Archivos para el mes de: octubre, 2007

Bueno, pues antes de mi colapso general del sábado, el viernes por la tarde estuve en ArtFutura 2007. Lo hacían en el Mercat de les Flors, y aunque me suele dar bastante pereza ir a estos sitios, la verdad es que cuando salgo por la puerta siempre estoy batiendo ideas con el entusiasmo de un chef ante una nueva receta de tortillas. La tortilla en este caso se llama “Realidad expandida” (copiando una frase que introdujo Enrique Dans). Pero voy por partes.

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Llegué tarde y me perdí la parte de Juan Freire (aunque la he podido recuperar en el post de su blog) y de Hugo Zaragoza, cuando llegué estaba Artur Serra conectando en directo con la gente de overmundo en Río de Janeiro. Luego pude escuchar a Enrique Dans, a Steven Johnson y a Daniel Huebner (aunque me fui antes de que acabara porque había quedado en pasarme por casa de Álvaro, y al final nos hicimos un lío). Hay un buen resumen de todas las intervenciones en Apuntes de la red, así que voy a centrarme en la receta que tenía en el coco cuando salía, y a la que aportaron ingredientes tanto Juan Freire como Enrique Dans y, sobre todo, Steven Johnson, que se está dedicando al tema.

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Cuando oí esto de “realidad expandida” me sonó un poco psicodélico, “open your mind” y esas cosas que se empezaron a decir en los 60 (y que se han seguido diciendo), pero de lo que estaban hablando iba por otro lado: la realidad expandida es la misma realidad pero con más información. Lo que pasa es que cuando hay más información acaba no siendo la misma realidad. La tecnología móvil permite acceder a información relevante en un momento y en un sitio determinados, información actual localizada que ya no pertenece a un mundo exclusivamente virtual, sino que interactúa con toda normalidad con el real. Es una realidad analógico/digital que amplía los datos que llegan por los sentidos, y lo hace en tiempo real.

Steven Johnson lo planteó de la siguiente manera: el desarrollo de Internet sigue la línea “pages > people > places”. Primero fueron las webs, páginas personales o corporativas o públicas, pero páginas al fin y al cabo que ampliaban el modelo de la imprenta. Luego empezamos nosotros, la gente, a interactuar, publicar, comentar y acumular por aquí y por allá (web 2.0), y todo esto se organiza, en general, a partir de su actualidad, del factor tiempo. Lo que Johnson echa de menos es poderlo organizar a partir de factor espacio, a partir del lugar desde el que estoy lanzando información, sobre todo cuando esta información es local: lo que pasa en mi barrio, las calles que han asfaltado, los mejores colegios en la zona, temas a los que ningún periódico llega (ni siquiera en la sección local) y en los que los mejores expertos son los propios vecinos. Temas de información emergente.

La verdad es que la idea me chocó al principio. Para mi una de las maravillas de Internet es que lo que escribo aquí lo puedan leer en Méjico, en Rusia o en la China. Esta es la novedad que antes no estaba al alcance de un menda tecleando en su casa a horas intempestivas. Pero el caso es que esta realidad local expandida no resta sino que suma posibilidades: la información con interés general puede viajar tan lejos como encuentre una audiencia interesada, mientras que la información con interés local tiene además el plus (a través de Google Maps y todos los programas de localización geográfica de la información) de integrarse en la realidad de estar por casa y aumentarla. Y cuando hay más información acaba no siendo la misma realidad.

Cada vez alucino más sobre lo que supone moverse entre un flujo contínuo de información, y esto es algo que estoy experimentando sobre todo aquí en el blog, así que acabo con una cita de Stephen Downes que incluyó Juan Freire en su presentación:

The greatest non-technical issue is the mindset. We have to view information as a flow rather than as a thing. Online learning is a flow. It’s like electricity or water. It’s there, it’s available and it flows. It’s not stuff you collect. I don’t see myself sitting in my home collecting jars of water. I use the water as it comes. If you think the internet as an environment that is moving and shaping all around you, then you will have a better attitude to be able to handle the flood of information that is coming at you.

