Archivos para el mes de: agosto, 2008

Ayer antiheroe dejó un comentario en el post de viajes all around the U.S.A, y decía que se quedó con ganas de leer más, así que voy a seguir con el tema y contar la segunda parte. Volví a Nueva York el día de navidad de 1981, y fui directo del aeropuerto a una fiesta en casa de unos amigos de Montse, una amiga que llegó conmigo el año anterior y que ahora vivía allí. Comí un poco de turrón y bebí un poco de cava (spanish party) pero entre el cansancio del viaje y unos petas demoledores que rodaban por ahí, me quede frito en un sofá hasta la mañana siguiente. New York, New York! disfuté los días que pasé allí. Montse vivía en un piso todo pintado de amarillo, por el Upper West Side, que habíamos ido a ver juntos el año anterior, y en el barrio podía hacer la compra en español (siempre que no pidiera cacahuete en lugar de maní). Montse conocía bien a la colonia de españoles en N.Y. e íbamos de un lado a otro viendo a éste y a aquél en medio de ese ritmo frenético que siempre me ha fascinado y ha terminado por agotarme.

Al cabo de unos días decidí que ya era hora de volver a las montañas y cogí un Greyhound rumbo a Colorado. Los viajes en bus a través de las llanuras del Medio Oeste son fascinantes, sobre todo de noche. El viaje duraba algo más de un día, y tenía una monotonía hipnótica. De día se sucedían los campos de maiz, las granjas y las gasolineras, y de noche te ibas cruzando con las luces de enormes camiones transcontinentales que parecían naves espaciales. Al final llegué a Colorado Springs y bajó Bill a buscarme, y en el coche conocí a Lasso y a su novia italiana.

Lasso y su novia habían llegado a Stillpoint a caballo desde Wisconsin. Se habían conocido en Italia, y estaban cruzando los U.S.A con unos caballos que habían comprado en una granja cerca de Madison y que no habían tenido tiempo de domar del todo. El caballo de Lasso se llamaba Kalahari, y es el único caballo que he montado nunca. A los pocos días de llegar yo, la novia de Lasso decidió seguir el viaje y Lasso, después de pensárselo unos días, se quedó en Stillpoint a pasar el invierno. Fue un buen invierno.

A las pocas semanas llegó Lisa desde Alemania. Cuando llegó no se encontraba muy bien, al día siguiente cayó enferma y, en lugar de ocupar una de las cabañas, dormía en el trailer y pasaba todo el día allí en el saco. Yo cada tarde salía a pasear por las montañas que rodeaban Stillpoint y, antes de salir, me abrigaba bien en el trailer y me colocaba alrededor de la garganta un enorme pañuelo de seda roja que mi padre había comprado en Adén. Lisa después me contó que me observaba cada día mientras me colocaba el pañuelo. Una noche de fiesta en el trailer Lisa y yo nos abrazamos, y al poco vino Lasso y nos abrazamos los tres.

Pasamos allí el invierno. Yo vivía en la cabaña que había construido Gerard dos años antes en lo alto de una colina. Tenía ventanas al este y al sur, y una puerta corredera que daba al oeste. Cada noche, antes de dormir, veía la silueta del Pikes Peak y las luces de Colorado Springs a lo lejos. Por la mañana bajaba el sendero hasta el trailer, a veces con nieve hasta las rodillas, y cuando subía por la noche a veces me encontraba rebaños de ciervos que no se asustaban al verme y podía pasar a través suyo, o familias de pavos con la madre en cabeza que paseaban en fila por el bosque. Lasso eligió construir su cabaña al lado del arroyo, no lejos de la carretera, y Lisa se instaló en una cabaña libre que estaba en el camino del bosque.

Cuando llegó el verano, Lasso y yo nos fuimos a Wisconsin en el coche de un tío que pasó por Stillpoint con dirección este. Hablaba un slang tan cerrado que yo casi no lo entendía y me pasé el viaje dormitando en el asiento de atrás. Llegamos a La Crosse, a orillas del Mississippi, donde Lasso tenía varios amigos, y alquilamos una habitación en una casa que parecía un almacén, grande y confortable. Tuvimos que ir a buscar un colchón a casa de una amiga suya, y me acuerdo que allí escuché por primera vez una canción genial de los Talking Heads, "Heaven", mientras fumábamos petas sentados en un balcón. Otro día fuimos en piragua a inspeccionar la plantación que otro amigo tenía en una de las islas del río. Medían más de dos metros y estaban camufladas entre las plantas que crecían por allí. A la vuelta Lasso se desnudó, y la imagen de Lasso remando desnudo delante mio sigue ocupando un puesto de honor en mi galería particular.

