Archivos para el mes de: junio, 2008

Hoy he estado pensando (dandan thinks…) en una posible ecuación que explicara el volumen de información que es posible transmitir a través de un medio determinado y a una velocidad determinada, incluyendo su índice de permanencia. Por ejemplo, para escribir un libro se pueden tardar unos cuantos meses (o años), luego tarda un poco más en ser editado y distribuido, y por fin llega al lector, que se lo va leyendo a ratos, mientras viaja en el metro o en el sillón de su casa después de cenar. Cuando lo acaba lo pone en la estantería y ahí se queda.

Si en lugar de un libro se escribe en un períodico, ya no se es escritor sino periodista (que viene de periodo), y ahí se acelera la velocidad de transmisión y se reduce la longitud del texto y todo el resto del proceso (edición, distribución…). Además el periódico ya no se guarda en la estantería. Pero si en lugar de en un periódico escribes en un blog (como ahora) ya no eres periodista sino algo que parece que se llama bloguer. La velocidad aumenta, se elimina todo el proceso (que es instantáneo) y el contenido tiende a reducirse proporcionalmente. Un post no puede ser muy largo. Con la velocidad aumenta también la distribución, que puede llegar donde sea, y la posibilidad de respuesta e interactividad (esto es Internet). Los posts no se guardan en la estantería, pero ahí quedan, y de vez en cuando llegan comentarios de nuevos lectores de un post del que casi no te acuerdas.

Y luego llega el microblogging (como Plurk) y ya no eres escritor, ni periodista ni bloguer, sino persona monda y lironda, escribiendo a una velocidad a veces frenética mensajes cortísimos sobre temas muchas veces domésticos que no encajan ni en un libro, ni en un periódico ni siquiera en un blog, mensajes que tienen sentido por la velocidad con que los transmites y porque están pasando ahora. Mensajes sobre la línea de tiempo, ajustados a la montura y trotando hacia la meta.

Bueno, el caso es que todas las opciones siguen estando disponibles, y cada cual puede escribir donde quiera (esto lo escribo aquí y no allá), pero creo que el microblogging es el que más se ajusta al nuevo medio que es Internet, el que más posibilidades le saca. No sirve para escribir una enciclopedia, pero sí para pasar el link de una enciclopedia mientras explicas lo que vas a cenar, y las dos cosas pueden resultar mensajes interesantes. A ver si acabo de afinar la ecuación.

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Hoy he encontrado un video que explica muy bien como funciona Plurk, lo ha colgado Bwana en YouTube, y aquí lo pongo.

Con estas sesiones intensivas de plurking estoy alucinando sobre el tema de la comunicación. Nunca había pensado que "me estoy lavando los dientes" (por ejemplo) fuera un mensaje que puedas lanzar al mundo. Es algo que haces en tu casa, a determinadas horas, y además con la boca llena de pasta. Con lo que alucino es con que ahora cualquier cosa se puede convertir en un mensaje, e igual te contesta alguien que se acaba de enjuagar y ya está dándole al teclado, y a partir de ahí puedes hablar de la marca del dentífrico, del mejor cepillo o de lo que sea. Puedes hablar y comunicarte. Cualquier cosa sirve.

Subiendo unos peldaños, esto me hace pensar en lo que decía Luhmann, que la información que intercambiamos a través de la comunicación siempre ha estado codificada, de alguna manera, socialmente. Que un sistema siempre "contiene como complejidad un excedente de posibilidades que él mismo reducirá autoselectivamente" y que esta reducción "se realiza en los procesos comunicativos". No sueles explicar todo lo que se te pasa por la cabeza desde que sales del trabajo hasta que llegas a casa (sobre todo si el termómetro marca más de 30º). La costumbre, si te encuentras cualquier amigo por el camino, es explicar lo que socialmente tiene sentido. El resto es el excedente.

Bueno, pues resulta que llegas a casa, te pones al teclado y empiezas a soltar mucho más de lo que le hubieras dicho a ese amigo en una esquina. Aquí saltan los códigos sociales y compartes hasta el cepillo de dientes. En la peli que puse ayer explicaban como la expansión de la imprenta, como medio de comunicación, permitió saltarse el control eclesiástico sobre la información que se podía distribuir e hizo posible el cambio que supuso la Ilustración (la Enciclopedia se publicó en imprentas clandestinas). De la misma manera, cualquier control sobre lo que puedes comunicar salta por los aires en Internet, porque cuando descubres el gustazo que es comunicarse sin códigos te enganchas directamente. Nos gusta. El tema es lo que pueda salir ahora de esta comunicación en crudo y en tiempo real. Parece que la manera de comunicarse una sociedad la modifica.