Hoy he leido en El Público y en El País la noticia sobre la vicisitudes (adelante y atrás) del proyecto de ley que ha redactado el subsecretario de Presidencia del gobierno Prodi (Italia), Ricardo Franco Levi, con la propuesta inicial de asimilar los blogs a la actividad periodística tal como se viene realizando desde hace años, obligándolos a entrar en un registro y a tener a un periodista acreditado como editor responsable de los contenidos (!!!). El Público ha actualizado la noticia a las pocas horas (cosa que El País no ha hecho), informando de que Franco Levi ha añadido una enmienda a su proyecto que anula el registro de los blogs, por el escándalo que ha generado en la blogosfera italiana.

La información inicial la daba “La Repubblica” el pasado 19 de octubre, haciendo referencia a la aprobación en el consejo de ministros del 12 de octubre del proyecto de ley de Franco Levi y su envío al Parlamento para tramitación. El tema que afectaba a los blogs se encontraba en el artículo sexto:

Articolo 6 del disegno di legge. C’è scritto che deve iscriversi al ROC, in uno speciale registro custodito dall’Autorità per le Comunicazioni, chiunque faccia “attività editoriale”. L’Autorità non pretende soldi per l’iscrizione, ma l’operazione è faticosa e qualcuno tra i certificati necessari richiede il pagamento del bollo. Attività editoriale – continua il disegno di legge – significa inventare e distribuire un “prodotto editoriale” anche senza guadagnarci. E prodotto editoriale è tutto: è l’informazione, ma è anche qualcosa che “forma” o “intrattiene” il destinatario (articolo 2). I mezzi di diffusione di questo prodotto sono sullo stesso piano, Web incluso.

Lo que resulta significativo de este proyecto de ley original es que identifica cualquier distribución de información como una “actividad editorial”, cuando lo que yo entiendo por editorial (no se si en Italia se entenderá lo mismo) es una empresa que dispone de los medios para distribuir una información de los que no dispone el autor de esa información. Pero resulta que el proyecto de ley incluía la web, y en la web el autor de la información sí dispone de los medios para distribuirla. Franco Levi estaba volcando vino nuevo en odres viejos, y me resulta significativo porque esta es muchas veces la mentalidad que tienen estos señores que pueden legislar. A esto se añade que el proyecto incluía también las webs que no obtuvieran beneficios por su actividad, por lo cual las posteriores declaraciones de Franco Levi de que el proyecto de ley no estaba dirigido contra los blogs queda bastante en entredicho.

Ayer, “La Repubblica” informaba de la enmienda al proyecto (una vez aprobado por el consejo de ministros) que deja a los blogs al margen de la reglamentación propuesta:

Il sottosegretario alla presidenza del consiglio Ricardo Franco Levi ha proposto alla Commissione Cultura della Camera un “comma aggiuntivo” al ddl di riforma dell’editoria che esclude i blog dall’articolo 7, quello che vede l’obbligo dell’iscrizione al Registro degli operatori della comunicazione per i siti internet.
“Nel comma aggiuntivo all’articolo 7 che lascio all’attenzione della commissione non abbiamo scritto blog ma questo è il senso”.

Vaya, es como para aplaudir con los pies. No lo pongo aquí como una historia italiana, lo pongo como un ejemplo (en Italia) de la tensión que existe entre las viejas y las nuevas maneras que existen hoy de distribuir información. Desde un cierto punto de vista, la información que aparece en la web se asimila a la que antes solo podian dar los medios que tenían capacidad para ello. Desde otro punto de vista la información que aparece en la web tiene más que ver con una conversación en un bar, un intercambio de opiniones con un vecino en la escalera o incluso las palabras dulces que le dices a tu pareja antes de dormirte, la diferencia es que las compartes con mucha más gente, pero no las compartes por los circuitos establecidos de distribución, las compartes a pelo.

Claro que el problema aparece cuando lo que compartes no son palabras dulces sino insultos, descalificaciones y otros improperios, pero yo sigo apostando por que se les haga el mismo caso que al de un conciábulo de vecinas chafarderas en el rellano de la escalera y no se ascienda el moco a titular de un periódico. Todos podemos hablar, incluso chafardear, al final lo que acaba pesando es la atención que genere a largo plazo. No hacen falta leyes para esto.

