Lo cuento como lo veo. Tres colegas de Londres están el la webcam de cam4. Se han quitado las camisetas y han estado vacilando. Al que estaba delante de la cámara de repente le han pasado algo, ha inclinado la cabeza y la ha movido en línea recta de un golpe. Y ha vuelto a la cámara. Luego se han puesto las camisetas y dos de ellos han ido a buscar cervezas. Mientras tanto el de la cámara contestaba preguntas y  daba unos cuantos datos. Los de las cervezas han vuelto, y se han sacado otra vez las camisetas. De repente ha aparecido en pantalla un porro de un palmo de largo que se están fumando ahora mismo. Se han empezado a dar besos y a bajar los calzoncillos. Ahora aparece una botella de champagne. Menuda la que tienen montada. La columna de comentarios va loca, casi no te da tiempo a leer ninguno. Ahora hay uno que ha empezado a bailar en calzoncillos en segundo plano. No paran, y el porro sigue corriendo. Jajaja!, uno acaba de llegar tocándose la nariz, y despues le da unos besitos al ombligo del otro. Buahhh! se ha cortado la conexión, esto pasa a veces en cam4, supongo que se satura.

Bueno, nunca he sido muy fan de los videochats de cibersexo, el guión suele ser siempre el mismo y (a no ser que encuentres alguna maravilla) acaba siendo aburrido. Pero esto es otra cosa, es montarte una fiesta con una cámara delante. Hace unos días que descubrí cam4, y me está cambiando las ideas sobre el tema. No tienes que registrate para verlo (odio registrarme), es internacional (se cruzan los idiomas que da gusto) pero, sobre todo, cada vez que me he conectado me he encontrado una historia parecida a la de hoy, gente que se monta algo en directo con toda naturalidad. Esta semana vi otra historia superdivertida. Dos hermanos conectados simultáneamente desde los dos extremos de la misma habitación, pajeándose entusiásticamente mientras un amigo jugaba en medio impertérrito a la play. Me acuerdo del comentario de una chica venezolana que decía: “son un poco raros, ¿no?”. Me partía.

Yeeps! ya vuelven a estar conectados. Uno le pone algo marrón en el abdomen del otro (chocolate?) y después se lo chupa. Si, si, chocolate, ahora lo ha enseñado. Bueno, señores, termino aquí con mis tareas de cronista, que esto se está poniendo muy interesante, e igual acabo necesitando los dedos para otra cosa.

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