Pero, después de estar viviendo casi dos años en las montañas de Colorado, no me conseguí adaptar a la vida en La Crosse y decidí volver. Lié el petate y saqué el pulgar hacia el oeste. Los primeros que me cogieron fueron una pareja que debían haber pasado una noche estupenda, porque él llevaba un espectacular collar de moratones que apenas se tapaba con un pañuelo. Nos divertimos mucho. Esta vez fui por la interestatal 80, através de Des Moines, Omaha y Cheyenne, y por las noches sacaba el saco y dormía debajo de los puentes de la autopista. Había puentes que tenían un alero en donde se podía dormir, y había otros que no. Si con el primero tenías mala suerte era cuestión de caminar un poco más. Una de aquellas noches me recogió un educado caballero que me invitó a dormir en su casa. Llovía y acepté la invitación.

Cuando volví a Stillpoint el ambiente estaba un poco raro y duré poco. Metí en una caja grande todo lo que tenía, y cogí un Greyhound hacia Nueva York que tenía trasbordo en Chicago. Cuando llegué de noche a Chicago seguía dudando si seguir hasta Nueva York o coger billete para La Crosse. Le había dicho a Lasso que volvería. Al final seguí hasta Nueva York y allí cogí un avión a Barcelona. Cuando llegué a El Prat me compré un paquete de Ducados y casi me muero con la primera calada. Bueno, estaba en casa.

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Estos días he repasado varios artículos que me he ido bajando sobre sistemas complejos. Siempre me pasa lo mismo, cuando un tema me interesa me bajo un montón de información que luego tardo en limpiar, cortar y meter en la cazuela. Uno de los artículos que he leido es “The Physics of Institutions”, de Philip Ball, que trata muy bien un tema que nunca he visto muy claro en el ámbito de las ciencias sociales, sencillamente el nexo que puede unir la palabra “ciencias”, que ha crecido en el estudio de la naturaleza con leyes determinadas por la relación causa-efecto, con la palabra “sociales”, que se refiere al conjunto de individuos (nosotros) a los que, entre otras características, se les supone la libertad de elección. Si hay una relación causa-efecto prevista por una ley en una situación social dada, la libertad de elección se tambalea: simplemente introduces la causa y tendrás el efecto. Ingeniería social, otro par de palabras que me mosquea ver juntas. Construir sociedades como se construyen puentes. Parece que por un lado va la ciencia, que fija leyes deterministas, y por otro la ética, que defiende la libertad como un valor humano fundamental.

Bueno, pues parece que hay una escala de grises entre este negro y este blanco, y es ahí donde Ball mete la cuchara. Examina una cierta física social, que muestra comportamientos similares a los que pueden darse en la física “natural”, con la intención de prevenir y corregir intervenciones arbitrarias que pueden resultar ineficaces simplemente por no haber tenido en cuenta las reglas del juego. Es un punto muy delicado, pero me ha gustado el planteamiento que hace y, sobre todo, resulta una cuestión fundamental en el tema de los sistemas complejos. Cuando se enumera el catálogo de los diversos sistemas complejos pueden aparecer en la misma lista el comportamiento de los gases en un espacio cerrado, las variaciones de polaridad del magnetismo bajo diversas variables, el funcionamiento de la red neuronal, el flujo de tráfico de una gran ciudad a una hora punta o la carga de diversos nodos de Internet en un momento dado, es decir, fenómenos que tienen lugar dentro y fuera del territorio “libertad de elección” marcado por la ética. Conducir un coche o navegar por Internet parece que están dentro de ese territorio, pero cambiar la polaridad del magnetismo decididamente no. Esta transversalidad es uno de los ganchos de la teoría, que diversos sistemas de diversa filiación respondan a un comportamiento similar, pero encierra la pregunta un poco inquietante que plantea Hall: ¿cómo se puede tratar a la gente como a partículas?