Hace unos días leí (no sé donde) que un profesor del la universidad japonesa de Keio, Junichi Ushiba, ha creado una interface cerebro/ordenador que permite controlar un avatar de Second Life exclusivamente a partir de la actividad cerebral del internauta, registrada por un casco de electrodos. Directamente del cerebro al ordenador, sin manos y a distancia. Bueno, esto es de esas cosas que parecen ciencia-ficción y que resulta que ya son ciencia-realidad. Hoy he visto que el video está en YouTube, así que lo pongo. Claro, no se ve mucho, porque el chico que está sentado solo está pensando, y lo que se ve es el avatar moviéndose en la pantalla, pero hay que verlo.

Lo curioso es la historia que hay detrás y que cuenta Wagner James en su blog. El profesor Ushiba ha desarrollado el proyecto para facilitar el acceso a esa realidad virtual a un amigo parapléjico con muchas dificultades para desenvolverse en esta realidad de aquí. Con solo su cerebro y la nueva interface, su amigo puede acceder a una realidad en la que ya no es parapléjico, y en la que puede realacionarse de igual a igual con otros avatares. La interface funciona de la siguiente manera:

“A brain wave, or electroencephalogram, is recorded from the surface of the head. The brain wave reflects the cortical activity from the areas which innervate upper and lower limbs (named the sensorimotor cortex), so online signal processing distills what types of movements the subjects are thinking. Recording and decoding brain waves are achieved by Computer A. Through USB port, computer A sends key commands such as ‘->’ (pressing right arrow), ‘<-‘ (pressing left arrow), and ‘^’ (pressing up arrow) to Computer B that is running SL.”

Es curioso, porque Ben Goertzel tambien hablaba de utilizar una realidad virtual como Second Life como campo de experimentos para su proyecto de IA. Una realidad virtual es simplemente información que vuelve a tomar forma en la pupila de la pantalla, y puede que resulte igual que esa información salga directamente del cerebro, por la actividad de determinadas zonas del cortex, como de una IA adecuadamente programada. De todas formas, conseguir mover algo con solo pensarlo debe ser una experiencia seria.

El viernes pasado me encontré con Quique a la salida del Xpressing, y fue toda una sorpresa porque hacía tiempo que no nos veíamos. No pudimos hablar mucho rato porque nos íbamos (al Instinto, que estaba a tope), pero hoy me he pasado por su web y he visto en los nuevos proyectos que les ha montado la web a Positura (o sea, Marta y Nuria) y a Eva (siempre con un estilo de linea clara y bien organizada), así que voy ha hacer un poco de propaganda de los amigos.

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Ya era hora que Positura tuviera web, sobre todo teniendo a Quique a mano. Marta y Nuria se dedican a la joyería desde hace años, siempre con un punto experimental, y lo que enseñan en la web es la posibilidad de diseñar joyas a partir de diseños proporcionados por los clientes. La idea está muy bien, pero ya que tienen un nuevo escaparate para enseñar cosas, no estaría nada mal que también enseñaran su propios diseños, que son muy buenos. Yo tengo algunas piezas que Marta me ha ido regalando a través de los años, en donde mezclaba el metal con el textil con el bambú o con el plástico, que son autenticas… joyas. Y los diseños de Nuria (más aéreos) siempre me han gustado mucho. A ver si se dan marcha y los enseñan.

Eva se dedicó primero al diseño gráfico y luego a la pintura, y en su web hay una buena colección de lo que está haciendo (bien organizado). Toca muchos palos, pero de todo lo que he visto me quedo con esta acuarela.

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El próximo viernes empieza ArtFutura en Barcelona (y en otras diez ciudades españolas), un festival de arte digital y new media que ya lleva unas cuantas ediciones y un buen prestigio, y en el que nunca había metido la nariz. Pero he visto que este año viene Steve Johnson, el autor de “Sistemas emergentes”, y eso me ha hecho sacudirme la mandra de ir a estos sitios, tengo curiosidad por ver lo que dice después de haberlo leído. El tema de la tarde es “La próxima red”.