 

el otro día (entre plurkeo y plurkeo) encontré este documental sobre la guerra entre el p2p y la industria de Hollywood. Es muy bueno. Dura 44 minutos, aquí lo pongo.

 

Ca…NON!

visto en menéame

Hace ya varias semanas, Álvaro me comentó que estaba defendiendo al propietario de un bar del Raval demandado por la SGAE (le pedían 1.117,65 euros). El tema me interesó (ya he puesto por aquí lo que pienso de la SGAE), y le dije que me avisara cuando saliera la sentencia para comentarla en el blog. Bueno, la sentencia salió el pasado día 6 y fue absolutoria, es decir, que el juicio lo ganó Álvaro y su cliente. Por lo que me cuenta es la primera demanda que la SGAE no consigue sacar adelante en Catalunya. Toma ya!

El juicio lo prepararon Álvaro y Mireia Moreno, y al final fue Álvaro el que lo defendió en la sala. Le envié por mail una cuantas preguntas sobre el tema que finalmente me ha contestado hoy (me parece que es más bueno en la sala que haciendo publicidad de lo que consigue en la sala). Aquí pongo la "entrevista":

dandan-reporter:): Explícanos un poco como empezó el tema. ¿Fue otra demanda de la SGAE?

Álvaro: Efectivamente, la sgae reclamaba el canon o tarifa por la "comunicación pública" de obras musicales en un establecimiento abierto al público (en este caso, el bar-restaurante cuatro barcelona, en el raval). sin embargo, en el juicio logramos demostrar que lo que se podía escuchar en dicho local era exclusivamente música electrónica:

a) compuesta por el propio barman (eneko balzategui) y otros productores musicales no asociados a la sgae, o bien

b) procedente de websites de descarga libre (netlabels y licencias creative commons vinculadas con el movimiento cultural copyleft).

dandan: ¿Crees que hay un cambio de actitud de los jueces catalanes sobre estos temas?

Álvaro: El caso es que, según tengo entendido (si no es así, agradeceré información en contra), precisamente en Catalunya no existía hasta ahora una sentencia como la dictada el pasado 06-06-2008 por el juzgado mercantil nº2 de barcelona (existen, eso sí, resoluciones similares en madrid, salamanca, oviedo o badajoz).

dandan: ¿A qué crees que es debido tal "desequilibrio judicial" en favor de la SGAE?

álvaro: Hay que dejar claro que en españa la ley de propiedad intelectual es tajante, y establece la presunción (es decir, lo contrario debe ser probado en caso de ser alegado) de que la Sgae (en tanto que "entidad de gestión de los derechos de autor") representa a todos los autores de obras musicales. Y aquí viene, a mi juicio, lo realmente intolerable: el repertorio de obras gestionadas por la sgae no se halla -por increíble que pueda parecer- a disposición del público. En otras palabras, dificultando -incluso imposibilitando- la prueba en contrario, la Sgae abusa flagrantemente de su "privilegio". Con este panorama legal, los jueces no pueden hacer otra cosa que cumplir con su obligación y aplicar la ley.

Ahora bien, creo que debemos ser honestos con nosotros mismos: ¿cuántos de nosotros, antes de comprar un disco, una camiseta de nuestros ídolos o de ir a un concierto, nos preocupamos de averiguar si el artista en cuestión -nacional o extranjero- se lucra gracias a la Sgae? Creo que poniendo un poco de nuestra parte (¿boicot? ¿quién dijo eso?) podemos lograr que esto (la ley) cambie.

Bueno (vuelvo a ser dandan), hay una parte interesante de la sentencia que ha colgado Javier de la Cueva (que, por cierto, se ha olvidado de mencionar a Álvaro en los créditos, muy mal) que voy a copiar aquí:

"TERCERO.- Aun cuando, en principio, cabría presumir que cualquier local de copas abierto al público comunica obras cuyos derechos son gestionados por la SGAE, el demandado ha logrado acreditar que evita utilizar el repertorio de la actora, recurriendo a composiciones de uno de sus empleados o a obras descargadas de Internet de autores que autorizan el acceso libre. Hay que tener presente, en primer lugar, que en el local del demandado se escucha música electrónica de carácter alternativo, muy poco conocida, y que está dirigida a un tipo de público concreto alejado del gran consumidor de temas más o menos comerciales. Los testigos, clientes y empleados del local, corroboran que en CUATRO.COM sólo se escucha este tipo de música libre, es decir, las obras conocidas como "copyleft" -en contraposición al "copyright"-. Con dicha denominación se designa aquellas obras en las que los autores autorizan la libre reproducción y explotación, utilizando Internet como medio de distribución o transmisión. Por todo ello, debe desestimarse íntegramente la demanda".