La respuesta que da implica el paso de la física mecanicista a la física estadística, y comenta un dato histórico interesante. Tal como lo explica, la estadística tiene su origen en la recolección de datos sobre la mortalidad en Londres que empezó a recoger John Graunt en el siglo XVII. Los datos mostraban una curiosa regularidad, más o menos la misma gente moría cada año, y el tema atrajo la atención de los científicos del tiempo, desde Laplace, que lo formalizó matemáticamente en una curva con forma de campana, hasta Gauss, que la utilizó para analizar datos astronómicos y le dió el nombre, la curva Gaussiana, que mide la regularidad, el estándar, mayor en el pico y menor por los lados. Pero la sorpresa fue que esta regularidad no solo se producía en las estadísticas de mortalidad, por causas naturales, sino también en las de matrimonios que (desde “Las afinidades electivas” de Goethe) parece que responden a decisiones de libre elección, territorio de la ética.

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Lo curioso del caso es que cuando Maxwell y Bolzmann estudiaban el comportamiento de los átomos dentro de un gas, con un nivel de complejidad que hacía imposible medir individualmente las trayectorias, recurrieron a las regularidades que daban las estadísticas sociales:

It was actually the statistical regularities seen in social sciences that encouraged James Clerk Maxwell to propose that, even if we can’t use Newtonian mechanics to formulate a complete description of atomic-scale behaviour, we can anticipate that mathematical laws will arise out of the average, interdependent motions of all these invisible particles. Maxwell began to think about the probability distributions of atomic motions, which he assumed would also be circumscribed by the gaussian curve. This led Maxwell and Ludwig Boltzmann to formulate the science known as statistical mechanics, in which the bulk-scale behaviour of matter, such as the known mathematical relationships between the pressure, temperature and volume of a gas, emerge from the statistics and the averages of inscrutable particle motions.

Vale, pues tenemos una física estadística que llega donde no llega la física mecanicista newtoniana y tiene su origen en estadísticas sociales, tanto de mortalidad como de matrimonios. La nueva física social que propone Ball como patrón correctivo a intervenciones sociales arbitrarias se funda en esa física estadística inspirada por estadísticas sociales (todo un loop). Pero bueno, para ir abreviando, el factor clave que señala Ball para dar respuesta a su pregunta anterior (¿gente = partículas?) es la interacción, un factor clave en cualquier sistema complejo. La ética respalda la libre elección, pero en la práctica la libre elección se puede ver condicionada por un rango limitado de opciones determinado por la situación en la que estamos interactuando. Acelerar o frenar en una autopista tendría que tener que ver con la velocidad de los coches que tenemos alrededor, o picar a un link o a otro tiene que ver con las opciones que tenemos en pantalla. La interacción marca un límite práctico a una más amplia libertad de elección teórica (o lo que es igual, para mantener esa libertad de elección teórica hay que limitar las interacciones). Ball lo explica así:

Even so, we might imagine that, from the palette of available options, we select freely. But it becomes rapidly clear once we look more closely that we do not. The key factor – and this is what social and economic scientists have tended to overlook in their models, while it is intrinsic to statistical physics – is interaction. We are affected by one another.
People don’t drive down a congested high street at 120 km per hour because there are others in the way, and we normally aim to avoid collisions. You might say in this case that there is effectively a repulsive force between cars that keeps them apart. Of course, there isn’t really such a force, there’s nothing we can measure – but we behave as if there was, and that is sufficient for the purposes of modelling the phenomenon. When we make choices, we are influenced by all manner of things, and particularly by what our peers do. If everyone on the stock market floor is selling, it takes either an astute or a slow-witted trader to buck the trend and keep buying: this sort of heard-like behaviour is well known in economics. Even in elections, where we might imagine that our secret ballot is purely a matter of personal choice, there is a clear signature in the statistics of collective behaviour: of people being influenced by others. Such behaviour often shows up in probability distributions. A collection of independent, random events shows up as a gaussian statistical distribution of outcomes. If the statistics show deviations from the gaussian from, that is generally a sign that the agents in the system are not behaving independently but are feeling the influence of mutual interactions. This is a simple diagnostic tool learnt from statistical physics.