La conferencia de Johnson es el viernes a las 19 horas, pero antes hay una mesa redonda en que participan Juan Freire, uno de los blogs que sigo, y Enrique Dans (entre otros), que empieza una hora antes y que tampoco me quiero perder, así que iré por allí a las seis y me quedaré a las dos. Luego está Daniel Huebner, de Second Life, que también es interesante, pero ya no se si me quedaré porque con dos horas de charla ya suelo tener suficiente.

Las conferencias son en la sala Mac del Mercat de les Flors, y la entrada (9 euros) la he sacado en la Virreina. Ah!, y el sábado 10 de octubre hay una fiesta final con Delacrew (toma!). Pego aquí el horario del viernes en las dos salas.

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En el post de lunes pasado comentaba el libro de Yochai Benkler “The wealth of networks” (por cierto, he visto que citan el post en la web de la Confederación Española de Directivos y Ejecutivos, pues que bien) y, entre otras cosas copié un párrafo de la introducción donde dice:

As economic policy, allowing yesterday’s winners to dictate the terms of tomorrow’s economic competition would be disastrous. As social policy, missing an opportunity to enrich democracy, freedom, and justice in our society while maintaining or even enhancing our productivity would be unforgivable.

Y acabo de leer el post del viernes pasado de Juan Freire sobre la tramitación en el Parlamento de la Ley de Medidas de Impulso a la Sociedad de la Información (LISI), que por lo visto se va a decidir esta semana, y que por lo que dice (y dicen) parece que incurre en el riesgo de “allowing yesterday’s winners to dictate the terms of tomorrow’s economic competition”. En abril ya comenté la polémica sobre las idas y venidas del artículo 17 bis, que daba a las entidades de gestión (SGAE) capacidad para cerrar webs sin que fuera necesaria la intervención del poder judicial. El artículo, introducido por sorpresa y que atentaba claramente contra la libertad de expresión, finalmente no prosperó y la SGAE salió de alguna de aquellas reuniones dando un portazo. Pero en la nueva propuesta, que supongo que es la que se discute esta semana, tampoco acaba de quedar claro que solo puedan ser los jueces los que tengan capacidad legal para cerrar una web. En internautas.org lo explican así:

“La enmienda dice así: Los únicos órganos competentes para restringir publicaciones, textos, imágenes, grabaciones audiovisuales o cualquier otro medio de información al que se acceda por medios electrónicos que afecte a los derechos y libertades de expresión y de información de los ciudadanos serán los Juzgados y Tribunales.” Es decir en los otros casos será la autoridad competente, la que cerrara las páginas. Pero no dice cuales son estos casos, ni cual será esa autoridad competente, ni el procedimiento ni ámbito de aplicación. Por eso solo la Ley es inviable”.

Resulta alucinante que una ley de impulso a la sociedad de información reciba sus mayores críticas de usuarios reconocidos de las posibilidades que esta nueva sociedad ofrece (Freire cita los posts de Ricardo Galli y Enrique Dans). Hace algún tiempo leí una de esas rotundas frases latinas que decía (+ o -): “Las leyes están para que los poderosos no siempre puedan hacer lo que quieran”. Es una declaración de mínimos (no siempre), pero parte del supuesto de que las leyes se crean para limitar el poder de los fuertes. Puede que esta premisa, que igual funcionaba en Roma, ya no esté funcionando ahora. Copio un trozo del comentario de Juan Freire (que comenta a Lessig):

