Este finde (además de pelearme con la conexión a Internet, que ha estado haciendo el tonto) me he leido de un tirón un libro más que sorprendente: "Un universo diferente. La reinvención de la física en la edad de la emergencia", de Robert B. Laughlin. Laughlin fue premio Nobel de física en 1989 por haber dado la primera descripción matemática del efecto Hall cuántico fraccionario (compartido con sus descubridores, Dan Tsui y Horst Störmer), un tema algo complicado relacionado con la superconductividad que explica en el libro, pero lo que me decidió a comprarmelo fue la relación entre la física y las teorías de la emergencia.

Nunca había tenido noticia de que alguien propusiera algo así. La emergencia la conocía como un fenómeno estudiado a partir de la biología, con extensiones hacia la sociología y la ecología de la información (el libro de Steven Johnson), pero no en la física, que parece el reducto de las leyes de arriba hacia abajo (up-bottom) y no de las autoorganizaciones de abajo hacia arriba (botton-up) características de la emergencia, y una de las sorpresas ha sido que la propuesta viniera de un premio Nobel en física. Pero ésta ha sido solo la primera.

Laughlin parte de la importancia fundamental de la experimentación (frente al cierre reduccionista que puede suponer cualquier teoría) y empieza con una patada en el talón de Aquiles de la física, la exactitud de las mediciones. Ninguna medición en física es absoluta y puede considerarse fundamental, viene a decir. Toda medición incluye un índice de precisión (aunque sea de uno en diez mil millones) como su apellido, un apellido que se puede perder en su traducción matemática, a veces sin consecuencias, a veces con ellas. En cualquier caso la física sigue burbujeando bajo su traducción matemática. Mediciones más precisas pueden descartar ecuaciones.

Pero no se trata solo del nivel de precisión (esto es solo el "lado humano"). La propuesta de Laughlin es que todas las constantes fundamentales dependen del contexto, y por aquí empieza a aparecer la emergencia. se trata de valores que dependen de la organización del contexto, del espacio en el caso de los protones y los neutrones, y en este caso del espacio "vacío" entendido como fase de la materia (glups!).

Bueno, estaba intentando hacer un resumen del libro, pero con este libro me ha pasado algo que solo me pasa en las mejores ocasiones: que la información me desborda y no soy capaz de resumirla (hoy no, igual otro día). Pero hay una cosa que sí que quiero contar ahora, porque ha sido otra de las sorpresas que más me ha  impactado, y es el estilo del libro. Laughlin cambia de registro contínuamente, mezcla anécdotas con propuestas y complejas explicaciones de fenómenos físicos sin cortarse un pelo. Habla en primera persona y, defendiendo la importancia del contexto, la organización y la emergencia en física, introduce ese contexto en las anécdotas que explica sobre las circunstancias que rodean a ciertos descubrimientos y descubridores en física. En realidad no son anécdotas, son parte fundamental de lo que intenta explicar, la relación entre las circunstancias y los descubrimientos, el valor de las circunstancias.

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