Vale, esto me sirve, no es que lo acabe de ver claro, pero me sirve. Y me recuerda al análisis de la acción que hace Georg Henrik von Wright, un discípulo de Wittgenstein, en un libro que leí hace tiempo, “Explicación y comprensión”. Wright también limita la libre elección a las opciones disponibles y al origen social de las razones que mueven sus iniciativas, pero deja abierta la opción permanente a actuar de una forma diferente a la prevista, una opción con gasolina ética que solo quedaría reflejada en uno de los laterales de la curva de Gauss. La cuestión es que, con la aparición de Internet, el modelo estándar de la curva de Gauss está dando paso al modelo de la “larga cola”, en donde las especifidades ganan trayecto al estándar, esta sería la aportación “humana” al tema de los sistemas complejos. A ver si me acabo de enterar del tema.

Bueno, bueno, primer día de vacaciones!!! he salido a tomar unas birras y ahora estaba viendo unos videos de música setentera. A través de Iulius y Blastto le he vuelto a coger el punto a las canciones con las que crecí y que hacía años que no escuchaba. Pues bueno, estaba oyendo todo un clásico, “Me and Bobby Mc Gee” en versión Janis Joplin, una canción que siempre me ha puesto la piel de gallina, y ha sido la primera vez, después de tantos años, que he buscado en internet la letra y la he podido seguir paso a paso. Aquí pongo el video.

Bueno, pues cuando he escuchado “We sang every song that driver knew”, de repente me ha venido a la cabeza una noche en un bar de carretera en algún sitio de Kansas junto a la interestatal 70. Larry y yo estábamos haciendo dedo de Colorado a Nueva York. Habíamos pasado todo el invierno en Stillpoint y él había conocido allí a una chica danesa que ahora estaba en N.Y. e iba en busca y captura. Yo regresaba a casa después de un año en Colorado y decidimos hacer el viaje juntos. Nos habían dejado en aquel bar una noche agobiante de calor, y mientras caminábamos hacia las luces del bar veíamos las bandadas de mosquitos alrededor de los focos de la autopista. Un sitio de mierda para pasar la noche. En el bar nos tomamos un café con donuts todo-aire-acondicionado, y luego nos decidimos a salir al aparcamiento de camiones para probar suerte. Y la tuvimos. Uno de los conductores estaba a punto de salir y nos dejaba bastante cerca de N.Y.

Cuando estábamos los tres en la cabina, una de esas enormes cabinas de truck americano, el conductor repartió una pastillas de anfeta que llevaba para el camino, puso música y arrancó aquel montruo hitting east. Fue una noche de marcha sobre la highway, and yes, we sang every song the driver knew. Aquel verano de 1981 me recorrí los States de punta a punta. Primero fuimos con el chevy pickup de Frank a California, pasamos por las ruinas de Mesa Verde, hicimos noche junto al río Grande y entramos en California por los Four Corners, y cuando vi el Welcome to California en la autopista me dio un escalofrío de emoción. Luego volví de Los Angeles a Colorado pasando por Las Vegas. El tío que me llevaba quería parar allí para echar un coin a una de las máquinas tragaperras, una especie de rito norteamericano, así que yo también eché allí mi coin medio dormido como estaba. Y de Colorado a Nueva York.

From the Kentucky coal mines to the California sun,
Bobby shared the secrets of my soul.
Through all kinds of weather, through everything that we done,
Said Bobby baby, he kept me from the cold.

One day up near Salinas, Lord, I let him slip away,
But he was lookin’ for that home and I hope he finds it.
But I’d trade all of my tomorrows for one single yesterday
To be holdin’ Bobby’s body next to mine.

Freedom’s just another word for nothing left to lose,
Nothing, that’s all that Bobby left me, yeah.
Feelin’ good was easy, Lord, when he sang the blues,
I said feeling good was good enough for me, hmm mm,
It’s good enough for me and my Bobby McGee.

El otro día, impresionado por los fuegos artificiales en la inaguración de los Juegos olímpicos, estuve buscando información sobre el artificiero que los ha diseñado, Cai Guo-Qiang, y me he encontrado con un artista que toca muchas teclas y que es toda una estrella en el mercado. Por lo que he leído, Cai Guo-Qiang empezó utilizando pólvora en sus pinturas, y después pasó de mojarla a prenderla. En mayo del 2005 hizo explotar un arcoiris negro sobre el cielo de Valencia en homenaje a las víctimas del 11-M, y El País decía entonces:

“Rodríguez destacó como “claves” para entender la producción de Cai Guo-Qiang su capacidad de “romper los límites convencionales de los museos al convertir las ciudades en espacios expositivos; incorporar los referentes universales de las distintas culturas, como el fuego y el agua, y su capacidad de superar el debate entre Oriente y Occidente para convertirse en un artista global”.