“Pero la ley es muy simple en sus objetivos no reconocidos: restringir la libertad de expresión, acabar con la neutralidad en la red y evitar que la información pública (aquella que la administración crea o compra con los impuestos de todos) sea pública (se nos “permitirá” su consumo, pero no su uso). Desde una perspectiva democrática y de defensa de la libertad, esto es incomprensible, pero ¿cuál es el problema?, ¿ignorancia? ¿falta de visión? No, el problema es la corrupción de nuestros gobernantes y de todos los grupos de presión que los apoyan (y probablemente financien, aunque gracias a sus propias leyes este punto es casi siempre imposible de rastrear y demostrar). Una forma de corrupción muy refinada, que podríamos definir como “corrupción legalizada”. No es necesario incumplir ninguna ley; solo se diseñan leyes para primar los intereses particulares (grandes medios, sociedades gestoras de derechos, antiguos monopolios reconvertidos políticamente en oligopolios con posiciones dominantes, etc). sobre los generales. Después solo queda aplicar esas leyes. ¿Es eso corrupción? para mi es un caso claro de “corrupción moral” el hecho de que en un sistema democrático nuestros representantes, de todos los partidos y tendencias (un raro caso de consenso), actúen contra sus ciudadanos. Es la peor forma de perversión política y, por desgracia, la más habitual en nuestros días”.

¿Cual es el problema? Yo diría que, además de la presión de los agentes interesados (que han quedado retratados en el culebrón de la tramitación de la LISI)y de la ingeniería legislativa pertinente, hay un tema de fondo que puede añadir otros datos: tenemos en el gobierno un partido que sigue defendiendo los ideales de la Ilustración (frente a una oposición que todavía está en el Concilio de Trento) y esos valores ilustrados siguen siendo positivos en temas sociales pero son ciegos cuando, en lugar de decidir de arriba a abajo cuales son los riesgos sociales que hay que corregir (ley antitabaco, carnet por puntos…), se trata de permitir un canal de abajo a arriba del que recoger información sobre lo que realmente está pasando. Una mentalidad ilustrada no tiene esa sensibilidad, porque las decisiones tienden a tomarse más a partir de argumentos que a partir de datos, y una vez los argumentos cuadran, se aplica el modelo. Es una estrategia que puede conducir a una versión mejorada del despotismo ilustrado: “yo tengo razón y la aplico”, cuando en esta sociedad de cambios en que vivimos hay que estar contrastando constantemente los argumentos con los hechos, y más cuando se trata de legislar sobre la sociedad de la información. Bueno, acabo con otra cita de Benkler:

Where in all this is the state? For the most part, as you will see par-
ticularly in chapter 11, the state in both the United States and Europe has
played a role in supporting the market-based industrial incumbents of the
twentieth-century information production system at the expense of the in-
dividuals who make up the emerging networked information economy. Most
state interventions have been in the form of either captured legislation ca-
tering to incumbents, or, at best, well-intentioned but wrongheaded efforts
to optimize the institutional ecology for outdated modes of information and
cultural production.

Given these particular characteristics, there is more freedom to be found through opening up in-
stitutional spaces for voluntary individual and cooperative action than there
is in intentional public action through the state. Nevertheless, I offer no
particular reasons to resist many of the roles traditionally played by the liberal
state.

Esta semana he leido en “EL Público” (está muy bien este nuevo periódico, muy bien) un artículo de Miguel Angel Criado sobre el proyecto “Cerebro Azul” (Blue Brain Project), un intento de crear una réplica del cerebro humano (un modelo de simulación) biológicamente consistente desde los criterios de la neurociencia a partir de un superordenador Blue Gene de IBM. El proyecto lo dirige Henry Makram desde la Escuela Politécnica Federal de Lausana (EPFL), codo a codo con IBM, y la noticia es que hace unos días estuvo en Madrid para una serie de contactos oficiales con vistas a incorporar científicos españoles al proyecto, y dió una conferencia en la Politécnica sobre la conclusión, con éxito, de la primera fase del proyecto:

“De momento, han conseguido diseñar la estructura eléctrica de las llamadas columnas neocorticales, serie de circuitos eléctricos que pueblan el cerebro. Cada una de ellas mide entre 0,5 y 2 milímetros y puede contener hasta 70.000 neuronas. A partir de aquí, recrearon el neocórtex a escala celular. Esta zona del cerebro, en la que reside la capacidad humana de la comunicación racional, supone el 85% de la masa total del órgano en humanos”.

