Archivos para el mes de: enero, 2009

Marchando otra serie de fotos. Éstas son pruebas que he estado haciendo  a diferentes horas por las Ramblas, el Raval y la Ribera, cazando ángulos y juegos de luz.

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He estado leyendo en Edge un artículo de V.S. Ramachandran, un neurólogo que es profesor en la Universidad de California, sobre la posible relación entre las neuronas espejo y la conciencia, “Self awareness: the last frontier“. Ya comenté un poco el tema de las neuronas espejo y la empatía en otro post, son neuronas que se activan con la observación de cualquier actividad en otra persona y reproducen de alguna manera esa información en el interior del observador, crean un enlace más fuerte que se suma a los datos de los sentidos y te permite duplicar y comprender (o imitar) el estado de animo de otra persona o la temperatura de una situación. La mejor manera de explicarlo es a través de la empatía, que realmente puede permitirte colocarte en el lugar del otro y entender qué le está pasando.

Es curioso el tema de la empatía, porque permite hacer a distancia y, a veces, con pocos datos, un escáner de quién tienes delante o en que situación te encuentras. Pero en este escáner también ves a las personas que no tienen empatía, y que para conseguir la misma información tienen que aproximarse mucho más (y a veces chocar) hasta que consiguen un mensaje claro por otro canal, un mensaje que ya es una reacción. La empatía te aproxima a los demás, pero también a veces te aleja, cuando lo que de repente ves son esas líneas laser de protección que si las tocas van a saltar todas las alarmas. Las ves desde lejos y nunca chocas, pero no siempre puedes avisar.

Pero bueno, el artículo de Ramachandran enfoca todo esto en el tema de la conciencia personal, la conciencia que cada uno tenemos de nosotros mismos, un tema esquivo donde los haya y al que la ciencia aún no ha encontrado respuesta. Su hipótesis es que si las neuronas espejo reproducen y desdoblan de alguna manera los datos observados del exterior, igual también desdoblan nuestros propios datos internos en otro nivel que es el nivel de la conciencia.

To account for some of these syndromes we need to invoke mirror neurons discovered by Giacomo Rizzolatti, Victorio Gallase and Marco Iacoboni. Neurons in the prefrontal cortex send out sophisticated signals down the spinal cord that orchestrate skilled and semi-skilled movements such as putting food in your mouth, pulling a lever, pushing a button, etc. These are “ordinary” motor command neurons but some of them, known as mirror neurons, also fire when you merely watch another person perform a similar act. It’s as if the neuron (more strictly the network of which the neuron is part) was using the visual input to do a sort of “virtual reality simulation” of the other persons actions—allowing you to empathize with her and view the world from her point of view.

In a previous Edge essay I also speculated that these neurons can not only help simulate other people’s behavior but can be turned “inward”—as it were—to create second-order representations or metarepresentations of your own earlier brain processes. This could be the neural basis of introspection, and of the reciprocity of self awareness and other awareness. There is obviously a chicken-or-egg question here as to which evolved first, but that is tangential to my main argument. (See also Nick Humphrey’s contributions to Edge.) The main point is that the two co-evolved, mutually enriching each other to create the mature representation of self that characterizes modern humans.

La hipótesis me parece interesante, porque la conciencia tiene pinta de ser, efectivamente, una actividad de segundo nivel. Camino y se que estoy caminando, bebo y se que estoy bebiendo, hago cosas y se que las estoy haciendo, ese segundo nivel que desaparece (parece) con el alzheimer, cuando sigues caminando o bebiendo o haciendo lo que sea pero pierdes la conciencia de estarlo haciendo.

Pero a partir de ésta hipótesis, Ramachandran examina también de que manera el cerebro es capaz de distinguir que unas experiencias son propias y otras ajenas, cuando las experiencias que duplican las neuronas espejo proceden del interior o del exterior, y que es lo que crea, finalmente, esta diferencia. Es curioso, porque Ramachandran es un científico indio, y se plantea temas que igual no se plantearía un científico occidental. Esa barrera entre exterior e interior no tiene porque ser infranqueable.

