Hace unos dias encontré un corto absolutamente fantástico en YouTube del que no tenía ni idea. Se llama “Pull My Daisy” y fue dirigido en 1959 por Robert Frank y Alfred Leslie a partir de un guión de Kerouac. El propio Kerouac pone la voz en off a lo largo del corto y allí aparece toda la banda de la beat generation, con Allen Ginsberg, Gregory Corso y Peter Orlovsky en papeles estelares.

Por lo visto, Kerouac adaptó el tercer acto de una obra de teatro que tenía que titularse “Beat Generation” (que nunca acabó) y se basa en una historieta que les pasó a Neal Cassady y a su mujer, cuando ella invitó a comer a un obispo y se presentaron por allí los alegres beat boys amigos de Neal (Wikipedia dixit). Se montó el lío, y lo que no se es si alguna vez el obispo llegó a valorar la oportunidad celestial que había tenido de conocer a algunos de los mejores escritores de su generación.

El corto empieza con la mujer de Neal, Carolyn, preparando a su hijo Pablo para ir al cole y la llegada al apartamento de Allen Ginsberg y Gregory Corso, cargados de botellas de cerveza, que empiezan a hablar de poesía y a fumarse unos porros. Dura 26.13 minutos y es la V.O. subtitulada en italiano.

Bueno, pues después de ver el corto estuve buscando más información, y encontré un estupendo artículo de David Gutiérrez Camps sobre Jonas Mekas, otro director de cine interesante, y un poco el padre del cine independiente neoyorkino, que habla de la importancia de “Pull My Daisy” en los inicios de este movimiento.

En 1959, se estrenan en Nueva York las dos películas que Mekas considerará como las obras fundacionales del “nuevo cine americano”: Shadows, de John Casavetes, y Pull my daisy, de Robert Frank y Alfred Leslie, adaptación de una obra de teatro de Kerouac. Ambos filmes coinciden en rechazar la dictadura del guión abriendo la veda de la improvisación. Es un cine fresco, muy directo, que no tiene miedo de filmar en las calles y de noche, y que traza un puente con lo que se está haciendo en Europa en ese mismo momento, pero con particularidades muy americanas o, mejor dicho, muy neoyorkinas.

Vale la pena leer el artículo completo, porque explica la línea que enlaza aquel nuevo cine con la literatura de los Beat, la pintura de Pollock o Rauschenberg y el mundillo de la Factory de Warhol (Velvet Underground incluída). El gusto por la improvisación, que los beat pillan del jazz, pero que también practicaban los surrealistas y dadaistas europeos que aterrizaron por Nueva York, es común a Kerouac, a Pollock y a John Cage, por ejemplo. Bueno, un montón de cosas.

Y la verdad es que la influencia de ese tipo de cine todavía se nota en las películas de Gus Van Sant (que metió a Burroughs en un papel genial en “Drugstore Cowboy“), Greg Arraki o Larry Clark. Bueno, al final me ha salido un post un poco espeso con tanto nombre, así que voy a acabar esto con una foto encantadora y relajante de Ginsberg y su novio Peter Orlowky durmiendo. Se la hizo Robert Frank, el codirector de “Pull My Daisy”.

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