Pues eso, primera goleada contra la SGAE en Catalunya, que toda la música yo no es suya, que a ver si aprenden.

Actualización: por lo visto había un error en la demanda que ha pasado a la sentencia. El bar no se llama "CUATRO.COM", sino  "Restaurante-Bar Cuatro Barcelona".

Esta tarde hellover ha sacado en Plurk a los Mono, un grupo japonés bueno, bueno. Me he ido a YouTube y me he hecho una buena sesión de videos, y ahora estaba probando con Skreemr (Jorge me habló el otro día de este buscador) para ver si encontraba más cosas suyas, pero de momento no ha habido suerte. Pongo el video de la primera canción que he escuchado, esos crescendos me ponen.

Ayer me tropecé con otro fotógrafo chino (debe se la temporada), Li Wei, que tiene fotografías espectaculares. Por lo que he leido, las fotografías no estan retocadas, sino que crea la situación a base de cables y acrobacias. Más allá del punto espectacular, ¿por qué tantos fotógrafos chinos crean ellos mismos la acción que después retratan? ¿de donde sale esta generación de fotógrafos performers?

Bueno, se me ocurre que la fotografía fija el momento, pero si este momento forma parte de una performance, la fotografía no lo acaba de fijar, y queda un montón de acción detrás que está presente aunque no aparezca. La fotografía como la punta de un iceberg que se mueve por debajo, igual que una buena caligrafía retiene y fija el movimiento de la mano con el pincel.

Lo que queda fijado es solo un momento en el proceso, y lo que estos fotógrafos chinos crean primero es el proceso. Después hacen las fotos. Aquí las pongo. La serie se llama “29 levels of freedom”. Rong Rong se encerraba en una letrina inmunda para reproducir la existencia en un contexto agobiante, y Li Wei hace acrobacias en el piso 29 para disfrutar la libertad.

Acabo de leer el artículo que Robert B. Laughlin publicó con David Pines antes de escribir “Un universo diferente”. El artículo se llama “The Theory of Everything” (está aquí), y es una crítica más directa a la teoría del todo de la que luego aparece en el libro. El libro ya no insiste en la polémica, sino que explora lo que puede haber después. La teoría del todo fue el sueño de Einstein, la posibilidad de explicar la física a partir de una única teoría. Después de integrar el electromagnetismo de la relatividad especial con la gravedad en la teoría de la relatividad general, Einstein estuvo trabajando durante años en la misma dirección para integrarlo todo en una única teoría. No lo consiguió. Mientras él seguía trabajando con el mismo método en Estados Unidos, en Europa descubrían el universo cuántico que descolocaba todo el escenario. Einstein nunca aceptó la indeterminación que supone la física cuántica.

A partir de entonces, la física ha quedado dividida en dos sectores poco comunicados: la teoría general de la relatividad, que explica satisfactoriamente el universo macro, y el modelo estandar, que explica también satisfactoriamente el universo micro. El problema que las mantiene separadas es que la segunda no consigue integrar la gravedad. En los últimos años ha aparecido una nueva teoría que intenta recuperar el sueño de Einstein, la teoría de las cuerdas, que consigue integrar la gravedad, pero, pero, que no es verificable experimentalmente con los recursos que tenemos ahora. Es una teoría matemática en donde las ecuaciones encajan entre si, pero en donde falta por saber si el universo está dispuesto a encajar en ellas. De momento no responde porque no se ha encontrado la manera de preguntarle.

La teoría de las cuerdas trabaja con el mismo método que Einstein: integrar los diversos fenómenos físicos en ecuaciones-raiz y reducirlos a leyes. Si encuentras la ecuación adecuada, toda la física hace click y encaja. En la misma línea trabajan otras propuestas alternativas a la teoría de las cuerdas, como la gravedad cuántica de bucles de Lee Smolin o la reciente teoría topológica de Garrett Lisi. Pero lo que propone Laughlin, que ganó el Nobel por temas sobre la superconductividad, es decir, trabajos en la frontera entre la teoría general de la relatividad y el modelo estandar, es cambiar este método jerárquico de la física y aprender de los tratos con la incertidumbre a que se ha acostumbrado la biología porque, a nivel cuántico, se dan fenómenos imprevisibles que dependen de la organización del contexto, de la emergencia de un patrón en un momento dado (como el cambio de fase del agua al hervir de líquido a vapor, o al revés con el frío, de líquido a hielo sólido), que depende de una “decisión” de los átomos colectivamente implicados. como lo fenómenos de emergencia en biología de que parte Steven Johnson. Lo que propone Laughlin es cambiar el método y limitarse a como responde el universo (macro y micro) a las preguntas que se le plantean a partir de experimentos. Una actitud un poco radical, pero que creo que intenta desactivar los riesgos de una excesiva confianza en las ecuaciones, avisando de que lo que ha visto por ahí no encaja en ese modelo.

