Hace unos días estuve cenando en casa de danihagen con unos amigos y estuvimos hablando de comida sana y dietas diversas. Les comenté algunas cosas de la dieta que hacíamos en Stillpoint cuando estuve allí hace años (como tomar levadura fresca en el desayuno), y el caso es que años después he relacionado varias cosas de esa dieta con lo que luego fui leyendo sobre alquimia taoista. Voy por partes.

Stillpoint era una fundación taoista que dirigió durante muchos años Gia Fu Feng. Cuando yo llegué, a principios de los 80, ocupaba una finca bastante grande en las montañas rocosas cerca de Colorado Springs (en los USA), a unos 3.000 metros de altura. Estuve allí dos años, aprendiendo varias teclas del taoismo (un tema que me interesaba) y disfrutando como un niño de vivir en aquellas montañas. Gia Fu había sido amigo de Kerouac y los beat californianos, y Stillpoint mezclaba un estilo de vida taoista con un punto relajado bastante freaky.

La dieta allí tenía varias cosas curiosas. Una era ésta de comer levadura de pan fresca en ayunas. La levadura fresca tiene un sabor detestable hasta que no te acostumbras, como cuando empiezas a beber cerveza, pero al comerla fresca empieza a subir directamente en el estómago (hay que esperar media hora antes de comer nada sólido). Entonces, además de proporcionar un montón de vitaminas y otros elementos, limpia el estómago de basurilla acumulada y lo deja preparado para el trabajo del día. Pero lo que luego más he relacionado con la alquimia taoista era la costumbre de tomar niacina después del desayuno. La niacina es vitamina B3, y es un activador del metabolismo en las células que además funciona para limpiar los tóxicos del cuerpo. Lo típico de tomar niacina pura en cierta cantidad (no recuerdo ahora la dosis) es que al poco rato la piel se te pone superroja con un ardor no muy agradable como si toda la sangre se viniera a la piel, y con una sensación potente de energía. Esto puede durar entre un cuarto de hora y media hora, y yo a veces me metía en la bañera para enfriarme un poco. Lo que hace la niacina es acelerar el metabolismo quemando también los residuos, es un abrillantador corporal interno. Cuando acaba el flash te quedas plink! (y lo notas).

Pues resulta que, mientras la alquimia en Occidente se dedicó a tratar de conseguir oro de otros metales a partir de procedimientos bastante complicados, la alquimia taoista tenía como objetivo conseguir la inmortalidad por procedimientos igualmente complicados pero internos, o al menos ralentizar el envejecimiento del organismo. Trabajaba en el interior del cuerpo. Las dos tenían objetivos demasiado ambiciosos, pero mientras la occidental fue precursora de la química, la taoista corre paralela al desarrollo de la medicina china. Lo mejor que he leido sobre alquimia taoista son los capítulos que le dedica Needham en “Science and Civilisation in China” y la traducción que hizo Wilhelm de “The Secret of the Golden Flower“, aunque ahora hay más traducciones de tratados taoistas que no conozco.

La verdad es que tampoco me he dedicado mucho más al tema, y no pretendo hacer alquimias ni externas ni internas, pero varias veces he pensado en el efecto que pudo tener la dieta de Stillpoint en poner, en aquel momento, el contador a cero, o al menos en retrasarlo varios años. Gia Fu nunca habló mucho de estos temas, y no era en absoluto amigo de esoterismos, pero (y esto es una característica china) hacer las cosas es más importante que explicarlas. Todo el estilo de vida allí, incluida la altura, el clima seco, los prolongados baños, los paseos diarios por la montaña de varias horas y la dieta que mezclaba ideas taoistas con productos norteamericanos, estaba dirigido dejar el cuerpo limpio y resonante. Funcionaba como una depuradora, un balneario un poco raro. Luego se revisaban sus traducciones del “Tao Te King” o del “Chuang-tzu”, y las ideas se entendían mejor porque ya estaban en la rutina diaria.

Bueno, de todo esto hace muchos años. Niacina no he vuelto a tomar desde entonces, con la levadura fresca seguí algún tiempo, hasta que se hizo dificil conseguirla, pero con lo que me he quedado ha sido con un consumo diario de antioxidantes. Resulta que vivimos en este planeta respirando oxígeno, en lugar de metano, por ejemplo, y es la mar de normal, pero el oxígeno también oxida, y no solo el hierro, sino que crea radicales libres en los organismos vivos. Cada día me desayuno con un buen tazón de té verde, que es un super-antioxidante, y un gramo de vitamina C, que también lo es. Sobre el consumo continuado de grandes dosis de vitamina C hay cierta controversia, pero un gramo es una dosis media y, en todo caso, la vitamina C es hidrosoluble y lo que sobra se elimina fácilmente por el riñón. No sé si esto tiene que ver mucho con la alquimia taoista, pero no creo que lo estuviera haciendo de no haber pasado aquellos años en Stillpoint aprendiendo éstas y otras teclas.

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