I hasten to add that the involvement of the temporal lobes in mystical experiences does not in itself negate the existence of an abstract God, who, in Hindu philosophy, represents the supreme dissolution of all barriers. Perhaps the TLE patient has seen the truth and most of us haven’t. I don’t have TLE myself but have had personally had epiphanies when listening to a haunting strain of music, watching the aurora borealis, or looking at Jupiter’s moons through a telescope. During such epiphanies I have seen eternity in a moment and divinity in all things. And, indeed, felt one with the Cosmos. There is nothing “true “or “false” about such experiences—they are what they are; simply another way of looking at reality.

La capacidad de empatía de las neuronas espejo puede ser filtrado por otras redes neuronales que añadan y sobrepongan los datos que proceden de una experiencia propia. Este juego produciría un equilibrio capaz de distinguir entre el exterior y el interior, pero este equilibrio puede desnivelarse tanto en el caso de una persona autista, que carece por completo de empatía, como en el caso de un místico, que se siente inmerso en una realidad externa. Son dos tipos de experiencia límite, y en medio estamos el resto, en nuestra aceptable curva de Gauss compartida. Es curioso también lo que dice sobre las experiencias extracorpóreas:

Let us turn now to out-of-body experiences. Even a normal person—such as the reader—can at times adopt a “detached” allocentric stance toward yourself (employing something like mirror neurons) but this doesn’t become a full blown delusion because other neural systems (e.g. inhibition from fontal structures and skin receptors ) keep you anchored. But damage to the right fronto-parietal regions or ketamine anesthesia (which may influence the same circuits) removes the inhibition and you start leaving your body even to the extent of not feeling your own pain. You see your pain “objectively” as if someone else was experiencing it. Some such opossum-like detachment also occurs in dire emergencies when you momentarily leave yourself and watch your body being raped or mauled by a lion. This reflex is normally protective (lying still to fool predators) but a vestige of it in humans may manifest as “dissociative” states under conditions of extreme stress.

Bueno, he encontrado en YouTube un video en donde explica un poco todo ésto, lo pongo aquí.

Hace unos días fui a ver la exposición “Els grans viatges de Zheng He” que están haciendo en las Dressanes, otra más de las exposiciones sobre China que hacen ahora en Barcelona. La historia de Zheng He es de novela, empezó siendo un paje eunuco del príncipe de Yan, Zhu Di, y acabó siendo el mayor almirante que ha tenido China cuando Zhu Di usurpó el trono a su sobrino y se convirtió en el emperador Yongle.

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Durante unos años (de 1405 a 1433) China fue una potencia marítima y la flota de Zheng He recorrió el Indico desde Indonesia hasta Aden y Zanzibar. Sin embargo el final de la historia es tan sorprendente como el principio, pues a su muerte su flota se dejó pudrir, sus diarios fueron quemados y en 1550 se promulgó el Hai jin, un edicto que prohibía la navegación en alta mar.

China perdió la oportunidad de controlar las rutas marítimas del Índico justo antes de que los portugueses (y luego los ingleses) se lanzaran a esa aventura, se retiró al interior, a defender la frontera norte de los mongoles, y no se preocupó del mar hasta  que en en 1839 tuvo que enfrentarse a la flota inglesa en la primera guerra del opio. Pero todavía en 1888, la funesta emperatriz Dowager Cixi dedicó a la reconstrucción del Palacio de Verano (arrasado por las potencias occidentales) los fondos reservados para la construcción de una flota china. Como compensación (supongo) construyó un barco de piedra en uno de los lagos del palacio. En fin…

Pero bueno, la primera parte de la historia es de epopeya. Zheng He era un eunuco musulmán de dos metros de altura que luchó como general en la guerra civil que convirtió a Zhu Di en emperador. Luego el emperador lo hizo almirante de una enorme flota, que se componía de entre 200 o 300 barcos, y con la que realizó siete viajes desde China hasta Ceilán, Arabia y África. El grueso de la flota estaba compuesto por los “barcos del tesoro”, de unos 150 metros de eslora por 50 de manga, con nueve mástiles, unos auténticos monstruos si se comparan con las tres caravelas que utilizó Colón para llegar a América.

