Archivos para el mes de: septiembre, 2007

Pues eso, que vienen el jueves próximo por aquí. Por lo que me han contado y por lo que he visto en los videos, tienen un directo brutal y Miguel, el cantante, es un autentico animal de escena. Ya tengo entrada así que ya os contaré. Otro video de una de las que me gustan.

El concierto es a las 10 en BTM (ex-Palacio de Deportes de Montjuic) y en FNAC venden entradas.

Este video lo vi hace unas semanas en vjspain y quedé impresionado. Es una videoinstalación en un antiguo edificio de Nancy, todo forrado para hacer de pantalla, en donde se proyectan visuales. La realizó Metavideo (jeff d-philippot) en diciembre del año pasado, y lo que me impresionó, ademas del escenario urbano, es el ritmo lento, realmente poético, y la variedad de registros. Es otra manera de jugar con los visuales, ocupando todo un edificio y convirtiéndolo en un espectáculo urbano al aire libre, en la línea de los graffitis visuales que se hicieron hace poco en Barcelona pero con un tono más elaborado e hipnótico. Hoy me lo he vuelto a encontrar y ahora lo pongo.

Hay un tema que tiene mucho que ver con como he enfocado este blog y del que he hablado alguna vez con amigos que lo leen, bueno el tema tiene que ver precisamente con que el blog no es temático, voy mezclando las cosas a medida que se me cruzan por el camino y, la verdad, a veces me divierto mucho cuando se mezclan cosas que no tienen nada que ver, temas que nunca aparecerían juntos en las estanterías de una librería. Me parece una de las grandes ventajas a explotar del formato de un blog, porque existe un hilo, pero este hilo es puramente personal y no está sujeto a ninguna categoría concreta.

Bueno, pues la semana pasada me enteré por el artículo de Francis Pisani en el Ciberpais de que David Weinberger ha sacado un libro que toca este tema, “Everything is miscellaneous. The power of the new digital disorder“. Conocía a David Weinberger por ser uno de los autores del “The Cluetrain Manifesto” que, en 1999, intentaba replantear las relaciones en el mercado de empresas con clientes, empresas con empresas o la comunicación interna dentro de una misma empresa a partir del impacto que suponía Internet en todo este nivel de comunicaciones.

En este nuevo libro trata de la revolución que puede suponer la información digitalizada en la manera en que clasificamos las cosas. La idea es que en el mundo físico cada objeto solo puede ocupar un lugar, y se ordena y clasifica a partir de ese lugar. Un libro en una biblioteca o una lata de sardinas en un supermercado. El caso es que el que decide ese orden tiene un poder que se hace más evidente cuando lo que se ordenan son las noticias que van a salir en la primera plana de un periódico o la temática de los artículos que pueden o no pueden figurar en una enciclopedia “seria” o, en último término, cuando se ordenan y clasifican las ideas con las que vamos a pensar la realidad. Todo son clasificaciones que establecen prioridades a partir de un criterio determinado, y este criterio tiene el poder muchas veces de influir en como nos movemos por el mundo. Las clasificaciones siempre están ahí, pero muchas veces solo se vuelven evidentes cuando las rompemos.

Lo que señala Weinberger en este libro es que, en el mundo digital, cada elemento puede estar enlazado y relacionado de muchas maneras diferentes, cada una de las cuales puede ser una contribución personal que se suma al conjunto, y ese conjunto también funciona. Es la diferencia que existe entre las categorías que puede establecer a priori el webmaster de un servidor de blogs, por ejemplo, y las etiquetas que se le pueden ocurrir poner a cada usuario, en realidad es superar la lógica del Thesaurus que ha utilizado la biblioteconomía desde hace tiempo por un agregado de índices mucho más dinámico, como se ha demostrado en YouTube, en menéame y demás. Copio una cita de Weinberger que pone Pisani:

“Podemos establecer conexiones y relaciones a un ritmo difícil de imaginar antes”, escribe Weinberger. “Podemos hacerlo juntos. Podemos hacerlo en público. Cualquier enlace y cualquier lista enriquecen nuestra colección dispareja de cosas compartidas y crea conexiones potenciales difíciles de predecir. Cada conexión nos dice algo sobre las cosas conectadas, sobre quién la estableció, sobre la cultura que pudo establecerla, sobre el tipo de gente a la que le interesa. Así es como crece el significado. Sea porque lo hacemos adrede o dejando huellas por donde pasamos, la construcción pública del significado es el proyecto más importante del próximo siglo”.

