Hace unos dias comentábamos aquí, con krs y Rez (a próposito del acuerdo entre Novell y Microsoft), el papel de la ideología y de las reglas del juego en el software libre y la nueva situación que supone el papel de las empresas en este ecosistema. Hoy me he dedicado a releer algunas noticias e informes que me han llamado la atención últimamente sobre este tema, un tema que me parece importante para el futuro del software libre.

El software libre es eso, software + libertad, el software es tecnología y la libertad es ideología. El software libre como tecnología siempre ha tenido detrás un decisivo componente ideológico que se encuentra recogido en la licencia GPL y que se basa en cuatro puntos:

– libertad de usar el software
– libertad de copiar y compartir el software
– libertad de modificar el software (código fuente disponible)
– y libertad de ejecutar y distribuir el software modificado

Junto a la licencia GPL existe la licencia de Código Abierto, que permite añadir código propietario al código libre, y que ha sido la puerta de entrada de diversas empresas en este ámbito (se creó para eso). Linux utiliza la licencia GPLv2 (versión 2).

Lo que comentaba el otro dia es que tengo la impresión que la ideología empieza a molestar, ahora que el software libre (a partir sobre todo de Linux y Apache) está alcanzando una expansión inimaginable hace unos años. El pacto de Novell con Microsoft es (entre otras cosas) un reconocimiento oficial de la importancia de Linux ahora mismo. El software de Linux (de GNU/Linux) se ha vuelto valioso para las empresas, ha conseguido la atención de las universidades, pero ese software lleva puesta una ideología basada en compartir más que en conseguir beneficios (que no excluye), y esa ideología, ya digo, creo que empieza a molestar.

A principios de septiembre leí en Barrapunto una noticia curiosa: Forbes arremetía contra Richard Stallman, el creador de la licencia GNU/GPL y fundador de la FSF. Forbes es la revista del capitalismo norteamericano, la que publica cada año la lista de los más ricos del mundo (que siempre encabeza Bill Gates), y resultaba curioso que se dedicaran a atacar a Stallman, resultaba simplemente curioso que se fijaran en él, ¿qué tenía Forbes contra Stallman?

Pues el artículo giraba en torno a las modificaciones que la FSF quiere introducir en la nueva versión de la licencia GPL, la GPLv3, y en la controversia que están generando dentro de la comunidad del software libre estas modificaciones. La propuesta de la GPLv3 es introducir nuevas restricciones en diversos temas que han surgido últimamente, como el uso de la tecnología  DRM en programas de software libre, que incluye una clave que se desactiva en cuanto en software es modificado, algo que contradice la tercera libertad de la licencia GPL. Pero lo curioso es la terminología del artículo de Forbes: divide a los miembros de la comunidad de software libre entre extremistas (Stallman) y pragmáticos (Torvalds):

Basically, two camps within the Linux community are facing off: the pragmatists, like Torvalds and the corporations, versus the extremists, led by Stallman. Stallman says his priority is to “protect against threats to our community’s freedom.” He says he’ll try to make HP happy, but if he can’t, “we will just have to live with their displeasure.” Pragmatists say that if Stallman insists on keeping the current DRM and patent language in the GPLv3, the license will be shunned, and Stallman and his Free Software Foundation will become irrelevant. Extremists say they don’t care. “People can go run another operating system,” says Bruce Perens, a free-software advocate who supports Stallman. Perens says if Torvalds doesn’t adopt GPLv3, extremists will create a new operating system using a different kernel.

Todo el artículo está enfocado desde el punto de vista de las empresas de una manera instintiva, sin complejos, y la mentalidad del autor queda perfectamente reflejada en este párrafo:

Companies like HP, IBM, Novell and Red Hat have pushed Linux into thousands of customers’ homes and businesses, promoting it with a happy penguin logo and a feel-good marketing campaign about sharing and freedom. They’ve neglected to mention Stallman and his radical, anti-corporate movement, which began in 1985 when Stallman published his software call to arms, ” The GNU Manifesto.” Now they may have some explaining to do. Red Hat’s customers, for example, may worry about the fact that Red Hat doesn’t actually control the license for its code. Red Hat also may have to explain to its investors how its $5 billion market valuation is being held hostage by “St. Ignucius” and his pack of extremists. (Red Hat’s spinners insist this is not the case.) My bet is that Stallman isn’t going to roll over for the corporations. My bet is he’ll stick to his guns. If so, 2007 will be the watershed year when open-source vendors–which have tolerated Stallman for years as if he’s some kind of annoying but basically harmless crazy uncle–finally decide they’re tired of his bullying and buffoonery and cut him loose.

Al articulista le parece un escándalo que Red Hat no controle la licencia de su código, pero es que el código de Red Hat, señor comosellame, es software libre. Red Hat ha crecido a partir de ese código y a partir de esas reglas del juego, pero el señor comosellame solo ve una empresa, no ve la ideología que hay detrás. Stallman, y la ideología que defiende, le molestan hasta el punto de tratarlo de chiflado, pero resulta que se ha tomado el tiempo y el trabajo de escribir todo ese artículo sobre lo que puede hacer este tio chiflado. En cualquier caso, este artículo es muy significativo de como ve el mundo empresarial la ideología que hay detrás del software libre y los problemas que le puede representar el hecho de que esta ideología cristalice en una nueva versión de la licencia GPL que restrinja más detalladamente los usos que pretenden restringir a su vez las libertades fundamentales de la GPL y de la ideología del software libre.