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Pero la flota de Zheng He no era de conquista, e incluso los interesas comerciales tenían un lugar secundario. Su principal objetivo era demostrar y extender la fuerza del imperio y recoger tributos de los paises que visitaban. Parece que este objetivo se cumplió, y he leido que un rey de Ceilán y otro de Borneo viajaron a Pekín como consecuencia del paso de la flota. Zheng He regresó también con regalos sorprendentes de aquellas lejanas tierras, entre ellos una jirafa, que causó sensación en la corte al confundirla con un animal mitológico.

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Pero el objetivo fundamentalmente simbólico de sus viajes se convirtió en su talón de Aquiles cuando los mongoles volvieron a amenazar por el norte y hubo que destinar fondos para la defensa. La flota de Zheng He suponía demasiados gastos que al final no eran compensados. Pero, a parte del desequilibrio en el balance del debe y el haber, hay otro tema más de fondo en el fracaso final de la aventura marítima de China.

Zheng He era un eunuco musulmán, un outsider para la jerarquía de letrados confucianos que estaba recuperando el poder con los Ming tras haber sido marginados por los Yuan. Un eunuco no podía cumplir los preceptos confucianos con respecto a la familia. El emperador Yongle había confiado más en los eunucos que en los letrados, quizá como consecuencia de su dudosa legitimidad al ocupar el trono, pero durante sus últimos años y sobre todo a su muerte, el poder de los eunucos se redujo. Los eunucos eran a menudo cautivos extrangeros que relacionaban a China con sus tierras de origen y facilitaban el comercio. Los confucianos no valoraban el comercio y desdeñaban todo lo que no estuviera contenido en la estricta jerarquía social que había establecido Confucio. En esta jerarquía no entraban los viajes de exploración al extranjero. El pulso entre letrados y eunucos, que ganaron los primeros, explica la saña con que se persiguió la memoria de Zheng He y de sus viajes. Se quemaron sus diarios y casi se olvidó su memoria. El decreto de 1550 fue un triunfo de los letrados y una desgracia para China, y no ha sido hasta el pasado mes de diciembre que China ha vuelto a enviar barcos a Somalia para proteger… el comercio.

Pero bueno, pongo para acabar las preguntas que se hace Shih-shan Henry Tsai en su libro “The Eunuchs in the Ming Dynasty“:

But Zheng He was someone special because he was also chosen to command an historical naval reconnaissance, and he was only thirty-three years of age. How could this Muslim prisoner of war from Yunnan rise to such an important position in such a short period of time? Why did Yongle change his name from Ma to Zheng? These and other questions must be answered before the story of his voyages can be told in proper historical perspective.

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Hoy he hecho algo que hacía tiempo tenía ganas de hacer. Me he dado un paseito por el barrio de la Ribera, la zona del Born y Santa María del Mar, cámara en mano como un turista y haciendo fotos de todos los rincones curiosos que hay por allí. Realmente es un barrio muy fotogénico, donde cada dos pasos encuentras imagenes que cruzan unas historias con otras. Aquí os pongo unas cuantas.

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Hoy he tenido un día un poco cuántico. Esta mañana he leido un paper (no tengo aquí el link, mañana lo actualizo y lo pongo Grover’s algorithm and human memory de Riccardo Franco) que proponía representar como la memoria puede encontrar un dato entre los ovillos de neuronas del cerebro a partir de un determinado algoritmo creado para ser utilizado en la computación cuántica. Copio aquí el abstract, que lo explica mejor.

In this article we consider an experimental study showing the influence of emotion regulation strategies on human memory performance: part of such experimental results are difficult to explain within a classic cognitive allocation model. We provide a first attempt to build a model of human memory processes based on a quantum algorithm, the Grover’s algorithm, which allows to search a particular item within an unsorted set of items more efficiently than any classic search algorithm. Based on Grover’s algorithm paradigm, this new memory model results to have interesting features: it is an iterative process, it uses parallelism and interference effects. Moreover, the strength of such interference effects depends on a parameter of the generalized Grover’s algorithm, called the phase, which admits an interpretation in terms of the emotions involved by the items and by the emotion regulation strategies. Thus we show that a reasonable choice of the phase is able to describe correctly the experimental results we consider.