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Estas columnas neocorticales tienen toda la pinta de ser las mini-columnas de que hablé en otro post. Pero bueno, el tema es que están intentando reproducir sobre el Blue Gene el hardware del cerebro humano a partir de un trabajo metódico de recolección de toda la información accesible sobre neurociencia de los últimos años para ajustar el diseño computacional a la información biológica disponible. El segundo de abordo es Felix Schürmann, un fiera de veintinueve años con un curriculum que va de la informática a la física, a la computación cuántica y a las redes neuronales artificiales, antes de meterse en temas de neurociencia, un curriculum que dice mucho sobre el espectro de una investigación como ésta (hay un artículo en Science de recomendada lectura).

El objetivo, en este caso, es conocer mejor el cerebro humano, en su “mecánica” y en sus disfunciones (autismo, depresión, esquizofrenia), no se habla de Inteligencia Artificial, se habla de neurociencia y neurociencia computacional. Claro que lo que todo el proyecto tiene como premisa aceptada es que es posible crear un modelo del cerebro humano a partir del diseño computacional (la fecha prevista para conseguir un modelo informático completo del cerebro es 2015), aunque solo sea a nivel de hardware, sin los problemas añadidos de que ese hardware pueda o no producir inteligencia, pero de un lado a otro de esa linea roja me parece (me parece) que solo hay un paso.

El camino que han tomado en el EPFL (con otro objetivo) es el que proponía descartar Ben Goertzel para atajar en el diseño de una IA general (AGI) sin tener que esperar a la neurociencia. Tanto la Novamente de Goertzel como la Numenta de Jeff Hawkins se centran en el software. El tema es interesante, porque por un lado está el reto de conseguir una IA solo a partir del software, lo que supondría la confirmación de que la inteligencia no precisa necesariamente de su base biológica habitual (y aquí habría que concretar de que tipo de inteligencia se está hablando), y por otro no resulta dificil imaginar lo que puede suponer la convergencia de un software generador de IA corriendo sobre un hardware que modeliza el potente cerebro humano que venimos utilizando desde hace unos cuantos (muchos) miles de años.

Estoy leyendo (a salto de la mata, porque estoy leyendo varios libros a la vez) “The wealth of networks”, de Yochai Benkler, un libro al que hace tiempo que le tenía ganas. El titulo remeda el título del libro fundacional de la economía industrial, “The wealth of nations” de Adam Smith, y el mensaje fundamental está contenido en este juego de nombres: la economía en la sociedad red (Castells dixit) necesita un nuevo libro fundacional (o quizá ahora simplemente un buen attractor) y, por lo que voy leyendo, este libro puede cumplir de sobra el papel con el que se presenta en el título.

Conocí a Yochai Benkler a través de las numerosas citas que le dedica Lawrence Lessig (los dos mantienen una larga y fructífera conversación desde hace años), y lo primero que supe de él es que investigaba en el campo de las propiedades comunes, aquellos bosques, por ejemplo, que todavía tienen algunos municipios españoles y que pertenecen a todos los vecinos, un tipo de propiedad anterior a la revolución industrial. Siempre he pensado que la licencia que puso sobre la mesa el abogado Lessig, Creative Commons, le debía parte del nombre al investigador (e historiador) Benkler.

Lo que me resulta más interesante del análisis de la nueva economía en red que propone Benkler es precisamente la existencia de un margen frenético en el que se desarrollan actividades paralelas al mercado (ajenas a sus leyes) que añaden un plus de libertad, cooperación y desarrollo en el marco de las sociedades democráticas en las que vivimos. Uno de sus argumentos, por lo que voy viendo, es que las leyes del mercado no siempre refuerzan (ahora mismo) los valores democráticos con los que jugamos, y esto es toda una revolución dentro de un pensamiento liberal. Voy a comentar algunos fragmentos de la Introducción (el libro completo se puede bajar aquí).