En Pekín ha convertido, efectivamente, la ciudad entera en un espectáculo, pero lo que más me ha impresionado de él ha sido una foto de la exposición que hizo en el Guggenheim de Nueva York este año, “Head on”, aquí la pongo.

Una manada de lobos lanzándose uno tras otro contra un muro de cristal, por lo visto con las dimensiones del muro de Berlín. Me ha impresionado la imagen de un error colectivo y ciego, unos detrás de otros, procedente de una cultura colectiva, y me ha fascinado lo bien que se adapta el movimiento de la manada a las curvas del Guggenheim. He encontrado otra foto del conjunto de la exposición que ya no me ha gustado tanto.

Colgar coches en Nueva York no es una idea muy original, aunque siga dando espectáculo. Los propios norteamericanos ya ha manipulado hasta la saciedad su totem particular. Se nota que Cai Guo-Qiang ha entrado en el circuito de las grandes exposiciones y cumple con sus obligaciones.

Pero además he encontrado una entrevista que le han hecho en art:21. Es interesante lo que explica sobrel el Greco y la pintura renancentista, pero voy a copiar el párrafo en que habla de su metodología y de la relación con el Taoismo:

ART:21: Can you talk about your working method a little more, your methodology?

CAI: It’s very difficult to articulate exactly what that methodology is—even for myself. If I knew it all and understood it all, if I could clearly say it, then it would become a product on a shelf.

It’s something I’m continuously exploring and trying to form. There are perhaps two ways of looking at that. One is a methodology in how you view the world, how you see and understand the world. I take a lot from the ancient philosophies, from Taoism. And then there is another side, how you specifically approach art or life, exactly how you live in this world, how you make art. One is more conceptual while the other is more practical. I also employ the basic philosophies of medicine—Chinese medicine or feng shui. These are very much infused in the more daily living and the art making process.

I can be a little bit more specific about some of these ideas that I live by. For example, movement cultivates vitality. This is the idea of living within the chaos of time and space. Maybe not everything has to be resolved with a finite answer. Rather, sometimes you can allow uncertainties to exist within the same space and situation. These are obviously ancient ideas from China. Because I’m Chinese, this is what I know. Some of these ideas are also found in the Western frame of mind as well. Maybe in a slightly different perspective, but the principles are there. Perhaps during the Age of Reason, Enlightenment, and Industrial Revolution some of these ideas were cast aside for more concrete analytical ways of approaching life. But since then, in postmodernism, some of these ideas have resurfaced—even in science. So the Chaos Theory, it’s technical…in Chinese it translates as either murky or chaos mathematics. In astrophysics and math these are ideas that are employed by the most modern thinkers as well. I come from this perspective.

El viernes pasado leí en menéame una noticia de El Heraldo (que no ha pasado a portada) sobre el descubrimiento en Turquía de nuevos fragmentos de una impresionate inscripción en piedra de Diógenes de Oinoanda de la que no tenía ni idea. Estuve investigando un poco y me di cuenta que el titular del Heraldo, “Descubren en Turquía inscripciones con ideas de Platón del siglo II A.C.”, lo había escrito alguien muy despistado, porque la incripción en piedra, que medía 260 metros cuadrados y contenía 25.000 palabras (un verdadero libro), explica la filosofía de Epicuro y no tiene nada que ver con Platón.

Lo que me ha impresionado es que alguién decidiera grabar todo eso en piedra, y además explique allí porqué lo hace. Esto por un lado, porque por otro la filosofía epicúrea siempre me ha caido simpática. Es una filosofía que busca una receta práctica de la felicidad a partir de una cierta idea de la física y de prestarle atención a las necesidades del cuerpo. Lo explica muy bien Diógenes en este fragmento:

in fact, the wants of the body are small and easy to obtain — and the soul too can live well by sharing in their enjoyment — while those of the soul are both great and difficult to obtain and, besides being of no benefit to our nature, actually involve dangers.

