Hoy he leido en “El Público” una entrevista con Benjamín, un dibujante chino (en realidad se llama Zhang Lin) de manhua, el comic chino. Como he leido por ahí, hay manga y hay manhua, pero el primero nos llegó hace ya bastantes años, y el segundo parece que está llegando ahora. Yo, desde luego, es la primera vez que leo algo sobre el manhua, pero igual que el manga está entroncado en la tradición gráfica japonesa, el manhua también tiene una historia que se remonta a los Lianhuanhua que fueron populares en Shanghai a finales del siglo XIX y principios del XX.

Los Lianhuanhua eran pequeños libritos de secuencias de dibujos que tanto trataban temas de actualidad como historias tradicionales (e incluso se utilizaron el las luchas políticas de la época). Con la llegada primero de los japoneses y luego de Mao la actividad se trasladó de Shanghai a Hong Kong, y allí prosperaron los temas tradicionales y de kung fu, con alguna regulación por parte de las autoridades inglesas para limitar la violencia. La novedad de las historias de Benjamín (curioso el nombre), y de algunos otros dibujantes de su generación, como Chaiko, es que tratan de temas actuales relacionados con la situación de la juventud en medio de todos los cambios que están sacudiendo a China actualmente.

La visión que da de esta situación es bastante pesimista. Me ha impresionado sobre todo este trozo de la entrevista:

“¿Es por eso que la locura, el desequilibrio y el suicidio están muy presentes en algunas obras suyas como Orange?

El suicidio es precisamente uno de los elementos sobre los que estos jóvenes tratan, a través de Internet, en los blogs, en los foros, en todas partes. Para casi todos, la idea del suicidio ha aparecido al menos una vez en su espíritu. Y esto se puede explicar parcialmente por la enorme presión psicológica y profesional provocada por el fulgurante desarrollo chino, y en parte por la paradoja que prevalece en estos jóvenes que han recibido a la vez y desde muy temprano una educación centrada en la devoción de un país, y más tarde han constatado la lógica del beneficio personal y del individualismo que reina en la sociedad actual”.

Bueno, pero aparte de la prespectiva que pueden dar sus historias sobre la China actual, lo que también me ha llamado la atención es su estilo, más realista que el del manga, pero a la vez con una manera muy poco realista y muy espectacular de integrar la figura y el fondo. Los fondos tienen un punto de acuarela (y eso que todo lo dibuja con ordenador), que traspasa a los trazos de las figuras, mientras que las facciones son nítidas. Casi diría que esta integración de la figura y el fondo es lo que más propiamente chino me resulta.

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