He encontrado en Google Video una conferencia de Weinberger explicando todo esto. Además de interesante, la conferencia es realmente divertida (por cierto, me he enterado de que Weinberger en realidad es filósofo, y me ha dado un puntito).

Cada año me pasa lo mismo, cuando empieza a hacer días más fresquitos y parece que al nublado le cuesta marcharse (o sea, que llega el otoño), me da por oir música clásica. Estos días estoy oyendo en plan intensivo el Concierto para piano nº 3 de Rachmaninoff, y tengo el tema del primer movimiento todo el día en la cabeza en plan obsesivo. Es un concierto que me gusta por la furia que encierra, y por la manera en que el piano trabaja esa furia, como la lanza, la retiene, la fragmenta y superpone, juega con ella y la vuelve a lanzar. Es una furia romántica que baila con los recursos “modernos” y los contrapasos de principios del siglo XX, pero esto, que es una de las cosas que más disfruto (me gusta en general la música del Romanticismo) le supuso a Rachmaninov problemas de aceptación en aquél momento en que la música tomaba otros derroteros, se le veía como un epígono que llegaba con retraso (aunque Schönberg lo defendió), y este es un prejuicio que ha llegado hasta hoy, aunque parece que cada vez va perdiendo más enteros.

He encontrado en YouTube una buena versión. El pianista es Vladimir Horowitz, todo un crack, y la orquesta la dirige Zubin Mehta, otro que tal. Horowitz es un pianista con cara de pianista, y una de las cosas que siempre me hacen gracia de los conciertos de música clásica, sobretodo de música romántica, es como estos señores tan serios pueden tocar esta música endemoniada sin apenas perder la compostura. Solo hay un momento (minuto 9.50 del primer movimiento) en que a Horowitz se le disparan los hombros por la intensidad de lo que está sacando con lo dedos, solo eso. En realidad un concierto de este tipo es un acto completamente ritualizado donde no caben demasiados aspavientos, la intensidad es emocional, pero hacerla física parece que no encaja en el ritual (solo Glenn Gould se podía permitir hacer ruiditos mientras tocaba). Bueno, aquí están los videos.

En realidad pensaba solo colgar los videos, pero he empezado a mirar esto y lo otro y ya me he liado. De hecho hay tres cosas que me llaman la atención en este concierto. La primera, la intensidad romántica en formato siglo XX ya la he explicado, la segunda es lo que menos me gusta y donde creo que flojea, el uso del azucar de los violines (en oposición a la rotundidad del piano) que le da a veces un aire de música de película, sobre todo al final del tercer movimiento, y la más curiosa es que me recuerda mucho la música de otro compositor (y también pianista) norteamericano, George Gershwin, que en principio parece que no tienen mucho que ver.

El caso es que he metido el el Google “Rachmaninoff Gershwin” para ver si había algo sobre el tema o era una tontería, y me ha salido un comentario muy bueno de la pianista francesa Lydia Jardon que hace un paralelismo entre ambos a propósito de haber publicado un disco (precisamente) con el Concierto para piano nº 3 de Rachmaninoff y la Rapsodia en Blue de Gershwin. Entre otras cosas me he enterado de que Rachmaninoff compuso el concierto para su primera gira americana, que estrenó en Nueva York en 1909, con el mismo director de orquesta con el que Gershwin trabajó para Un americano en París, Walter Damrosch, y de que Rachmaninoff estuvo en el estreno de la Rapsodia en Blue en Nueva York en 1924. Y otra sorpresa, la crítica que le hacía Stravinsky a Rachmaninoff (ya no se donde lo he leido) es que era música de película (pero esto es coger el rábano por las hojas). Corto y pego un trozo del estupendo comentario de Lydia Jardon:

Voyons maintenant les idées. Nous avons ici un concerto et une rhapsodie. Les différences de structure sautent aux yeux. Pourtant, d’où peut venir cette impression d’unité entre les Suvres, au-delà des mouvements et des thèmes ? Bien évidemment de l’écriture d’abord, ramassée, rapide même dans les parties lentes, pas si lentes en réalité. Ce sont des Suvres où l’on se repose peu et où l’auditeur est tout autant sollicité que l’artiste. Dans les deux cas, une succession de scènes courtes qui se greffent sur un décor musical relativement stable : la phrase d’orchestre chez Rachmaninoff, le célèbre thème de Gershwin. Sur le thème de fond, l’oreille saute d’une phrase à l’autre et ces deux Suvres vivent entièrement de la mobilité qu’elles imposent à l’auditeur. Même si ce n’est pas dans ce sens qu’il l’entendait, la comparaison de Stravinsky est juste, c’est du cinéma : plans larges et gros plans, vastes mouvements et plans fixes, plans de coupe et plans-séquences.

Bueno, pues ahora tocan los videos de la Rapsodia en Blue de Gershwin. En versión que hay en YouTube está Leonard Bernstein al piano, y es la primera vez que le veo como pianista, siempre le he visto como director, pero yo diría que lo hace bien, me ha gustado. Pues pongo los videos y acabo ya esta aventura de un día de otoño.

He estado leyendo unas declaraciones de Gordon Moore (a través de Barrapunto y The inquirer, que apuntan a Epicenter, un blog de Wired) en las que predice el próximo final de la ley que el mismo formuló en 1965, la ley de Moore. Gordon Moore es el cofundador de Intel, la empresa de los microprocesadores que seguramente estás usando al leer esto (a no ser que tengas AMD) y en 1965, antes de fundar Intel, afirmó que el número de transistores por pulgada en circuitos integrados se duplicaría cada año y que la tendencia continuaría durante las siguientes dos décadas, una declaración que se consagró como la ley de Moore.

Al final el término se estableció en un año y medio, pero el caso es que la ley ha funcionado durante todos estos años. Cada vez tenemos microprocesadores más potentes con más transistores en el mismo espacio que multiplican exponencialmente la capacidad de cálculo. Ha partir de un momento dado, esto ha seguido siendo posible gracias a la nanotecnología, que permite diseñar transistores cada vez más pequeños, pero existe un límite para este proceso. En la entrevista que resume el post de Epicenter, Moore explica la respuesta de Stephen Hawking a la pregunta por ese límite:

During the interview, Moore recalled a visit Stephen Hawking made to IDF a few years ago, where the famous theoretical physicist was asked essentially the same question. His reply was (in true Hawking fashion) was with another question: What are the fundamental limitations to microelectronics? The answer, according to Hawking, is the speed of light and the atomic nature of matter.

Por lo que he leido, el límite al que está llegando la nanotecnología en este campo tiene más que ver con la naturaleza atómica de la materia. La unidad con la que trabaja la nanotecnología es el nanómetro, que es la millonésima parte de un milímetro, y el resultado de ese camino de miniaturización es que a partir de un cierto umbral (unas decenas de nanómetros) la materia presenta efectos cuánticos que harían necesaria una tecnología diferente para seguir realizando cálculos a ese nivel, la computación quántica, en la que se está trabajando desde hace años con resultados diversos. Lo que me ha llamado la atención es que el final previsible de la ley de Moore parece que deja como única alternativa de progreso la computación quántica.

Hace unos días (a través de menéame) leí una buena explicación de Javier Canteros sobre la computación cuántica en Comunidad Smart (hay otra muy buena en inglés de Jacob West, aunque algo más antigua, aquí). El problema a partir del umbral quántico es la aparición del efecto tunel, por el cual un electrón, que puede aparecer tanto en estado de partícula como de onda, puede atravesar como onda puertas cerradas que se han establecido para distribuir partículas. La informática que utilizamos funciona en el nivel de lenguaje máquina (el más básico de todos que es el que utiliza el microprocesador) por una lógica binaria que solo tiene dos señales: 1 y 0. 1 es cuando el impulso eléctrico pasa por la puerta, y 0 es cuando no pasa. Pero si resulta que, por el efecto tunel, el electrón pasa de todas todas por la puerta aunque esté cerrada, el resultado final ya no es un estado determinado dentro de una lógica binaria, sino una superposición de ambos estados, 1 y 0 a la vez. Copio y pego el gráfico con el que explica el efecto tunel.

tunnel

Esto, que aparentemente es un problema, en realidad supone una explosión exponencial de eficacia si se puede controlar. Javier Canteros lo explica así:

“Es la puerta la que define el estado del bit. Si el impulso pasa, es un 1; si no pasa, es un 0. Pero si estamos hablando de un átomo o de una partícula subatómica, donde interviene la mecánica cuántica con sus leyes surrealistas, el átomo o partícula puede estar en una superposición coherente de los dos estados. Esto significa que el bit es 1 y 0 a la vez, sí y no simultáneamente.