La receta epicúrea recomienda perder el temor a los dioses, a la muerte y al futuro. El temor a los dioses (a cualquier dios) a mi ya me ha cogido tarde y nunca me ha preocupado demasiado. El temor a la muerte está siempre ahí, y hay una frase contundente de Epicuro (en la carta a Meneceo, y que encaja en su filosofía naturalista de los sentidos) que intenta eliminarlo de cuajo “el más terrible de los males, la muerte, nada es para nosotros, porque cuando nosotros somos, la muerte no está presente, y cuando la muerte está presente, entonces ya no somos nosotros”. La frase impresiona, pero a mi nunca me ha convencido, porque se apoya en la tajante radicalidad griega del ser, en lo que es y en lo que ya no es. Si te acostumbras a ser, dejar de ser no parece de antemano un buen consuelo para la adicción. Prefiero la receta que aparece en el impresionante capítulo 18 del Chuang-tzu, cuando Hui-tzu le va a dar el pésame por la muerte de su mujer y se lo encuentra cantando. Cuando te acostumbras a cambiar, la muerte no es más que otro cambio. Pero siempre he usado su receta sobre el futuro: “Hemos de recordar que el futuro no es nuestro pero tampoco es enteramente no nuestro, para que no esperemos absolutamente que sea, ni desesperemos absolutamente de que sea”. Aquí lo que sea o lo que no sea está en relación con la capacidad que tengamos de modificarlo o no, seguir trabajando en lo que tenemos al alcance de la mano y no quemar recursos en lo que está demasiado lejos parece una buena solución.

Bueno, pero yo iba a la inscripción de Diógenes en Oinoanda, en donde explica su punto de vista sobre la filosofía epicúrea y la hace pública grabándola en piedra a la vista de todos (una inscripción Creative Commons), con un propósito terapéutico para aquellos que están bien constituidos. Es el único monumento filosófico que conozco. A mi, la lectura de lo que se conserva del texto me ha emocionado. Voy a copiar los primeros fragmentos, el texto completo lo podeis leer aquí.

..observing that most people suffer from false notions about things and do not listen to the body when it brings important and just accusations against the soul, alleging that it is unwarrantably mauled and maltreated by the soul and dragged to things which are not necessary (in fact, the wants of the body are small and easy to obtain — and the soul too can live well by sharing in their enjoyment — while those of the soul are both great and difficult to obtain and, besides being of no benefit to our nature, actually involve dangers). So (to reiterate what I was saying) observing that these people are in this predicament, I bewailed their behaviour and wept over the wasting of their lives, and I considered it the responsibility of a good man to give benevolent  assistance, to the utmost of one’s ability, to those of them who are well-constituted.  This  is the first reason for the inscription.

I declare that the vain fear of death and that of the gods grip many of us, and that joy of real value is generated not by theatres and …and baths and perfumes and ointments, which we have left to the masses, but by natural science…

And I wanted to refute those who accuse natural science of being unable to be of any benefit to us.  In this way, citizens, even though I am not engaging in public affairs, I say these things through the inscription just as if I were taking action, and in an endeavour to prove that what benefits our nature, namely freedom from disturbance, is identical for one and all.

And so, having described the second reason for the inscription, I now go on to mention my mission and to explain its character and nature.

De las muchas frases que me han tocado en esta larga inscripción, voy a rescatar aquí una: “even though I am not engaging in public affairs, I say these things through the inscription just as if I were taking action.”

He estado viendo esta conferencia del premio Nobel Robert B. Laughlin en una universidad china (pongo lo de premio Nobel para captar audiencia, jeje), explicando el libro que más me ha impresionado desde hace tiempo, “Un universo diferente” (ya he puesto varios posts sobre él). Que un físico de su categoría estructure toda la conferencia a partir de los dibujos que incluye en su libro (no había dicho que es un libro ilustrado) ya es un buen ejemplo de su estilo. Que la conferencia sea en una universidad china le da otro puntito, al que el propio Laughlin (que ha estado varios años trabajando en Corea) hace referencia expresa cuando menciona las diferencias Este/Oeste en cuestión de ideologías. De hecho en su libro aparece alguna mención al I Ching.

