Vaya, el otro día hablaba de Stanley Wong en Arco y ayer, cuando salía del trabajo, me encontré tooooda una exposición de fotografía china actual en el palacio de la Virreina, “Zhù Yì“. Espectacular, la fotografía china viene pegando fuerte. Es una exposición parece que la montó Artium el año pasado en Vitoria, y la selección la ha hecho Susana Iturrioz. Me pasé allí un buen rato, e hice lo que hace tiempo que no hacía en una exposición: sacar un lápiz y tomar notas, así que (con los apuntes al lado) voy a comentarla un poco.

Bueno, voy a irla comentando por partes, porque a medida que he ido recogiendo información sobre los fotógrafos ya no me cabe todo en un post. Quizá el que más me impresionó fue Miao Xiaochun, sobre todo por los dos paisajes urbanos verticales (de 2.40 metros de alto) que mantienen el tipo de composición de los grandes paisajistas chinos de las dinastías Song y Yuan: el paisaje como un tránsito de la tierra al cielo. Los paisajes urbanos de la nueva china son una constante en la exposición, pero el click genial de Miao Xiaochun es mirarlos como los antiguos miraban los valles y las montañas, y que el resultado encaje. Los pongo aquí (he añadido el de la izquierda, que no está en la exposición).

El que más me impresionó fue el de la derecha. Es una pena que aquí tenga que salir tan reducido, porque el tamaño es el que le da el recorrido de la vista desde el puesto callejero con el anuncio de cocacola y clientes pequeñitos, hasta el neón de lo alto que se pierde en el cielo. Para poder comparar voy a poner dos ejemplos de paisajes clásicos.

En los dos resulta evidente la verticalidad del formato, en el de la izquierda la tensión entre el peso que le dan los árboles abajo y la acumulación de los pliegues de la montaña arriba, y en de la izquierda aparece además un edificio medio escondido con figuras humanas diminutas, todavía más pequeñas que los clientes del puesto callejero, pero su papel en la composición es similar. Uno de los contrastes más evidentes entre los paisajes pintados en Europa o en China, es que en Europa (desde los iconos bizantinos) se parte de la figura humana y el paisaje va apareciendo poco a poco como fondo, hasta que se acaba independizando (pero bastante tarde, por el XVIII o el XIX creo), mientras que en China el paisaje es fundamental y la figura humana ocupa un lugar más reducido, e integrada en él. Ya digo, en la foto de la derecha este punto está perfectamente conseguido, y la yuxtaposición de los diversos niveles de edificios le va dando el ritmo de la altura. Un tránsito de la tierra al cielo, de la calle a los rascacielos. Y el tema se repite + o – en las otras dos fotos.

Hay unas series anteriores en las que Miao Xiaochun reflejaba la misma intención de encajar pasado y presente por un procedimiento más directo (pero menos sutil): colocando en los mismos paisajes urbanos una reproducción suya a tamaño natural vestido al estilo arcaico de los discípulos de Confucio. La que más me gusta de esta época la pongo aquí.

El formato es también vertical, pero la verdadera verticalidad la da la perspectiva del puente agigantándose hacia lo alto, y a las grúas de la derecha responden los dragones a la izquierda. Pero lo que más me ha sorprendido de Miao Xiaochun ha sido la última serie que presentó hace dos años, “The Last Judgement in Cyberspace“. Después de integrar los paisajes urbanos de la nueva China en una mirada clásica, se ha vuelto hacia Europa y ha intentado traducir el esplendor bíblico de Miguel Angel en la Capilla Sixtina en una impresionante composición digital que trabaja otra vez con la composición más que con las figuras, aunque aquí son precisamente los grupos de figuras los que organizan el tránsito de la tierra al cielo. Tiene gracia, después de mirar la obra de un fotógrafo chino a partir de la herencia de su tradición, ver que a este fotógrafo le ha interesado en un momento dado mirar una obra de la tradición europea y trabajar con ella. Nos miramos.

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