Archivos para el mes de: agosto, 2006

Pues eso. La verdad es que no suelo ver muchas actuaciones en directo, y este finde han caído dos. El jueves fuimos con Dani al bar Venezia donde tocaba un amigo suyo, Rick. Acompañaba al violín a Ron, otro miembro de la colonia angloparlante en Barcelona. Hiceron una buena actuación (Rick tuvo momentos de aplauso con el violín) y el bar estaba bastante lleno para ser jueves. Está bien ese bar, tiene un aire de los sesenta recuperado y está en una zona (Gran vía, cerca de Tetuán) donde no conozco muchos sitios que valgan la pena. Un buen ratito, hablando con Dani de esto y de lo otro (acababa de volver de unas vacaciones en Alaska) y escuchando buena música.

Y ayer, Peter volvió a tocar en el Heliogábalo, con Rick acompañándolo a la guitarra. El bar estaba otra vez lleno y lo hicieron realmente bien. Peter sabe hacer buenas canciones y las canta con una intensidad que se come al público. A veces parecía que estuviera cantando flamenco (y no tenía nada que ver) por el punto ese de que todo el cuerpo se tensa para dejarle paso a la voz, para que la voz llegue más allá. Tocaron canciones nuevas, y otras que ya conocía de la actuación anterior, y lo que pude entender de las letras estaba al mismo nivel de intensidad que la voz. Peter me dijo que ha montado una web con varias cosas suyas, pero no me apunté la dirección y no la he podido encontrar. Se lo tengo que volver a preguntar.

Es curioso el tema de las actuaciones en directo en Barcelona (en plan voz y guitarra), porque no había mucha tradición y cada vez va a más. Me da la impresión (ya digo, tampoco he visto tantas) que la mayoría de los músicos que tocan en bares forman parte de la colonia de músicos visitantes que viven o pasan por Barcelona, una nueva contribución en esta Barcelona multicultural y cruzada. Por cierto, hay un bar donde suelen hacer actuaciones en directo de música africana, el Bantabá, que está en un pasaje debajo de Trafalgar (lado mar).

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Hoy se han entregado las medallas Fields (el Nobel de matemáticas) en el Congreso Internacional de Matemáticos que se está celebrando en Madrid. Este año han dado cuatro medallas, pero la noticia ha sido la renuncia del principal candidato, el matemático ruso Grigori Perelman, que no ha ido a recoger la suya. Perelman presentó en el 2002 una solución a la conjetura de Poincaré, tras ocho años de trabajo (y reclusión) para resolver uno de los mayores problemas matemáticos pendientes, uno de los siete problemas matemáticos del milenio segun la Fundación Clay, de Estados Uniods, que premia su resolución con un millón de dólares.

Hay muchas cosas curiosas en esta historia, una de ellas que Perelman no publicó su solución en una revista científica, sino que la colgó de Internet, en la web arxiv.org (que tiene ahora mismo en portada los tres artículos de Perelman), una web que, según parece, es utilizada para colgar borradores de artículos para ser revisados de cara a una posible posterior publicación. Evidentemente, no era el sitio más previsible para publicar la solución de semejante problema, y esto ya dice bastante de la actitud de Perelman.

Pero hay más tela en esta historia. Perelman colgó su solución hace cuatro años, pero en junio de este año dos matemáticos chinos, Cao Huaidong y Zhu Xiping, anunciaron a los cuatro vientos haber resuelto em mismo problema. En realidad, su solución estaba basada en la de Perelman (como reconoce la medalla Fields), pero la noticia ocupó por un tiempo las portadas hasta que los periodistas se acordaron de que ese problema ya estaba resuelto (Microsiervos se hizo eco del tema).

La conjetura de Poincaré plantea un problema topológico dentro de la geometría (he encontrado una explicación comprensible en Tio Petros). Una esfera es una figura geométrica de dos dimensiones, en la que todos los puntos son equidistantes del centro, dentro de un espacio de tres dimensiones, como un globo en el aire. Si revientas el globo, lo puedes extender sobre el suelo (dos dimensiones), pero mientras está en el aire ocupa un espacio de tres dimensiones. El problema, por lo que he entendido, se plantea al tratar de averiguar si las mismas características (es compacta, es orientable, es simplemente conexa) por las que se define una esfera, que es una figura de dos dimensiones en un espacio de tres, se mantienen en el caso de una figura de tres dimensiones en un espacio de cuatro, es decir, en cualquier relación entre los puntos equidistantes y el espacio que ocupan, 2 y 3, 3 y 4, etc. Si esto es asi, y la conjetura de Poincaré es lo que avanza, las matemáticas demostrarían un mismo modelo que se mantiene aunque varien las dimensiones. Y esto es lo que ha demostrado Perelman, con lo cual la conjetura ya no es conjetura, está demostrada.