Pero lo fundamental es que explica perfectamente, y para todos los públicos, que el mayor problema de la física actualmente, la distancia entre el modelo newtoniano clásico y el modelo estándar que define a la física cuántica, puede entenderse a partir de los procesos emergentes de organización de un conjunto de elementos, y no de uno solo. Las leyes de Newton sirven para una manzana, pero no para cuando se vuelca un camión cargado de ellas. Desde esta perspectiva, la física se aproxima a la biología, y ha de acostumbrarse a tratar también con la incertidumbre. Arriesgarse en la incertidumbre antes de encontrar una ley, porque la ley no saldrá de conjeturas matemáticas sobre lo ya conocido, sino de las sucesivas organizaciones y reorganizaciones de los elementos que forman el universo. Las leyes son un resultado colectivo.

Lo que me interesa (y apasiona) de Laughlin es que no solo consiguió explicar el efecto Hall cuántico fraccionario, sino que propone otra manera de entender la física, e incluso la fragilidad de las divisiones establecidas entre disciplinas científicas. Una manera que tiende puentes entre disciplinas duras y blandas y que conecta bien con todo el tema de la teoría de sistemas a través de la biología, pero de una manera radicalmente empírica. Ni mucha teoría ni demasiadas ideologías, solo experimentos y a ver que pasa. A veces me recuerda el objetivo de Wittgenstein, sacar la mosca de la botella.

Ya me he dado cuenta de que un blog no es el mejor sitio para ver un video de + de media hora, pero éste merece verse a pesar de todo. Reservar un poco de tiempo, acomodaros y escuchar como explica sus dibujitos. Puede que la física acabe yendo por aquí, y vale la pena enterarse. Ah!, otra cosa por la que Laughlin me cae simpático, lo dice en los primeros minutos: “Bill Gates, I hate you”.

[Con el cambio a WordPress no puedo insertar el video, así que pongo el link a Youku]

me he encontrado estas dos fotografías de Mark Rubenstein, de figuras perdidas por esos espacios. Arriba y abajo.

Estos días he estado leyendo sobre dos investigaciones que se han hecho a partir de procesos emergentes, es decir, conseguir resultados homologables con la realidad de llegada a que estamos acostumbrados sin colocar directamente ese destino en el diseño de salida, sin forzar el proceso en esa dirección. Intentar que llegen a destino por un proceso de autoorganización de abajo arriba: no colocar primero el circuito en el que tienen que correr los coches, sino soltarlos todos por el campo y que acaben corriendo en el circuito. Los dos experimentos se han hecho en ámbitos distintos, pero el proceso es muy similar. A ver, a ver.

La primera trataba de estudiar la creación de un lenguaje artificial (una demo de prueba) a partir de un conjunto de señales sin ningún sentido inicial. El interés en este caso consiste en que este tipo de procesos emergentes se han estudiado fundamentalmente en biología (autoorganización celular en organismos o de organismos-hormiga en hormigueros, por ejemplo), pero si se repetía el mismo proceso con el lenguaje, entonces se encontraba el mismo patrón en una teoría de la evolución no-biológica, sino ya cultural y por tanto plenamente humana. Y esto tiene tela, porque existe la idea muy extendida de que una cultura no se desarrolla sin señales de circulación (stop, ceda el paso…), pero bueno, poco a poco. El experimento lo explican así:

Kirby and his team showed people a collection of pictures paired with gibberish words, and later tested which pairs they could recall. Whether or not the recollections were accurate, they were recorded and used as the basis of the next group's language training. As the process was repeated, patterns emerged: a certain word might be used, for example, to describe anything that moved horizontally, and another to indicate objects that bounced.

The language that emerged from the first set of iterations, said Kirby, was limited and simplistic. But for the next set, they discarded duplicate words. Confronted with this selection pressure — analogous, perhaps, to that exerted by nature on hunters with few words for their prey — the language became precise and highly structured.

Structure, said Kirby, was the key to a language being remembered.

"Over many generations, the grammar goes from ad-hoc and inexpressive into a language that's cleanly structured and expressive," he said. "But what's evolving here isn't the agents" — the speakers — "but the language itself. It has its own evolutionary imperative. It wants to be passed on, and finds ways of doing that. We're its hosts."