Es lo que se llama el qubit, del inglés quantum bit. Para explicar de manera más sencilla su estado simultáneo de 1 y 0, no hay analogía que valga. Es el tómalo o déjalo.

Imagina un conjunto -o registro- de tres bits. Cada bit puede ser un 0 o un 1. Por lo tanto, en cualquier momento dado, ese registro de tres bits sólo puede presentar uno de ocho números posibles.

1 2 3 4 5 6 7 8
000 001 010 100 110 101 011 111

Ahora, imagina que el conjunto está compuesto por tres qubits en lugar de los tres bits clásicos. En un mismo momento, ese registro de tres qubits presenta los ocho números simultáneamente. Es un registro en superposición cuántica.

A medida que agregamos qubits al registro, aumentamos exponencialmente su capacidad de representar números. Por ejemplo: tres qubits pueden representar 8 números a la vez, cuatro qubits pueden representar 16 números a la vez, cinco qubits, 32 números… Un número n de qubits puede representar 2n números simultáneamente. Una vez que el registro está en superposición cuántica, podemos realizar operaciones con todos los números.

Quizá no se note a primera vista el gigantesco poder de cálculo que esto significa porque nuestra mente no está preparada para pensar exponencialmente”.

El problema de momento con la computación cuántica es que es dificil estabilizarla y conseguir fiabilidad. Se está trabajando sobre este tema y de vez en cuando leo noticias prometedoras, bueno y el año pasado le dieron el Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica a Juan Ignacio Cirac, que está en ello. A ver si el final de la ley de Moore engancha con el principio de la computación cuántica, y teclear delante de una pantalla se convierta en un slalom vertiginoso en el que la participación acabe dependiendo de que nuestro cerebro evolucione a la velocidad a la que evolucione la tecnología que estamos creando con nuestros cerebros.

Bueno, hoy se ha conocido la resolución de la Corte de Primera Instancia de la Unión Europea sobre la apelación que presentó Microsoft a la multa que le impuso la Comisión Europea en el 2004 por abuso de posición dominante. El motivo fue la inclusión del reproductor Media Player en el sistema operativo Windows, con el resultado de que conseguía una posición dominante en el sector de reproductores multimedia a partir de la posición que ya tenía en sector de sistemas operativos, la misma jugada que hizo años antes con Office, en este caso en el sector de las suites de ofimática.

La multa es de 497,2 millones de euros, parece que la mayor de su historia (el año pasado le pusieron otra multa de 280,5 millones por seguir en sus trece) y la Corte ha tardado en tomar la decisión mucho más tiempo del habitual. Es una sentencia histórica por varios temas, pero el fundamental es la coletilla con que acaba la noticia de la agencia EFE que reproducen El País y otros periódicos:

“Con esta decisión, el tribunal presidido por el juez danés Bo Vesterdorf rechaza el recurso de la empresa de Bill Gates, pone en cuestión su modelo de negocio y la forma en que ha logrado convertirse en líder indiscutible en el mercado de programas informáticos”.

Esto es lo fundamental, que pone en cuestión su modelo de negocio. Cuando introdujo el Office desbancó a WordPerfect y a Lotus y le salió bien, jugaba con la ventaja de que todas corrían sobre su propio sistema operativo. Cuando introdujo gratis el Internet Explorer repitió la jugada contra Netscape y Opera, aunque aquí empezó a tener problemas con la justicia norteamericana durante el mandato de Bill Clinton. El caso se cerró con un acuerdo en noviembre del 2001, diez meses después de la llegada de Bush a la presidencia.