Bueno, pues acabo de leer (a través de menéame y el blog de Maikelnai) un artículo interesante en Discover que con el título (en clave de gancho periodístico) de Is Quantum Mechanics Controlling Your Thoughts? repasa una serie de investigaciones sobre procesos cuánticos en la biología y acaba dando un paso más largo desde la biología al cerebro, aunque ya no a partir de datos de investigaciones sino de hipótesis. Es este paso largo el que da título al artículo, aunque al fin y al cabo el cerebro también es biología, ¿no?. El tema de la relación entre la física (clásica o cuántica) y la biología cada vez me resulta más interesante, porque resulta ambas están construidas con los mismos ladrillos. Y esos ladrillos también aparecen, mejor pintados, en la neurología, y casi diría que en la sociología sigue habiendo rastros de la misma arcilla. Pero bueno, yo la primera noticia que tuve sobre el papel que puede jugar la física cuántica en el cerebro fue a través de la crítica de Roger Penrose a la hipótesis de la IA fuerte en “La nueva mente del emperador”y, aunque no me acabaron de convencer sus conclusiones, me sigue interesando desde entonces.

El artículo de Discover comenta tres investigaciones en tres ámbitos escalonados antes de entrar en el tema del cerebro. La primera (no voy a poner las referencias, están en el artículo) escudriña el comportamiento de una determinada proteina de una bacteria en el proceso de la fotosíntesis. Esta proteina es la encargada de conectar los colectores solares externos de la bacteria, las minipantallas que recogen la energía solar, con los centros de procesamiento en el interior de las células. Este proceso se realiza con un 95% de eficiencia, es decir, que solo se pierde un 5% de energía frente al 20% que se pierde en nuestras transmisiones eléctricas. Pues bien, la investigación encontró que la energía viaja al principio en diferentes direcciones al mismo tiempo, y suponen que cuando encuentra la ruta más rápida el efecto cuántico desaparece para dar paso a una ruta bien señalizada según el manual de la física clásica.

Si la primera investigación tiene que ver con la función de onda, la segunda y la tercera tienen que ver con el efecto tunel. Por una parte la identificación de los olores no dependerían del tamaño de las moléculas que nos traen el olor, sino de la acción de un electrón emitido por nuestros receptores olfativos que “tunelearía” la molécula haciendola vibrar, y sería esta diferente vibración la que identificaría un olor determinado. Por otra, y este tema me resulta muy interesante porque soy un apostol del uso del té verde, la función antioxidante de este té se basaría (según una investigación de bioquímicos de la UAB) en que los radicales libres tienen un electrón extra que los hace reactivos, es decir, capaces de oxidar las células con las que reaccionan, pero un electrón de la catechina que abunda en el té verde puede enlazar por efecto tunel con ese electrón libre y neutralizarlo. No más vacile, no más oxidación, hop hop!

Y el siguiente paso largo es el cerebro. El artículo comenta la hipótesis de Stuart Hameroff, anestesista y profesor en la Universidad de Arizona, que ha planteado la posibilidad de que en los microtúbulos celulares resida una función semejante a la computación cuántica y generen a partir de ahí la conciencia, un planteamiento que tiene su origen en su experiencia como anestesista.

He speculates that the action unfolds like this: When certain key electrons are in one “place,” call it to the “left,” part of the microtubule is squashed; when the electrons fall to the “right,” the section is elongated. But the laws of quantum mechanics allow for electrons to be both “left” and “right” at the same time, and thus for the micro­tubules to be both elongated and squashed at once. Each section of the constantly shifting system has an impact on other sections, potentially via quantum entanglement, leading to a dynamic quantum-mechanical dance. It is in this faster-than-light subatomic communication, Hameroff says, that consciousness is born. Anesthetics get in the way of the dancing electrons and stop the gyration at its quantum-mechanical core; that is how they are able to switch consciousness off.

Resulta que la wikipedia explica que Hameroff empezó a plantearse estos temas a partir del libro de Penrose, y que ambos trabajaron juntos sobre el tema durante algún tiempo:

Hameroff was inspired by Penrose’s book to contact Penrose regarding his own theories about the mechanism of anesthesia, and how it specifically targets consciousness via action on neural microtubules. The two met in 1992, and Hameroff suggested that the microtubules were a good candidate site for a quantum mechanism in the brain. Penrose was interested in the mathematical features of the microtubule lattice, and over the next two years the two collaborated in formulating the orchestrated objective reduction (Orch-OR) model of consciousness. Following this collaboration, Penrose published his second consciousness book, Shadows of the Mind.