No acabo de ver muy claras esas conclusiones (me suenan bastante a Chomsky): descubrir "the language itself" al final de un proceso emergente desarrollado por agentes suena un poco raro, pero bueno, cada cual que llame como quiera a lo que se transmite, mientras acepte que se puede seguir modificando por otros agentes posteriores (y esto no acaba de ser "itself"). Me parece más interesante la carga final:

He continued, "But people who are interested in culture more generally might take this work and study the emergence of design in a lab. I'd like to see how far that can be pushed. What kinds of adaptations would a culturally evolving practice come up with? How much of what happens around us, that appears rational and intelligently designed, is the product of a blind process?"

Vale, pues la segunda investigación no tiene que ver con el lenguage, sino con la robótica. Conseguir que un robot se mueva como nos movemos nosotros, que se detenga ante una pared, que suba escaleras o que baile con la música, les ha dado mucho trabajo a los ingenieros últimamente. Sabemos como lo hacemos nosotros (+ o -) pero no está tan claro como reproducirlo. Pues el experimento ha consistido en olvidar como lo hacemos nosotros (línea de llegada) e intentar conseguir que unos robots virtuales lo aprendan por ellos mismos igual que lo aprende un niño. Se trata de una simulación en pantalla, pero los resultados son espectaculares. Lo explican así:

Prof Ralf Der at the Max Planck Institute for Mathematics in the Sciences in Leipzig and the team at Edinburgh's School of Infomatics has applied the software to simulated animals and humans that are not given any explicit instructions on how to move. Nor do they know anything about the virtual environment.

All the neural network brain of each creature has to work with when controlling the humanoid is the angle of the 15 joints of the virtual creature. Dogs and snakes have up to 25 so called degrees of freedom.

The clever part is that the network is controlled by a process called "self regulation".

A deep mathematical analysis of living things has come up with an insight into why they are special, dubbed the "edge of chaos" by American computer scientist Chris Langton, to sum up how living things have the right balance between blindly following rules and creatively adapting to new situations.

The self-regulation principle drives the behaving robot into behaving in this special manner in two ways. "On the one hand actions should be the most sensitive answers to the current sensor values," said Prof Der.

This gives rise to a kind of "butterfly effect", he said, referring to how the effect captures the essence of chaos: a butterfly flapping its wings in London can, in principle, cause a subsequent hurricane in the Philippines because the system – in this case the Earth's atmosphere – is so "sensitive" that if there is even the slightest uncertainty in measuring the current weather conditions, then the weather in a few weeks' time is unpredictable.

For Prof Der's work, a tiny perturbation in measurements made by the sensors leads to large variations in the actions of the robot. But the robot is still under the control of physics and subject to the additional requirement that behaviour has to be predictable.

As a consequence of trying to meet both objectives the virtual creatures produce spontaneous behaviours "which are its most natural ways to move and act," he said.

While being active the robot is learning about itself and its surroundings at the same time.

Y el robot que empieza gateando, acaba aprendiendo a andar. El proceso es el mismo: no ponerle las señales sino esperar a que las encuentre. Esto puede volver al robot autónomo, claro, e incluso es posible que encuentre señales que nosotros no hemos encontrado. Pero bueno, además de otra pista que conduce al gran tema de la singularidad, lo que me resulta superinteresante (reduciendo el foco) es que se esté experimentando a partir de la idea de la emergencia, y se consigan resultados. Yo sigo pensando que esto está suponiendo un cambio de paradigma científico, y tiene muy golosas extensiones hacia un cambio de paradigma cultural. Pero bueno, lo dejo aquí, que ya estoy babeando. 

 

Esta mañana, comentando el tema del encendido del LHC en Plurk, derkleinstePrinz ha colgado este video que se sale se sale: el CERN Rap, o sea, toda la historia del LHC contada a ritmo de rap y, por lo que parece, por la gente que trabaja allí (sí, sí, aquí explican la idea y el rodaje)). Está todo todo, y además el rap es bueno bueno (no es que esté tartamudo, es que estoy creando partícula/antipartícula, je). Aquí lo pongo.

y hoy, como es domingo, voy a poner un bis, un supervideo que ha colocado blastto en medio de una encarnizada discusión sobre música, DJs y creación, el título lo dice todo “Dios es un DJ”.