Hoy Rez ha puesto en el blog este video que explica grafícamente qué es la Web 2.0, como se ha llegado a ella y como funciona (via Microsiervos). Web 2.0 es el término que se viene utilizando para referirse a una nueva etapa en el desarrollo de Internet en la que el valor ya no lo da solo la información puntual que se pone a disposición, sino la interacción de los propios usuarios con esta información y entre sí, creando nuevos contenidos y enlaces y retroalimentando el sistema. Es la web social. El video lo explica corto y claro.

Rez comenta que el video permite reflexionar sobre la simbiosis entre el hombre y la máquina. Tenemos una herramienta que no solo nos comunica, sino que puede aprender de la manera como nos comunicamos. Al final esta comunicación entre nosotros incluye a la máquina en el pronombre.

En el avión de vuelta de Amsterdam estuve leyendo sobre esto. Steven Johnson explica como funciona el programa Alexa, creado por Brewster Kahle en 1996. Kahle empezó guardando un backup de Internet, una foto fija de un sistema en perpetuo cambio, pero a partir de estos datos creó un software que registraba la frecuencia con que los usuarios enlazaban unos sitios con otros:

El software aprende por la observación de la conducta de los usuarios de Alexa: si cien usuarios visitan Feed y luego van a Salon, entonces el software comienza a percibir una conexión entre los dos sitios, una conexión que puede debilitarse o fortalecerse de acuerdo con el rastreo de la conducta. En otras palabras, las asociaciones no son el trabajo de una concienca única, sino la suma total de miles y miles de decisiones individuales, una guía en la Web que se crea siguiendo el rastro de un número inimaginable de huellas. Es una idea abrumadora y extrañamente acertada. Después de todo una guía para la Web en su totalidad debería ser más que un cúmulo de ratings. Como dice Kahle, “aprender de los usuarios es la única cosa que está en la escala de tamaño de la Web”.

Johnson desarrolla esta idea más adelante, enlazándola con otros temas que ha ido tratando:

Estamos conectados a cientos de millones de personas a través del vasto laberinto de la Web. Una comunidad de esa escala requiere una nueva solución, más allá de nuestros cerebros o nuestras aceras, y una vez más acudimos a la autoorganización para encontrar las herramientas, esta vez construidas con los paquetes de instrucciones del software: Alexa, Slashdot, Epinions, Everithing2, Freenet. Nuestros cerebros nos ayudaron primero a navegar en grupos más numerosos de seres humanos, al permitirnos atisbar las mentes de otros individuos y reconocer patrones en sus conductas. La ciudad nos permitió ver patrones de comportamiento grupal a través del registro y exhibición de esos patrones en forma de barrios. Ahora lo último en software recorre la Web en busca de patrones de actividad online, usando retroalimentación y herramientas de confrontación de patrones para encontrar vecinos en una población sobredimensionada hasta el punto de ser inabarcable. A primera vista, estas tres soluciones – cerebro, ciudades y software – parecerían pertenecer a órdenes de la experiencia completamente diferentes entre si. Pero tal como hemos visto en las páginas precedentes, todas son instancias de autoorganización en funcionamiento, interacciones locales que conducen a un orden global. Existen en un continuum de formas variadas. Los materiales cambian cuando se salta de la escala de cien a la escala de un millón y de la de un millón a la de cien millones de seres humanos. Pero el sistema es el mismo.

Por cierto, he leido en el blog de Juan Freire que Steven Johnson está detrás del lanzamiento de Outside.in, un proyecto para enlazar el espacio virtual con el real y crear barrios virtuales que se superpongan a los barrios físicos, aterrizar desde el maremagnum de Internet en tu propio barrio y sumar la potencia virtual al dia a dia en la calle.