Bueno bueno, de la fotosíntesis al olfato y a los antioxidantes, las investigaciones proporcionan datos de procesos cuánticos determinantes en la biología y la fisiología a ciertos niveles. Las hipótesis sobre su participación también en el cerebro y en concreto en la conciencia solo son de momento hipótesis, pero hipótesis muy seductoras.

Ayer encontré una web muy buena, con abundante información sobre la fotografía en China anterior a 1949, que mantiene Thomas H. Hahn. Y entre las muchas noticias y temas que trata, me llamó la atención un apartado sobre la primeras fotografías de desnudos en China, y me llamó la atención por lo que ya he comentado alguna otra vez, que en la cultura china no existió una tradición de representar el desnudo como la que existió en la Grecia Clásica aunque ahora, quizá precisamente por eso, la fotografía china contemporánea hace un uso intensivo del desnudo (desde Ma Liuming o Cang Xin hasta Rong Rong). Me resultó curioso descubrir cuando se empezó a hacer fotografía de desnudos en China, bastante antes de lo que pensaba.

Thomas H. Hahn explica que el desnudo apareció en la fotografía a través de la pintura. En 1915, la Academia de Artes de Shanghai inició las clases de dibujo y pintura con modelos desnudas, toda una audacia en aquel momento, y las primeras fotografías en que aparecen desnudos están tomadas en sus aulas.

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A partir de 1920 empiezan a aparecer fotografías que tienen el cuerpo desnudo como tema, algunas de fotógrafos chinos, y otras de fotógrafos occidentales que en algún momento trabajaron en China. Encaja muy bien que estas fechas coincidan aproximadamente con el movimiento de la Nueva Cultura que se desarrolló a partir de la proclamación de la República en 1911, un momento de efervescencia de la cultura china que intentaba superar el peso y los prejuicios de la tradición confuciana en torno a revistas como “Nueva Juventud“, que empezó a publicarse en Shanghai en 1915. Frente a la tradicional reverencia a los mayores, se valoraba ahora la juventud y la mayor independencia de la mujer.

Bueno, pero el caso es que buscando información sobre otro de los fotógrafos que cita Hahn, Heinz von Perckhammer, he encontrado en Flickr la reproducción (parece que completa) de un libro suyo de 1928, publicado en Alemania, que tiene el curioso título de “La cultura del desnudo en China“. En realidad se trata de un libro de desnudos femeninos (pre-porno), y lo curioso del título es que no existía cultura del desnudo en China, la estaba empezando él. Parece una manera de “vestir” las fotos de un supuesto interés cultural, un recurso de camuflaje que también utilizaba Wilhelm von Gloeden por las mismas fechas en Taormina con sus fotos de desnudos masculinos helenizantes. No he encontrado mucha más información sobre von Perckhammer, pero bueno, aquí pongo alguna de sus fotos inagurando la cultura del desnudo en China.

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Pienso que todas las normas morales, de derecho internacional o incluso de sentido común, que Israel está rompiendo ahora, son otras tantas cartas que ya no podrá reclamar cuando las necesite. Israel lo ha apostado todo a la fuerza, pero la fuerza se le puede volver en contra.

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Hace un rato estábamos chafardeando con rez por Scribd, una web que funciona como YouTube pero con libros en lugar de videos. Te registras (alias, mail y contraseña), y puedes subir los libros que quieras y bajarte los que han subido otros. Está muy bien. Pero entonces me he vuelto a acordar de un tema que ya comenté hace algún tiempo con varios amigos. Dejando aparte Scribd, que pasa del tema de los derechos de autor (igual que YouTube), resulta que cada vez hay más libros copyleft en internet, ya sea como dominio público, bajo Creative Commons o bajo la Licencia de Documentación Libre de GNU (que es la que utiliza la Wikipedia). Esto significa que hay ya un considerable volumen de libros, artículos y tutoriales cuya licencia permite ser copiados y redistribuidos (e incluso modificados) bajo determinadas condiciones y sin coste alguno. Vale, ésto por un lado.