In the networked information economy, the physical capital required for
production is broadly distributed throughout society. Personal computers
and network connections are ubiquitous. This does not mean that they
cannot be used for markets, or that individuals cease to seek market oppor-
tunities. It does mean, however, that whenever someone, somewhere, among
the billion connected human beings, and ultimately among all those who
will be connected, wants to make something that requires human creativity,
a computer, and a network connection, he or she can do so-alone, or in
cooperation with others. He or she already has the capital capacity necessary
to do so; if not alone, then at least in cooperation with other individuals
acting for complementary reasons. The result is that a good deal more that
human beings value can now be done by individuals, who interact with each
other socially, as human beings and as social beings, rather than as market
actors through the price system. Sometimes, under conditions I specify in
some detail, these nonmarket collaborations can be better at motivating ef-
fort and can allow creative people to work on information projects more
efficiently than would traditional market mechanisms and corporations. The
result is a flourishing nonmarket sector of information, knowledge, and cul-
tural production, based in the networked environment, and applied to any-
thing that the many individuals connected to it can imagine. Its outputs, in
turn, are not treated as exclusive property. They are instead subject to an
increasingly robust ethic of open sharing, open for all others to build on,
extend, and make their own.

Un tema que me interesa mucho es lo que dice al principio: no se trata de que los que participan del mercado no puedan usar estos medios (aunque sigo creyendo que tienen que adaptarse a ellos), se trata de que los que antes no podían participar en nada ahora pueden, tienen los medios, y pueden intervenir como personas normales y corrientes y no solo como agentes de una determinada compañía en un parquet exclusivo, el mercado ya no tiene el control de todos los medios. Bueno, esto supone una extensión de la democracia y la creación de un espacio de información ajeno al mercado (aunque las infraestructuras por las que corre esta información pertenecen a compañías que siguen cotizando en bolsa).

The second major implication of the networked information economy is the
shift it enables from the mass-mediated public sphere to a networked public
sphere. This shift is also based on the increasing freedom individuals enjoy
to participate in creating information and knowledge, and the possibilities
it presents for a new public sphere to emerge alongside the commercial,
mass-media markets.

He copiado este fragmento sobre todo por una palabra, “alongside”. Hay una idea que me da vueltas en la cabeza desde hace tiempo: las revoluciones de los siglos XIX y XX intentaban ocupar el espacio del poder, a menudo con métodos violentos. Todo el juego se jugaba sobre un único espacio central, mientras que quizá ahora, debido a la mayor complejidad de nuestras sociedades (y al mayor margen que permiten), puede crecer una alternativa marginal sin la pretensión directa de ocupar ese espacio central, y puede crecer hasta el punto de atraer más y más atención. Quizá en el siglo XXI no sea necesaria la toma de la Bastilla, las murallas igual acaban cayendo cuando dejen de interesar, pero para esto es necesario un clic en el coco: es posible la vida al margen del mercado.

Bueno, para no alargar más esto (pondría toda la introducción, pero en un post no cabe), copio el último párrafo. No hace falta comentarlo.

This book is offered, then, as a challenge to contemporary liberal democ-
racies. We are in the midst of a technological, economic, and organizational
transformation that allows us to renegotiate the terms of freedom, justice,
and productivity in the information society. How we shall live in this new
environment will in some significant measure depend on policy choices that
we make over the next decade or so. To be able to understand these choices,
to be able to make them well, we must recognize that they are part of what
is fundamentally a social and political choice-a choice about how to be
free, equal, productive human beings under a new set of technological and
economic conditions. As economic policy, allowing yesterday’s winners to
dictate the terms of tomorrow’s economic competition would be disastrous.
As social policy, missing an opportunity to enrich democracy, freedom, and
justice in our society while maintaining or even enhancing our productivity
would be unforgivable.

Hoy he encontrado, por pura carambola, al autor de una fotografía que puse aquí hace algunos meses, y entonces no sabía de quién era. La foto es ésta, y resulta que es un autorretrato (vaya culo!!!):

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Pues el autor es toxicboy (aka mikel), un fotógrafo canadiense que tiene una web abierta (o sea, que te puedes bajar las fotos sin problemas) en donde enseña un trabajo realmente bueno. Me ha gustado mucho un trozo de su presentación que copio aquí:

The segregating line between art and pornography [especially with the male body] has been in near perpetual dispute; my critical community sometimes can’t decipher what I’m going for, and I fucking love that. That fine line (art vs. porno) excites me, and challenges me to cross censor boundaries while still producing work that is artistically pleasing.