Lo que me ha impresionado, más que la solución propuesta, ha sido la reacción de Perelman, su actitud. Primero su tenacidad al dedicar ocho años al problema, luego su tranquilidad al publicar la solución donde lo hizo, y finalmente su renuncia a los honores que la sociedad concede en estos caso, pero, sobre todo, lo que me ha impresionado ha sido su decepción. En el artículo de El Pais reproducen parte de las declaraciones que Perelman ha hecho al New Yorker (y que no he encontrado en Internet). Copio algunos trozos:

Perelman, que está sin trabajo y vive con su madre, en las afueras de San Petersburgo, asegura que ha abandonado las matemáticas porque está decepcionado y que nada de lo que pueda decir interesa a la gente.

Según Perelman, John Ball, presidente de la IMU, le visitó para comunicarle el premio. “Desde el principio le dije que lo rechazaba. Es completamente irrelevante para mí. Cualquiera puede entender que si la prueba es correcta no se necesita ningún otro reconocimiento”

Un asunto de gran interés en la actualidad, el intento de dos matemáticos chinos (discípulos del famoso Shing-Tung Yau, a su vez medalla Fields) de atribuirse una explicación completa y original del problema de geometrización (en el que se inscribe la conjetura de Poincaré) menospreciando, según muchos, la aportación de Perelman, le merece a éste el comentario: “No me quedó claro qué nueva aportación han hecho”, y sobre Yau: “No puedo decir que esté enfadado. Otras personas hacen cosas peores”.

Estas declaraciones ya explican bastante por donde va la cosa. Cuando alguien alcanza una cima semejante corre el peligro de encontrarse solo, de rebotarse y de aislarse, y cuando alguien pone mucha intensidad en lo que hace y juega limpio, el riesgo de salirse del mapa está ahi. Hace unos dias leí una crítica de Guelbenzu a un libro de otro ruso, Andréi Tarkovski, escritor y director de cine (la increible Solaris), sobre un pintor de iconos del siglo XV, Andréi Rubliov. En el resumen que hace Guelbenzu del libro de Tarkovski creo que están algunas de las claves de la renuncia de Perelman. Copio un buen trozo:

Andréi Rubliov fue un pintor de iconos del siglo XV, el más célebre en su época, y Tarkovski lo toma como paradigma del artista para colocar en él su propia visión de la vida y el arte. El arte es la puerta que abre el conocimiento, la belleza y la espiritualidad. La entrega a él es tan absoluta como el deseo de verdad. Este conflicto ocupa el centro del relato y escenas como la matanza de los cisnes, el cegamiento de los artesanos o el asalto a la ciudad de Vladímir son un trasunto del enfrentamiento entre barbarie y belleza -entre el Mal y el Bien a fin de cuentas-. El otro aspecto del mismo conflicto es el de la lucha por alcanzar la revelación, aspiración suprema del arte, simbolizada en la consecución de la obra maestra como deseo de perennidad; obra (El Juicio final) que, cuando halla el modo de expresarla y pintarla en el techo del palacio del Gran Príncipe, se vuelve contra él al ser destruida, y con ella la ciudad y sus habitantes, por la horda tártara.

Ese momento es, para Andréi Rubliov, el más terrible. Decide no volver a pintar ni a hablar, espantosamente desengañado “porque lo que yo pinto no le hace falta a nadie. ¡Ya que no he podido convencer con mi arte a la gente de que son hombres, entonces es que no tengo talento en absoluto! Y por esta razón ya no voy a tocar más un icono, un pincel ni una pintura. Se acabó…”. Así vivirá años, aislado de nuevo en el convento. Cuando vuelven a llamarlo para que pinte el techo de la catedral de la Trinidad, se niega; pero, entonces, asistirá a una representación catártica de su conflicto.