Bueno, voy a copiar aquí el final del artículo. Queda pendiente un buen resumen (o algo) del libro, pero es que todavía lo estoy digiriendo. De momento aquí va esto:

The fact that the essential role played by higher organizing principles in determining emergent behavior continues to be disavowed by so many physical scientists is a poignant comment on the nature of modern science. To solid-state physicists and chemists, who are schooled in quantum mechanics and deal with it every day in the context of unpredictable electronic phenomena such as organogels (47), Kondo insulators (48), or cuprate superconductivity, the existence of these principles is so obvious that it is a cliché not discussed in polite company. However, to other kinds of scientist the idea is considered dangerous and ludicrous, for it is fundamentally at odds with the reductionist beliefs central to much of physics. But the safety that comes from acknowledging only the facts one likes is fundamentally incompatible with science. Sooner or later it must be swept away by the forces of history.

For the biologist, evolution and emergence are part of daily life. For many physicists, on the other hand, the transition from a reductionist approach may not be easy, but should, in the long run, prove highly satisfying. Living with emergence means, among other things, focusing on what experiment tells us about candidate scenarios for the way a given system might behave before attempting to explore the consequences of any specific model. This contrasts sharply with the imperative of reductionism, which requires us never to use experiment, as its objective is to construct a deductive path from the ultimate equations to the experiment without cheating. But this is unreasonable when the behavior in question is emergent, for the higher organizing principles—the core physical ideas on which the model is based—would have to be deduced from the underlying equations, and this is, in general, impossible. Repudiation of this physically unreasonable constraint is the first step down the road to fundamental discovery. No problem in physics in our time has received more attention, and with less in the way of concrete success, than that of the behavior of the cuprate superconductors, whose superconductivity was discovered serendipitously, and whose properties, especially in the underdoped region, continue to surprise (49, 50). As the high-Tc community has learned to its sorrow, deduction from microscopics has not explained, and probably cannot explain as a matter of principle, the wealth of crossover behavior discovered in the normal state of the underdoped systems, much less the remarkably high superconducting transition temperatures measured at optimal doping. Paradoxically high-Tc continues to be the most important problem in solid-state physics, and perhaps physics generally, because this very richness of behavior strongly suggests the presence of a fundamentally new and unprecedented kind of quantum emergence.

In his book “The End of Science” John Horgan (51) argues that our civilization is now facing barriers to the acquisition of knowledge so fundamental that the Golden Age of Science must be thought of as over. It is an instructive and humbling experience to attempt explaining this idea to a child. The outcome is always the same. The child eventually stops listening, smiles politely, and then runs off to explore the countless infinities of new things in his or her world. Horgan’s book might more properly have been called the End of Reductionism, for it is actually a call to those of us concerned with the health of physical science to face the truth that in most respects the reductionist ideal has reached its limits as a guiding principle. Rather than a Theory of Everything we appear to face a hierarchy of Theories of Things, each emerging from its parent and evolving into its children as the energy scale is lowered. The end of re
ductionism is, however, not the end of science, or even the end of theoretical physics. How do proteins work their wonders? Why do magnetic insulators superconduct? Why is 3He a superfluid? Why is the electron mass in some metals stupendously large? Why do turbulent fluids display patterns? Why does black hole formation so resemble a quantum phase transition? Why do galaxies emit such enormous jets? The list is endless, and it does not include the most important questions of all, namely those raised by discoveries yet to come. The central task of theoretical physics in our time is no longer to write down the ultimate equations but rather to catalogue and understand emergent behavior in its many guises, including potentially life itself. We call this physics of the next century the study of complex adaptive matter. For better or worse we are now witnessing a transition from the science of the past, so intimately linked to reductionism, to the study of complex adaptive matter, firmly based in experiment, with its hope for providing a jumping-off point for new discoveries, new concepts, and new wisdom.