Éste es otro tema que resulta interesante, porque el pasado 12 de noviembre, cinco días antes de que saliera la resolución, el Partido Popular Europeo (el grupo Popular en el Parlamento Europeo) organizó en Bruselas un acto en apoyo a las tesis de Microsoft. Curioso, ¿no? Pero bueno, ni con el apoyo del PPE ha conseguido salirse con la suya, y van dos, porque tampoco ha conseguido que le dieran el ISO al OOXML. Enseguida ha salido a la palestra nuestra simpar Rosa María García, consejera delegada de Microsoft en España, declarando que “Han juzgado a un Microsoft de hace 10 años”, sin acordarse, en un lapsus comprensible, que el año pasado la Comisión les puso una segunda multa (280,5 millones) por reincidentes.

Esta semana he leído en Barrapunto que Manu Chao ha perdido el juicio por la demanda que le pusieron hace cinco años María Jesús Álvarez y Javier Dotú por utilizar sus voces anunciando “Próxima estación… Esperanza” en la megafonía del metro de Madrid. La demanda es porque utilizó sus voces en este medio público para ponerlas en su canción sin permiso. Me he quedado a cuadros, primero porque a alguien se le ocurra poner una demanda porque utilicen y reconviertan una frase anodina en una canción, en una canción muy buena, y luego porque el juez les de la razón.

Pienso que debían estar orgullosos de que alguien se fijase en ese aburrido anuncio de paradas y consiguiera sacarle jugo en una canción, debe ser que no les gusta Manu Chao y consideran que su voz es propiedad suya (como el pelo que dejan al peinarse) y no les gusta verse mezclados. Todo es propiedad, es absurdo. Para mi, tanto María Jesús Álvarez como Javier Dotú se han retratado y bien retratado, me los imagino a los dos con una de esas etiquetas con el precio que ponen en Zara en varios idiomas. Todo propiedad y precio. Pues nada, que disfruten de la indemninación y sigan anunciando estaciones.

Hace unos dias puse un comentario a un artículo de Philip Ball que trataba el tema de la física social, la aplicación de la física a los fenómenos sociales dentro del marco de los sistemas complejos, y esta semana he leído una entrevista en El Periódico con Eugene Stanley, un físico que trabaja sobre los mismos temas y que ha estado en Barcelona, en las jornadas “Fora de l’equilibri” organizadas por el KRTU. En la entrevista explica como aplica las mismas técnicas estadísticas para buscar regularidades con valor predictivo (la técnica que empezaron a utilizar Maxwell y Bolzmann con los gases a partir de las estadísticas sociales) en campos tan diferentes como las fluctuaciones de la bolsa, los terremotos, el estudio del alzhéimer o las relaciones sexuales de un grupo de estudiantes de un instituto sueco.

En todos los casos se trata de sistemas con un grado diverso de elementos que interactúan (la interacción que subrayaba Ball) y la técnica consiste en acumular todos los datos disponibles y analizarlos estadísticamente, estudiarlos en conjunto y no individualmente. Si se retrasa el zoom hasta abarcar el conjunto del sistema, las regularidades aparecen, y estas regularidades detectadas a posteriori tienen en principio una alta probabilidad de repetirse, con lo que ganan un valor predictivo independientemente de la presencia de una ley, que ha sido la manera clásica de predecir comportamientos físicos o de lo que sea.

El caso es que, buscando más información, he encontrado un artículo en Bostonia en el que explica las investigaciones de Stanley enmarcándolas en el mismo problema al que se refería Ball, la paradoja entre la elección libre y la regularidad estadística. Copio el principio que es donde se plantea el tema:

Gene Stanley doesn’t think that people are mindless automatons, driven to action by forces outside themselves, without a trace of free will – it’s just that the data seem to suggest it. So what’s a physicist doing wading in waters normally the domain of social psychologists and philosophers? Over the years, Stanley – a College of Arts and Sciences professor of physics, director of the Center for Polymer Studies, and a University Professor – has looked for and found what he calls correlated randomness in a wide range of human systems, such as the movement of people into cities, the decisions to buy and sell stocks, and even networks of sexual relationships. “These diverse systems have something fundamental in ommon: they all exhibit predictable behavior,” Stanley says. “Thus, for example, three things that should be completely unpredictable – the number of cities of a given size, the number of stock price changes of a given size, and the number of lifetime sexual partners – all are completely predictable in a statistical sense.”