Otro al que le gusta moverse en la cuerda floja que separa territorios, y lo hace muy bien. Me da la impresión que el territorio “pornografía”, antes marginal (pero durante muchos años number 1 en Internet), está ganando normalidad tanto por el lado que conecta con el arte como (sobre todo) por el lado que conecta con los amateurs que lo utilizan como un medio de comunicación más. Mauro Entrialgo lo explica aquí genial:

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Pero bueno, pongo aquí algunas de las fotos de toxicboy, que es a lo que iba. La primera es otro culo, es que me gustan :), y las otras no hace falta comentarlas.

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El martes estuve cenando con Silvia, Enric y Paco, y uno de los temas que salió en la conversación (entre otros) fue la alternativa de investigar dentro o fuera de un programa de doctorado o de la estructura académica en general, y hoy he leido en El País (ahora se acentúa) un artículo titulado “Las universidades empiezan a colgar gratuitamente clases en Internet“, una iniciativa que tiene que ver con el tema. Con Silvia, Enric y Paco nos conocemos precisamente del curso de doctorado de la UOC sobre la sociedad de la información (y el conocimiento, o sea SIC), un curso que fue genial y en el que empezamos como compañeros de clase y hemos acabado como amigos.

El artículo de El País explica el movimiento del Opencourseware (OCW), colocar parte (o todo) el contenido que se genera en una universidad en la red para hacerlo fácilmente (y gratuitamente) accesible. Hay un buen motivo para ello, la mayoría de las universidades son públicas, e Internet también es público, y el coste es mínimo. El primer paso lo dió el MIT, y ahora he visto que la Universidad de Berkeley también ha apostado por ello. Aquí en España, la UOC liberó hace tiempo los contenidos del Master de Software Libre (claro) y ha abierto un canal propio en YouTube, y la Universidad de Alicante veo que ha abierto una web que se llama “Contenidos abiertos” para sumarse al proyecto OCW (lo anunció el vicerrector Faraón Llorens hace unos meses en unas jornadas en Valencia y veo que ya está online).

El tema me interesa, y no es la primera vez que hablamos de esto con los “uoquis”. En la trovada de la UOC del pasado mes de marzo, en la UAB, propuse el tema (bueno, empujado por Sivia, que yo soy un poco cortado en estas cosas) como actividad del foro que tenemos allí (“Investigar en la periferia del sistema académico”) y a través de esto me enteré del proyecto OLCOS y lo estuvimos comentando (un poco en familia).

Uno de los temas clave es el que comenta el artículo de El País:

“Esta iniciativa es distinta a la oferta académica de cursos en línea que exigen la matriculación del alumno y un seguimiento académico con calificaciones de cara a obtener un título. Se trata de ofrecer a los ciudadanos los materiales pedagógicos que genera la universidad para su consulta libre”.

La realidad es que ya existe tanta información fuera de la universidad como dentro, y empiezan a darse cuenta de que la información dentro de la universidad (que tiene mejor denominación de origen) también va bien que corra fuera, aunque no dé derecho a un título. Por un lado es un servicio público añadido, y por otro la información se valora ahora por las marcas que consigue en el sprint y por la repercusión que alcanza, y para conseguir estos objetivos igual la estructura académica tradicional resulta estrecha. Igual ya no hace falta obtener un título.

Yo, de momento, me coloco en la periferia, y exploro lo que está pasando desde aquí. Lo que voy viendo es que resulta más divertido seguir explorando que ceñirse otra vez a la escolástica académica para analizar cualquier punto determinado que, en realidad, está en fuga y cuando acabes la investigación igual ya no es lo mismo. Cada vez estoy más convencido de que en lo que se refiere a teclear delante de una pantalla vale más lo que haces que las ideas que puedas sacar sobre lo que haces. A poco que te entretengas con una idea, ya no sirve (+ o -). De todas maneras, bienvenido el OCW, me siguen gustando las denominaciones de origen.