El joven Borís, hijo del maestro fundidor de campanas, frustrado porque su padre no le transmitió el secreto de la fundición, es otro Rubliov; en un acto de audacia y valentía se ofrece a fundir la campana que se necesita; trabaja como un iluminado entre el escepticismo de los veteranos y, finalmente, fabrica la campana y, al hacerlo, en cierto modo recupera el pasado que su padre no quiso transmitirle. El seguimiento de ese acto de fe en la belleza, la necesidad humana y la creación misma, devuelve la luz a Rubliov: ésa es la primera parte de la revelación que busca. La segunda será la realización de su obra maestra. La confianza en la belleza le devuelve la confianza en el hombre: así es como puede abordar libremente lo que realmente desea hacer, sin sujeciones al canon y al poder, sin temor a la barbarie, sin temor al pasado, pero sin perderlo de vista. Al fin su obra es grande y su talento tiene un sentido. El Juicio final vuelve a ser pintado y “los movimientos pausados y armónicos de los brazos, la profundidad de los atentos ojos, en la que vive la comprensión trágica de la esencia de la vocación humana, que consiste en la maravillosa e inconsciente aspiración hacia el ideal ético” y la obra se manifiesta por fin como cumbre de la vida de Andréi.

La salvación de Rubliov fue cruzarse con Boris, ver su esfuerzo repetido por otro, poderlo compartir. A partir de ahí pudo reconcilarse y volver a crear. Por algún lado tendría que aparecer un Boris para Perelman, aunque ahora quizá sea más difícil que en el siglo XV.

Buscando libros de descarga gratuita, he encontrado una buena traducción del Cármides, uno de los primeros diálogos de Platón. Lo divertido del Cármides es la situación inicial: Sócrates vuelve de la batalla de Potidea, se va al gimnasio local para enterarse de los últimos cotilleos y se encuentra a Critias que le pone al corriente. El diálogo (y la aparición de Cármides) no tiene desperdicio, asi que lo voy a copiar aqui:

Cuando ya teníamos bastante de todo esto, le pregunté yo, a mi vez,
por las cosas de aquí: qué tal le iba ahora a la filosofía, cómo andaba la
juventud y si se distinguía alguno por su saber o su hermosura, o por
ambas cosas. Y Critias, mirando hacia la puerta y viendo que entraban
algunos jóvenes, bromeando entre ellos y seguidos por un montón de
gente, dijo:
-Por lo que respecta a los más hermosos, me parece que pronto lo vas
a ver. Porque los que están entrando son la avanzadilla de admiradores
del que parece ser, al menos por el momento, el más bello. Creo que él
mismo está ya acercándose.
-¿Quién es?, le pregunté, y ¿de quién?
-Probablemente le conoces, dijo. Lo que pasa es que, cuando te
marchaste, aún no estaba en edad. Es Cármides, el hijo de nuestro tío
Glaucón, primo mío, pues.
-Claro que le conozco, dije. Ya entonces no hacía mala impresión, ¡y
eso que era un niño! ¡Con que ahora que debe ser todo un mozo!
-Ya verás cómo se ha puesto.
Apenas había acabado de decir esto cuando Cármides entró.
Por lo que a mí hace, amigo mío, soy mal punto de comparación. En
relación con bellos adolescentes soy «un cordel blanco», porque casi
todos, en esta edad, me parecen hermosos. – Ahora bien, realmente, éste
me pareció maravilloso, por su estatura y su prestancia. Y tuve la impresión
de que todos los otros estaban enamorados de él. Tan atónitos y
confusos se hallaban cuando entró. Otros muchos admiradores le seguían.
Estos sentimientos, entre hombres maduros como nosotros, eran
menos extraños, y, sin embargo, entre los jóvenes me di cuenta de que
ninguno de ellos, por muy pequeño que fuera, miraba a otra parte que a
él, y como si fuera la imagen de un dios.
Y Querefonte llamándome, me decía:
-¿Qué te parece el muchacho? Sócrates, ¿no tiene un hermoso rostro?
-Extraordinario, le contesté.
-Por cierto que, si quisiera desnudarse, ya no te parecería hermoso de
rostro. ¡Tan perfecta y bella es su figura!
Todos los otros estuvieron de acuerdo con Querefonte.
-¡Por Heracles!, dije. ¡Qué persona tan irresistible me describís! Sobre
todo si se le añade, todavía, una pequeñez.
-¿Cuál?, dijo Critias. .
-Si su alma es de buena naturaleza. Cosa, por otra parte, que hay que
suponer, ya que proviene de vuestra casa.
-Cierto que lo es. Es bello por fuera y por dentro.
-¿Por qué, pues, no le desnudamos, de algún modo, por dentro y lo
examinamos antes que a su figura? Porque, a su edad, seguro que le
gustará dialogar.
-¡Claro que sí! -dijo Critias-, ya que es algo así como filósofo, y
además, según opinión de otros y suya propia, sabe de poesía.
-Todo esto -dije yo-, amigo Critias, son dones que de lejos os vienen;
de vuestro parentesco con Solón. Pero, ¿por qué no llamas ya al mozo
y me lo presentas? Pues, ni en el caso de que fuera todavía más joven,
le daría apuro conversar con vosotros; al menos delante de ti que eres,
al mismo tiempo, tutor y primo suyo.
-Tienes toda la razón, afirmó. Llamémosle, pues.
Y dirigiéndose, al punto, hacia el acompañante: Muchacho, dijo, llama
a Cármides diciéndole que quiero presentarle a un médico, por la
dolencia esa que, hace poco, me decía que le aquejaba.
Y volviéndose hacia mí, dijo Critias:
-No hace mucho me dijo que por las mañanas, al levantarse, le pesaba
la cabeza. ¿Qué te impide hacer ver ante él que sabes de un remedio
para su enfermedad? ,
-Nada, le dije. Sólo que venga. Ahora vendrá, dijo.
Y así ocurrió. Cármides se aproximó y fue motivo de regocijo, pues
cada uno de nosotros, de los que estábamos sentados, cediendo el sitio,
empujaba presuroso al vecino, para que él, Cármides, se sentase a su
vera. Y al final, de los que estaban en los extremos, el uno tuvo que levantarse
y al otro le hicimos caer de costado. Entretanto, él, en llegando,
se vino a sentar entre Critias y yo. Entonces ocurrió, querido amigo,
que me encontré como sin salida, tambaleándose mi antiguo aplomo;
ese aplomo que, en otra ocasión, me habría llevado a hacerle hablar fácilmente.
Pero después de que -habiendo dicho Critias que yo entendía
de remedios- me miró con ojos que no sé qué querían decir y se lanzaba
ya a preguntarme, y todos los que estaban en la palestra nos cerraban en
círculo, entonces, noble amigo, intuí lo que había dentro del manto y
me sentí arder y estaba como fuera de mí, y pensé que Cidias o sabía
mucho en cosas de amor, cuando, refiriéndose a un joven hermoso,
aconseja a otro que «si un cervatillo llega frente a un león, ha de cuidar
de no ser hecho pedazos». Como si fuera yo mismo el que estuvo en las
garras de esa fiera, cuando me preguntó si sabía el remedio para la cabeza,
a duras penas le pude responder que lo sabía.

