A ver si me espabilo, que llevo un Agosto tan vago que hasta me da pereza escribir. Pero hoy he leído un artículo en Ceres (traducción del publicado en Science en marzo de este año) que me ha vuelto a poner las pilas. El artículo explica una serie de investigaciones que apuntan a que la diferencia del cerebro humano con respecto al de los primates no reside necesariamente en que sea más grande sino en que está mejor interconectado, en que es más complejo. Los neanderthales, por ejemplo, tenían el cerebro más grande, pero no tenían la capacidad simbólica suficiente como para realizar pinturas rupestres y su nivel de organización social era, por lo visto, mucho más fragmentada que la nuestra.

De esta similitud entre el funcionamiento del cerebro y los modelos de interconexión de los sistemas complejos ya comenté algo en el post sobre Joaquín Fuster. Las funciones cognitivas (percepción, atención, memoria, inteligencia y lenguaje) ya no se consideran entidades separadas sino redes distribuidas en circuitos de neuronas que pueden pertenecer a la vez a varias de estas redes. Si el trabajo de Fuster se centra en el mapa de las redes de las funciones cognitivas (y sobre todo de la memoria), este artículo analiza tres grupos concretos de células que aparecen en mayor número o con diferentes características en el cerebro de los humanos y en de los primates.

El primer grupo son unas neuronas en forma de huso, llamadas neuronas VENs, mucho más abundantes en nuestro cerebro:

“¿Para qué usaban los humanos estas grandes VENs? No se sabe en forma cierta, pero han comenzado a surgir pequeños indicios. Hace un año, el equipo de Allman publicó en Neuroscience, que las VENs humanas parecían hacer pocas conexiones con las células nerviosas adyacentes, pero en cambio las hacían con otros tipos de neuronas. Ya que se sabe que la velocidad de conducción de los impulsos nerviosos incrementa el diámetro de la fibra nerviosa, Allman pensó que las grandes VENs manejaban la información rápida desde la corteza cingulada anterior y la corteza fronto insular, a otras partes del cerebro. “Se trataría de células de alto rendimiento”, señala Allman”.

La hipótesis de Allman es que estas neuronas pueden tener un papel importante en la adaptación a nuevos cambios sociales, y lo curioso es que son neuronas que les gusta conectarse más allá de los límites de su vecindario, células de alto rendimiento que parecen funcionar como routers entre diversas partes del cerebro.

El segundo grupo son unas estructuras celulares organizadas en mini-columnas:

“En los seres humanos se han descrito unas curiosas estructuras que también son comunes a otros mamíferos y que se han llamado mini columnas. Fueron descubiertas en 1952 y se trata de estructuras celulares ubicadas en la corteza cerebral, que están compuestas por 50 a 100 células nerviosas unidas verticalmente entre sí. Ahora la mayor parte de los neurocientistas consideran a estas mini columnas como la unidad modular básica del proceso de la información neural, es decir corresponderían a un sistema neuronal que responde a muchos estímulos simultáneos. “Las mini columnas sirven en el cerebro como un procesador paralelo”, dice el neurólogo Manuel Casanova de la Universidad de Louisville en Kentucky”.

Nuestras mini-columnas doblan en anchura las de los primates, y son más grandes en la áreas del cerebro relacionadas con el lenguaje, en el lado izquierdo, que en el derecho. La relación del procesamiento en paralelo con el lenguaje ya es un punto interesante, pero me ha gustado la conclusión de Manuel Casanova:

“Según Casanova, todo este trabajo sugiere que las modificaciones de las micro columnas humanas durante el proceso evolutivo, han ido permitiendo una mayor conectividad. Estas reorganizaciones pueden haber ayudado a la expansión de las capacidades cerebrales humanas. “Para ser más inteligente se necesitan más y más rápidas conexiones”.

Vale, para ser inteligente se necesitan más conexiones y más rápidas (si añadimos más baratas le pongo un sello y lo envío a Telefónica), y estas mini-columnas parecen cumplir esa función. La cantidad se suma a la calidad de las conexiones, esta suma puede que nos haga humanos, y mayor cantidad pero de menor calidad igual no consigue los mismos resultados.

El tercer grupo son unas celulas nerviosas especializadas llamadas astrocitos que producen una proteina que induce a la creación de sinapsis o conexiones entre las células, el pegamento que monta los puentes por donde circula todo esto.

El artículo me ha dado información sobre los nodos básicos sobre los que parece funcionar (son hipótesis) la estructura en red del cerebro de la que hablaba Joaquín Fuster. El cambio de paradigma de que hablaba y el paralelismo con la estructura de Internet y con el modelo de los sistemas complejos son temas que me dan vueltas en la cabeza. Bueno, y la relación de estas células de procesamiento en paralelo con la Inteligencia Artificial.

Después de leer este artículo he leido otro en Ciencia Kanija sobre la conciencia y la identidad. No entro a comentarlo porque esto se está haciendo muy largo (cuando me pongo, me pongo), pero pego aquí un fragmento y que cada cual saque sus conclusiones:

“Si piensas en el cerebro como en un conjunto de ordenadores, cada uno de ellos realizando distintas y complejas tareas y procedimientos, la consciencia es como una red Wi-Fi que integra las actividades de los ordenadores de forma que puedan trabajar juntos, explicó Morsella”.

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