In mathematics chance is called probability, Stanley notes. His specialty is statistical physics, which describes systems “for which you cannot say anything with certainty.” Take, for example, the air molecules in a room. They are so numerous that even the best scientific equipment cannot possibly measure the speed of every molecule, but using the techniques of tatistical physics, it’s possible to know the probability that a molecule has a given speed.

“That a law can describe an inanimate molecule is not surprising. After all, Newton’s laws describe the motion of falling apples and satellites,” Stanley says. But consider the stock market, where people decide what to buy or sell. No one would question that free will is involved there. That said, a striking discovery made principally by two of Stanley’s graduate students, Vivienne Plerou (GRS’96) and Parameswaran Gopikrishnan (GRS’01), shows that “the distribution of stock price fluctuations is not unlike the distribution of speeds of air molecules,” says Stanley. “This has turned out to be very important, because it allows investors to estimate risk more accurately. If you know the exact chance that a stock price will change a given amount, then you can make allowances for this chance.”

Éste es el quid de la cuestión, que sistemas en los que interviene la libertad de elección muestren las mismas regularidades que los sistemas en los que no interviene. Las dos primeras líneas son muy buenas porque resumen la perplejidad que provoca esto: no creemos que seamos autómatas, pero los datos parecen sugerirlo. Este tipo de perplejidad y de paradoja podría deberse a que estamos usando categorías y presuposiciones inadecuadas para entender los datos (y esto es bastante visible en los resultados que ofrece Georg Henrik von Wright que trata el mismo problema desde la filosofía analítica y hace explícitas estas categorias pero al final acaba en un lío), o por un simple problema de óptica: la realidad puede que se muestre diferente cuando acercas o alejas el zoom, las mismas paradojas que se dan entre la mecánica cuántica y la mecánica clásica. Me parece un tema apasionante, y que puede conducir a un cambio, o bien de categorías o bien de familiaridad con la resolución de la óptica utilizada.

Hace unos meses (en abril) puse el vídeo en que el presidente Correa de Ecuador defendía el uso del software libre en Sudamérica con motivo del FLISOL, y hoy Diego me ha enviado un comentario de aquel post con el enlace al vídeo de otra iniciativa del presidente Correa, en este caso el uso de la web 2.0 para participar en la elaboración de la Asamblea Constituyente. Parece que el presidente Correa ha puesto el acelerador en los temas de tecnología libre y participación ciudadana a través de Internet.

Me ha llamado la atención esta frase: “y que encontraron en la Web 2.0 un instrumento democrático para expresarse sin las restricciones de las perversas manipulaciones, a las que los medios de comunicación tradicionales nos tienen acostumbrados”, y me ha llamado la atención porque estoy harto de esas manipulaciones y me alegra estar de acuerdo, por una vez, con un presidente. La iniciativa es buena y tiene una curiosa lectura: mientras Chávez utiliza la televisión, Correa está intentando activar la participación a través de Internet. Falta saber si a la voluntad política de utilizar Internet le seguirá la voluntad de aceptar los resultados que esta participación produzca, pero el planteamiento es prometedor. Aquí pongo el vídeo.

Hoy danihagen me ha enviado la historieta de que hablaba el otro día, la que perdí en un traslado. Salió en el número 31 de El Víbora (1982), con dibujos de Roger y guión (macabro) de Tornasol. Los dibujos se hicieron a partir de fotos, y me pidieron que fuera el modelo de las fotos. La verdad es que me gustó como salí, sobre todo el retrato del principio. Cuando la historieta salió en El Víbora yo ya estaba de vuelta en los USA (hicimos las fotos un verano que pasé aquí) y me enviaron un ejemplar.

Jeje, fue divertido enseñárselo a la gente con la que vivía allí que llevaban un rollo hippy-espiritual poco dado a las truculencias y a los desnudos “por motivos de guión”. La historieta se llama “Sin motivos personales”, pero creo que el título original era “El asesino del compás”. El texto no se lee muy bien, pero con las imágenes basta. Bueno, voy a poner unas cuantas páginas (no todas porque es un poco largo) para que os hagais una idea.

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