La escena de aquellos cultivados caballeros atenienses (Sócrates incluido) empujándose mutuamente en el banco para que Cármides se sentara a su lado siempre me ha parecido de lo más divertida. Como no se donde meter esto, voy a abrir una nueva categoría de filosofía (jeje), que en realidad es mi tema (aunque últimamente no me tira mucho).

El viernes era el cumple de Rez (30 según el sistema decimal) y salimos por las fiestas de Gracia, las fiestas del barrio, con Rez, Juanjo, Maite y D’Artagnan (+ otros amigos que luego fuimos encontrando). Yo al principio alucinaba por la cantidad de gente que había en la calle, hasta que me acordé que estaban en fiestas (soy un poco despistado), y realmente las fiestas de Gracia son las fiestas del verano en Barcelona. Juanjo llevaba una jarra de cubata de ron con un dispositivo automático (en la mochila) que, cuando parecía que estaba a punto de vaciarse, se volvía a llenar (con cubitos y todo, oiga), y Rez una botella de tequila, asi que entre taponcitos de tequila y sorbitos a la jarra, aquello estuvo la mar de bien.

Primero fuimos a Rius i Taulet, que estaba a tope. Había un escenario con música, pero la verdad es que no me enteré demasiado porque estuvimos todo el tiempo rajando (vaya marcha da el tequila), bueno, hasta el final, en que empecé a oir algo que me sonaba y resulta que era La Internacional. En un momento dado fui a mear al Candanchú (este año los bares dejaban mear a todo el mundo, visto el desastre en la calle del año pasado) y me pasé unos buenos diez minutos en la cola haciendo vida social. Hay que ver lo que puedes llegar a intimar en la cola del lavabo.

Luego fuimos a la plaza del Sol, y allí sí que había música y espectáculo. Unos cuantos le daban a los bongos y un grupo de espontáneos no paraban de bailar haciendo equilibrios sobre la pared de bajada del parking. Rez les hizo esta foto. El de la izquierda era total.