Por otro lado tenemos unas redes cada vez más utilizadas de bibliotecas públicas que se surten para sus fondos de adquisiciones anuales o semestrales en determinadas librerías. Por lo que yo conozco, al menos aquí en Catalunya, cada biblioteca dispone de un presupuesto de compras que gestiona de manera autónoma, el responsable decide que libros comprar y donde. Primer dato chocante: todos los libros que encontramos en una biblioteca pública son comprados, no parece que hayan libros gratuitos/copyleft en las bibliotecas (y he estado haciendo una búsqueda en Google sobre el tema). Segundo dato todavía más chocante: creo que fue a mediados del 2007 cuando la entonces ministra de cultura, Carmen Calvo, acabó aceptando el canon de bibliotecas como consecuencia de la sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea, que condenaba a España por no aplicarlo. Esto quiere decir que por cada libro comprado que se presta, la biblioteca (o la administración de la que depende) paga 0.20 euros en concepto de canon, un importe que va a terminar restándose del presupuesto para nuevas adquisiciones, que a su vez seguirán pagando el canon. Vale, pues ésto por otro lado.

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El tema es éste, ¿por qué a las bibliotecas públicas, que son eso, públicas, no parece que se hayan interesado en distribuir también parte de ese volumen de libros copyleft cuya licencia está pensada precisamente para su distribución pública y gratuita? En principio parecen hechos el uno para el otro, igual que Linux y el software libre parecen hechos a medida para las administraciones públicas (un tema en el que cada vez hay más progresos). Sin embargo no ha habido flechazo, ¿por qué?

Bueno, a parte quizá de una cuestión de falta de información e incluso de mentalidad, que apueste por mantener un sistema de distribución que funciona notablemente bien (aunque solo en un sector determinado), se me ocurren varias cuestiones que habría que resolver primero:

– quizá la primera es que este material ya está en Internet a disposición de cualquier lector, y no es función de la biblioteca distribuirlo. Esto es cierto, pero creo que la función de una biblioteca en la sociedad de la información (digital) puede incluir muy bien hacer de puente entre la caótica exuberancia de Google y el orden indexado de sus estanterías, y facilitar así a sus usuarios el acceso a contenidos que pueden resultarles más difíciles de encontrar por si mismos.

– el trabajo de conocer, valorar y discriminar que libros copyleft pueden ser interesantes para una biblioteca excede el marco actual de competencias de un bibliotecario. Bueno, un libro copyleft no suele tener (a veces sí) una editorial que lo respalde ni una librería que lo facilite, y el lógico pensar que sustituir el trabajo que realizan puede resultar abrumador para una sola biblioteca, pero cada biblioteca pertenece a una red con unos servicios centrales que pueden realizar esta parte del trabajo y facilitar un listado de materiales copyleft revisados a partir del cual cada biblioteca pueda seleccionar los que le interesan.

– los libros y demás materiales copyleft se facilitan en forma de archivo, y es necesario imprimirlos para colocarlos en una estantería. Éste es un punto crítico, pero la impresión y edición de libros ya no es, ahora mismo, un tema exclusivo de las editoriales, basta disponer de las máquinas adecuadas (como el Internet Bookmobile), una función que pueden cumplir las propias redes de bibliotecas o se pueden encargar a empresas particulares, de manera que la compra se realice a la imprenta y no a la librería (por supuesto, la coordinación y centralización reducirán el precio). Puede parecer una idea rara que las bibliotecas se editen sus propios libros, pero no es más que una extensión a la idea de distribuir materiales copyleft.

Si el flechazo entre el copyleft y las bibliotecas públicas puede resultar muy práctico a muchas bandas, hay un sector en el que resulta casi imprescindible, y es en el de libros o tutoriales sobre temas de informática. Muy a menudo las estanterías dedicadas al tema ofrecen una mayoría de libros que ya están sencillamente sobrepasados por los acontecimientos. El ritmo de actualizaciónes en este sector suele ser superior al ritmo de publicaciones y compras por los canales habituales, y el copyleft, en cambio, mantiene el ritmo. Incluso me da la impresión de que las publicaciones editoriales sobre temas de informática se están reduciendo últimamente, precisamente por la competencia de Internet. Cuando paso por el FNAC, la sección de libros de informática cada vez es más pequeña. Bueno, pues aquí hay un sitio por donde empezar.

