreme dissolution of all barriers. Perhaps the TLE patient has seen the truth and most of us haven’t. I don’t have TLE myself but have had personally had epiphanies when listening to a haunting strain of music, watching the aurora borealis, or looking at Jupiter’s moons through a telescope. During such epiphanies I have seen eternity in a moment and divinity in all things. And, indeed, felt one with the Cosmos. There is nothing “true “or “false” about such experiences—they are what they are; simply another way of looking at reality.

La capacidad de empatía de las neuronas espejo puede ser filtrado por otras redes neuronales que añadan y sobrepongan los datos que proceden de una experiencia propia. Este juego produciría un equilibrio capaz de distinguir entre el exterior y el interior, pero este equilibrio puede desnivelarse tanto en el caso de una persona autista, que carece por completo de empatía, como en el caso de un místico, que se siente inmerso en una realidad externa. Son dos tipos de experiencia límite, y en medio estamos el resto, en nuestra aceptable curva de Gauss compartida. Es curioso también lo que dice sobre las experiencias extracorpóreas:

Let us turn now to out-of-body experiences. Even a normal person—such as the reader—can at times adopt a “detached” allocentric stance toward yourself (employing something like mirror neurons) but this doesn’t become a full blown delusion because other neural systems (e.g. inhibition from fontal structures and skin receptors ) keep you anchored. But damage to the right fronto-parietal regions or ketamine anesthesia (which may influence the same circuits) removes the inhibition and you start leaving your body even to the extent of not feeling your own pain. You see your pain “objectively” as if someone else was experiencing it. Some such opossum-like detachment also occurs in dire emergencies when you momentarily leave yourself and watch your body being raped or mauled by a lion. This reflex is normally protective (lying still to fool predators) but a vestige of it in humans may manifest as “dissociative” states under conditions of extreme stress.

Bueno, he encontrado en YouTube un video en donde explica un poco todo ésto, lo pongo aquí.

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