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Había furgonas de los mossos d’escuadra discretamente distribuidas de dos en dos por todo el barrio. Las veías, pero no creaban ese ambiente de tensión de los despliegues masivos. El ambiente era tranquilo. Parece que van aprendiendo, si hubiera ocurrido algo, ellos estaban cerca, pero no rompían con una presencia masiva el ambiente de fiesta, no creaban esa sensación de que “aquí va a pasar algo”.

Luego (que si esto, que si lo otro) decidimos arriesgarnos y subir al Resplandor. Ninguno había estado allí desde hace tiempo, y la verdad es que sigue igual que la última vez que fui. Ya no es una disko, es un bar tranquilo y abierto toda la noche, bastante vacío, donde puedes tomarte una copa (barata) y charlar un rato si vas con los amigos. Nada que ver con lo que fue, de hecho sigue habiendo gente que va allí a oir trance, se encuentran con aquello y se van. Pero bueno, estuvimos un ratito y después nos fuimos de vuelta al hackbunker. Allí se fueron turnando a los platos (buena música, si señor) mientras los del sofá seguíamos la conversación, yo ya un poco autista. Los familiares afters del hackbunker. Se fue haciendo de dia, y cuando se acabó el tabaco vi que también se me habían acabado las pilas. Retirada. Paseito hasta casa un sábado por la mañana, una brillante mañana de agosto.

Leo en menéame una declaraciones de Steve Chen a la BBC en las que anuncia que YouTube se propone colgar todos los videoclips existentes, ¡¡¡todos!!! Google está colgando un montón de libros (acceso gratuito) en Google Books, y ahora YouTube quiere hacer lo mismo con los videoclips. La noticia me ha llamado la atención, primero, porque últimamente le estoy sacando mucha tajada a los videos de YouTube, para un blog es una mina porque ahí tienes la imagen, sea de musica o sea de lo que sea, y segundo porque me ha vuelto a recordar una polémica de hace cuatro o cinco años sobre qué era lo más importante en Internet, si la comunicación personal o la distribución de contenidos.

En aquél momento se daba por supuesto que cuando se hablaba de contenidos se trataba de contenidos (programas, películas, musica) distribuidos por los media, por las grandes compañías de comunicación como Time-Warner. De hecho la compra de Time-Warner por AOL (o la de Endemol/Gran Hermano por Telefónica) iban por aquí: tenemos la distribución, ahora compremos los contenidos. Pero YouTube ha modificado la alternativa y la estrategia: la distribución de contenidos es también comunicación personal. Broadcast Yourself.

Y ahora, la compañía que ha hecho posible la distribución personal de contenidos negocia con las majors, Warner y EMI de momento, la distribución gratuita de su fondo de videoclips en Internet. Es darle la vuelta a las espectativas de negocio que se habían generado hace unos años, y una buena prueba de como el potencial y la cultura de Internet están modificando espectativas de negocio que se basaban en el modelo previo del broadcast corporativo. Mi impresión es que YouTube les está diciendo: muchos de vuestros vídeos ya están aquí en plan pirata, las visitas a YouTube se han multiplicado por nisesabe, si quereis un sitio aquí lo podemos negociar. La diferencia es que el video de Warner estará al lado del video de Antonio Rodriguez (por ejemplo) y los dos serán gratuitos. De hecho, Telefónica ha vendido Endemol, aquella estrategia de negocio no ha funcionado, y lo curioso del caso es que todavía no está claro cual es el negocio de YouTube, como pagan el ancho de banda, por ejemplo

He encontrado en YouTube (I love YouTube) la declaración de Galloway ante el Senado de Estados Unidos el 17 de mayo del 2005. Da gusto oir a un político hablar claro. Es un buen punto final para las manifestaciones que hicimos en Barcelona contra la guerra de Irak, cuando toda la ciudad se mobilizó saliendo a la calle, haciendo caceroladas cada miércoles a la noche y colgándose el pin contra la guerra en la ropa. El desastre sigue ahí, con más muertos cada dia.

Ayer por el Raval con Guille, hablando de esto y de lo otro. Los bares de Robadors estaban cerrados (¿vacaciones?, Barcelona en agosto es como un puzzle al que le faltan justamente esas piezas que estás buscando) y nos fuimos al Sifó, que estaba tranquilito aunque poco a poco se fue llenando. Me comentó el tema de las posiciones en Google, porque a él también le había pasado en su blog.

