Hoy he encontrado esta foto (he perdido el enlace) de una reproducción-performance-casera de uno de mis cuadros favoritos, “La balsa de la medusa” de Gericault, y está genial, incluido el carrito del supermercado. Ya puse otro post sobre este cuadro, con un largo poema en clave mimética. Pues bueno, si Gericault era un pintor a la deriva, la deriva ha llegado hasta Manhattan, y allí ha perdido fuelle y ha ganado en gracia. Aquí está la foto:

y aquí está el original
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