Empieza así:

Yo entonces tenía treinta y siete años y me encontraba a bordo de un Boeing 747. El
gigantesco avión había iniciado el descenso atravesando unos espesos nubarrones y ahora se
disponía a aterrizar en el aeropuerto de Hamburgo. La fría lluvia de noviembre teñía la tierra de
gris y hacía que los mecánicos cubiertos con recios impermeables, las banderas que se erguían
sobre los bajos edificios del aeropuerto, las vallas que anunciaban los BMW, todo, se asemejara
al fondo de una melancólica pintura de la escuela flamenca. «¡Vaya! ¡Otra vez en Alemania!»,
pensé.
Tras completarse el aterrizaje, se apagaron las señales de «Prohibido fumar» y por los
altavoces del techo empezó a sonar una música ambiental. Era una interpretación ramplona de
Norwegian Wood de los Beatles. La melodía me conmovió, como siempre. No. En realidad, me
turbó; me produjo una emoción mucho más violenta que de costumbre.
Para que no me estallara la cabeza, me encorvé, me cubrí la cara con las manos y permanecí
inmóvil. Al poco se acercó a mí una azafata alemana y me preguntó si me encontraba mal. Le
respondí que no, que se trataba de un ligero mareo.
—¿Seguro que está usted bien?
—Sí, gracias —dije.
La azafata me sonrió y se fue. La música cambió a una melodía de Billy Joel. Alcé la cabeza,
contemplé las nubes oscuras que cubrían el Mar del Norte, pensé en la infinidad de cosas que
había perdido en el curso de mi vida. Pensé en el tiempo perdido, en las personas que habían
muerto, en las que me habían abandonado, en los sentimientos que jamás volverían.
Seguí pensando en aquel prado hasta que el avión se detuvo y los pasajeros se desabrocharon
los cinturones y empezaron a sacar sus bolsas y chaquetas de los portaequipajes. Olí la hierba,
sentí el viento en la piel, oí el canto de los pájaros. Corría el otoño de 1969, y yo estaba a punto
de cumplir veinte años.
Volvió a acercarse la misma azafata de antes, que se sentó a mi lado y me preguntó si me
encontraba mejor.
—Estoy bien, gracias. De pronto me he sentido triste. Es sólo eso —dije, y sonreí.
—También a mí me sucede a veces. Le comprendo muy bien —contestó ella. Irguió la
cabeza, se levantó del asiento y me regaló una sonrisa resplandeciente—. Le deseo un buen viaje.
Auf Wiedersehen!
—Auf Wiedersehen! —repetí….

Se puede descargar aquí.

Feliz año! que entre fiestas y resacas todavía no he inagurado este año el blog. Pues bueno, hoy parece que mi estómago está algo más tranquilo y he decidido cenar algo sólido, me he metido en la cocina, he registrado la nevera y he salido con una spaghettata al pesto y un buen pedazo de lomo. Me he sentado a cenar y he puesto el telexto en la tv. He mirado los titulares de un vistazo y lo he sacado enseguida (que mal rollo, que mal rollo), y ya iba a apagar la tele cuando he visto que hacían una película china en la primera. La he dejado un rato por curiosidad (y sin sonido, porque cuando pongo el telexto quito el sonido) y he empezado a alucinar porque la película es cuando menos rara. Esto es + o – el trozo que he visto.

Cuando ya llevaba un buen trozo he vuelto al telexto a averiguar que diablos era aquello, y resulta que era “Kung Fu Sion”, una película de Stephen Chow made in Honk Kong del 2004, o sea, una película de Kung Fu!!! Nunca ha sido mi género favorito, pero las primeras escenas que he visto me han resultado divertidas divertidas. Por lo visto el género ha ido progresando, y resulta que “Kung Fu Sion” es una película famosa y un éxito de taquilla del cine de allí. Tiene escenas muy buenas. Pues ésta ha sido mi cena con sorpresa china, que últimamente me salen chinos hasta en la sopa, que le voy a hacer.