Un tema interesante es la posibilidad de que Google detecte desde donde le estás haciendo la consulta, e introduzca esa variable en el orden de los resultados. Yo he probado de hacer las consultas desde varios ordenadores, en Barcelona y fuera de Barcelona, y me han dado resultados similares, pero no estaría mal hacer una prueba simultanea de búsquedas desde diversos puntos y contrastar resultados. Cuando Google te devuelve la página de resultados, yo siempre he supuesto que es la misma página que encontrará cualquiera que realice la misma búsqueda, pero igual el algoritmo es más versatil. La verdad es que el tema me interesa no solo para explicarme esas posiciones en cabeza, sino, sobre todo, para saber a partir de qué criterios se me facilita la información que busco continuamente.

Al salir del Sifó estaba lloviendo a mares, todo un espectáculo ahora mismo en Barcelona por lo inusual, casi te vuelves a acordar de que existe eso de la lluvia cuando sales y te mojas. Y si hay algo que odio (otra manía) es mojarme los pies cuando llevo sandalias, asi que fui saltando entre los charcos, buscando balcones donde cobijarme, y de repente (oh gracias señor de la lluvia y el trueno!!!) un taxi paró a mi lado y descargó. Me subí rápido, di la dirección y me relajé allí dentro mirando la lluvia por la ventanilla. Una noche lluviosa de Barcelona en agosto.

Repasando historias pendientes de menear en Menéame he encontrado este post de Cuaderno de campo con el video de una entrevista al diputado inglés George Galloway en la cadena de televisión Skynews. Ya le he dado un meneo, pero además lo voy a poner aquí.

Vale la pena verlo por muchas cosas: primero por lo que dice, luego por como lo dice, porque no esconde su indignación, no se corta ni un pelo, y sobre todo por como da la vuelta al mensaje subliminal que se esconde detrás de las preguntas aparentemente “objetivas” de la periodista que le está haciendo la entrevista. Rompe el formato, llama a la periodista por su nombre, le señala su propia responsabilidad personal en el tipo de información que está dando, no acepta que lo interrumpa (el truco de los periodistas cuando algo se les va de las manos) mientras él no ha acabado, y él no duda en interrumpirla para contradecir las presuposiciones implícitas en la pregunta. Intenta convertir el formato aséptico de la entrevista en un diálogo apasionado en el que expresar su indignación, pero la periodista no recoge el guante y prefiere ceñirse al guión. Un ejemplo de las condiciones y las interferencias que aparecen en una situación de diálogo y de la distorsión que suele incluir la información de los media. Bueno, aquí está el vídeo.

No conocía a Galloway, aunque cuando he leido el link que incluye Cuadernos me ha sonado el tema. Galloway le dió la vuelta, según esta información, al interrogatorio que soportó por parte del Senado norteamericano, y se nota que está curtido en estos asuntos. Tiene una buena táctica: no responder en los términos en los que se le plantea la pregunta, porque toda pregunta define ya el espacio de su posible respuesta, sino traer a la luz del diálogo esos presupuestos de la pregunta, desactivarla y devolver la pelota. No me gustan mucho las entrevistas, ya lo dice el nombre, no acabas de ver, solo entrevés, y el formato permite la supuesta neutralidad del que pregunta, que nunca es tal. En cambio, en un diálogo, nadie es neutral.

Sobre lo que dice Galloway, estoy en conjunto de acuerdo, y siento la misma indignación. Hay un punto fundamental cuando la periodista le agita delante la bestia negra del terrorismo. No recuerdo exactamente lo que le responde Galloway, pero viene a decir que aquellos a los que Israel considera terroristas, muchos libaneses los consideran ahora mismo como héroes. El terrorismo es el arma de los débiles y, lo curioso del caso, y algo que ahora mismo no se cuenta mucho, es que en el origen del estado de Israel tuvo mucho que ver una organización terrorista judía, el Irgún, uno de cuyos jefes era el futuro primer ministro Menajem Begin.

El 22 de julio de 1946 pusieron una bomba en el Hotel Rey David de Jerusalén, sede de la administración británica, y causaron 91 muertos. En 1944 habían ahorcado a dos sargentos ingleses en represalia por la captura de varios de sus miembros. El 4 de mayo de 1947 asaltaron la prisión de Acre, una acción que es explicada como una epopeya en esta página de la jewishvirtuallibrary.org y que aparece en la película “Éxodo” con Paul Newman de atractivo terrorista. No pongo datos sobre las acciones contra la población palestina en aquellos años porque ya pertenecen a la historia del ojo por ojo y diente por diente, a la historia de odio que está en el origen del estado de Israel. Pero los atentados contra los ingleses eran terrorismo, puro terrorismo, y ahora una periodista inglesa ya no se acuerda.

No soy para nada simpatizante de Hezbollah, para nada, ni de ningún grupo o país que se base en ideas religiosas. Seguro que me encontraba más cómodo, a nivel de calle y de costumbres, en Israel que en Irán, pero eso no me impide ver los abusos y las injusticias y compartir la indignación de Galloway. Esa indignación forma parte de los valores democráticos por los cuales me resultaría incómodo estar en Irán, unos valores cuya legitimidad se están cargando Israel, Estados Unidos y el Reino Unido. Crac, crac, crac, ¿que está pasando?, aparecen grietas por todas partes.

Hoy he encontrado en YouTube el vídeo de The mercy seat, una canción de Nick Cave que me levanta la tapa de los sesos cada vez que la escucho. Tiene que ver con la primera vez que la escuché. Estábamos en el bar de Victor con Pablo después de cerrar, los tres ya bastante puestos y hablando raca raca. Victor había puesto un recopilatorio de Nick Cave, de repente sonó esta canción y los tres nos callamos. Fue como una avalancha que no sabias cuando iba a terminar y creó un momento mágico aquella noche.

El último viernes que Victor tuvo abierto el bar (antes de irse a Brasil), nos quedamos otra vez los tres y Victor volvió a poner esta canción. A veces le he oido a Pablo explicar aquella primera noche y creo que a los tres se nos quedó grabada. Pues nada, aquí está el vídeo. El sonido no es muy bueno, mejor oirlo con cascos (o el mp3).

La canción habla de un condenado a muerte que sube a la silla eléctrica (the mercy seat). Tiene una frase decisiva: I..am..not..afraid..to..die. Bueno, voy a poner toda la letra y asi se entiende mejor:

It began when they come took me from my home
And put me in Dead Row,
Of which I am nearly wholly innocent, you know.
And I’ll say it again
I..am..not..afraid..to..die.

I began to warm and chill
To objects and their fields,
A ragged cup, a twisted mop
The face of Jesus in my soup
Those sinister dinner meals
The meal trolley’s wicked wheels
A hooked bone rising from my food
All things either good or ungood.

And the mercy seat is waiting
And I think my head is burning
And in a way I’m yearning
To be done with all this measuring of truth.
An eye for an eye
A tooth for a tooth
And anyway I told the truth
And I’m not afraid to die.

Interpret signs and catalogue
A blackened tooth, a scarlet fog.
The walls are bad. Black. Bottom kind.
They are sick breath at my hind
They are sick breath at my hind
They are sick breath at my hind
They are sick breath gathering at my hind

I hear stories from the chamber
How Christ was born into a manger
And like some ragged stranger
Died upon the cross
And might I say it seems so fitting in its way
He was a carpenter by trade
Or at least that’s what I’m told

Like my good hand I
tatooed E.V.I.L. across it’s brother’s fist
That filthy five! They did nothing to challenge or resist.

In Heaven His throne is made of gold
The ark of his Testament is stowed
A throne from which I’m told
All history does unfold.
Down here it’s made of wood and wire
And my body is on fire
And God is never far away.

Into the mercy seat I climb
My head is shaved, my head is wired
And like a moth that tries
To enter the bright eye
I go shuffling out of life
Just to hide in death awhile
And anyway I never lied.

My kill-hand is called E.V.I.L.
Wears a wedding band that’s G.O.O.D.
`Tis a long-suffering shackle
Collaring all that rebel blood.

And the mercy seat is waiting
And I think my head is burning
And in a way I’m yearning
To be done with all this measuring of truth.
An eye for an eye
And a tooth for a tooth
And anyway I told the truth
And I’m not afraid to die.

And the mercy seat is burning
And I think my head is glowing
And in a way I’m hoping
To be done with all this weighing up of truth.
An eye for an eye
And a tooth for a tooth
And I’ve got nothing left to lose
And I’m not afraid to die.

And the mercy seat is glowing
And I think my head is smoking
And in a way I’m hoping
To be done with all this looks of disbelief.
An eye for an eye
And a tooth for a tooth
And anyway there was no proof
Nor a motive why.

And the mercy seat is smoking
And I think my head is melting
And in a way I’m helping
To be done with all this twisted of the truth.
A lie for a lie
And a truth for a truth
And I’ve got nothing left to lose
And I’m not afraid to die.

And the mercy seat is melting
And I think my blood is boiling
And in a way I’m spoiling
All the fun with all this truth and consequence.
An eye for an eye
And a truth for a truth
And anyway I told the truth
And I’m not afraid to die.

And the mercy seat is waiting
And I think my head is burning
And in a way I’m yearning
To be done with all this measuring of proof.
A life for a life
And a truth for a truth
And anyway there was no proof
But I’m not afraid to tell a lie.

And the mercy seat is waiting
And I think my head is burning
And in a way I’m yearning
To be done with all this measuring of truth.
An eye for an eye
And a truth for a truth
And anyway I told the truth
But I’m afraid I told a lie.

Hay una traducción aquí.

Estoy un poco vago. Ente el calor y un medio resfriado que he cogido con el aire acondicionado del metro, tengo más ganas de leer que de escribir. Ayer encontré un blog muy bueno, el de Juan Freire, y estuve un buen rato leyendo varios de sus posts. Lo encontré porque también comentó la conversación entre Eno y Wright. Da gusto leerlo. Lo he enlazado, y hoy acabo de ver que ha colgado un post sobre Bauman. Esto me ha vuelto a poner a las teclas.

Bauman estuvo en mayo en Barcelona y dió una conferencia con Pere Vilanova (dentro del ciclo Murs d’Europa de CaixaForum) a la que fuimos con Silvia. Bauman es uno de los autores favoritos de Silvia, me había hablado de él, y me llamó la atención el título de uno de sus libros, “La modernidad líquida“. Así que allí fuimos.

La conferencia no trataba sobre la modernidad, sino soble Europa (claro), un tema al que Bauman ha dedicado otro libro, “Europa. Una aventura inacabada“. Hay un buen resumen aquí. Bauman partía que de Europa ya no es el centro del mundo, como lo ha sido durante mucho tiempo (algo que le confirmó su compatriota Ryszard Kapu[ciDski, otro polaco admirable), y ahora ha de volver a encontrar su sitio en el mundo, ha de volver a “seducir” al resto del mundo ofreciendo algo que sea útil y que la convierta otra vez en referencia.

Para Bauman, lo que Europa puede ofrecer ahora al mundo es su capacidad de negociación, de diálogo, algo duramente ganado tras siglos de luchas y que se ha convertido en el cemento de la Unión Europea, que avanza titubeante, pero avanza. Me llamó la atención que Bauman apoyaba esta capacidad de diálogo en la hermenéutica de Gadamer, uno de mis filósofos favoritos y de los que más me han hecho pensar. De hecho, Gadamer licúa a Husserl y Heidegger en la fluidez del diálogo, y de ahí a la modernidad líquida hay un paso.

Salí pensando en el alcance de la propuesta de Bauman. Gadamer defiende la universalidad del diálogo y de la comprensión (un punto que le he discutido Derrida), pero, de hecho, el diálogo tiene unas condiciones previas, muchas veces culturales. En Europa hemos llegado al diálogo después de muchas batallas, después de la Ilustración, después de apostar por la razón para acabar con las guerras de religión, ¿es esto exportable a cualquier situación cultural? No lo sé, pero, en cualquier caso, si que es útil proponerlo, con un aviso para caminantes en la primera página que ponga: HEMOS LLEGADO AQUI DESPUÉS DE MUCHAS BATALLAS.

Hay otro tema que me ha interesado en esta cuestión del diálogo, culturalmente, y es que el diálogo parte de una confianza en el lenguaje que no se da en todas las culturas por igual. Aquí hay que restar etnocentrismo (escribí algo sobre esto aqui). Cuando un europeo se sienta a dialogar seguramente estará pendiente de lo que le dicen después de haber acordado el protocolo, mientras que un posible interlocutor podría considerar que el diálogo ya se ha resuelto en la negociación del protocolo (donde, cuando y cómo), y que lo que se pueda decir entonces resulta menos relevante. Lo importante puede que sean las posiciones.

Tenemos ahora mismo un doloroso caso práctico de todo esto. Europa apuesta por el diálogo en Oriente Medio, Estados Unidos apuesta por la fuerza, Israel apuesta por la fuerza, Irán apuesta por la fuerza (un caso aparte las negociaciones con Irán), a Palestina le estallan en las manos las posibilidades de diálogo. Siria se calla. Y el caso es que Europa no está haciendo un buen papel. Francia (no Europa) se las ha tenido con Estados Unidos para sacar una propuesta que el gobierno del Líbano ha rechazado por insuficiente.

Quizá la cuestión sea: para llegar a una cultura del diálogo ¿será necesario atravesar la dolorosa historia que recorrió Europa?