Archivos para el mes de: abril, 2006

Por algun lado he leido estos dias (a partir de los comentarios en Slashdot al libro de Markoff) que en un momento dado había en Berkeley dos tendencias sobre el uso de la tecnología: una que pretendía utilizarla para expandir la conciencia y otra enfocada a sustituir la conciencia por la tecnología a partir de la Inteligencia Artificial (IA). Es algo que leí de pasada pero se me ha quedado en la cabeza y, maldita sea, no he conseguido volver a encontrar donde lo he leido.

Pero bueno, es una distinción interesante. Estas vacaciones de semana santa volví a coger un libro (a partir de unas conversaciones con Rez sobre Inteligencia Artificial) que había dejado a medias hace tiempo, “La nueva mente del emperador” de Roger Penrose. Penrose es un matemático que se ha dedicado a la física (trabajó con Steven Hawking en Cambridge y tienen trabajos juntos) y de ahí ha pasado a la relación entre la física, la física cuántica, y la conciencia, vaya, el tema de la física cuántica y el cerebro.

Lo que Penrose intenta demostrar es que la IA no puede sustituir a la conciencia puesto que el funcionamiento de ésta excede la lógica formal (que está en la base de los algoritmos), y lo intenta demostrar con varios argumentos que incluyen desde las máquinas de Turing, los conjuntos de Mandelbrot, el teorema de Gödel, hasta catas profundas en física cuántica. Penrose se opone a la hipótesis de la IA fuerte, que defiende que los procesos mentales tienen estructura de algoritmos y pueden ser reproducidos, por lo tanto, por un ordenador con capacidad suficiente como para emular el cerebro. Parece que, en último término (pero ahí todavía no he llegado), hace falta resolver ciertos problemas en física cuántica para cerrar la cadena de argumentos (añado un enlace a una noticia de microsiervos sobre el tema)

Ahora se me ocurre que hace tiempo (creo que fue en un Pais Semanal) leí una entrevista con Eudald Carbonell, el director de las excavaciones de Atapuerca, en donde decía que veia el futuro de la evolución humana, a nivel biológico, como una convergencia con la tecnología, algo así como implantes tecnológicos en plan cyborg (y es el titular que veo ahora en su página personal). Me llamó la atención viniendo de alguien que se dedica a estudiar yacimientos arqueológicos, pero después pensé que lo que hace la arqueología muchas veces es clasificar el grado de desarrollo de los restos encontrados a partir de las herramientas que encuentran alrededor, a partir de la tecnología que usaban, y es esta tecnología lo que muchas veces los define como humanos.

Bueno, pues sobre aquellas dos tendencias en Berkeley, parece que la tecnología siempre ha servido para expandir nuestras capacidades, e incluso para hacernos humanos, pero todavía no está tan claro que la tecnología nos pueda substituir. Lo curioso es que somos nosotros mismos los que estamos trabajando en la posibilidad de que nos substituya.

Anuncios

Leo en el blog de Adolfo su respuesta a Ricardo Galli (que a su vez respondía a Enrique Dans (que comentaba un artículo de The Guardian)) sobre la influencia real de la blogosfera y la diferencia, o no, entre mundo virtual y mundo real. Galli contesta a Dans que la influencia de los blogs se limita bastante al mundo virtual, y que no hay todavía que tirar cohetes. Como prueba, las leyes que se están aprobando con la oposición mayoritaria de los bloggers. El que manda todavía es el telediario.

Adolfo da un mayor peso a la influencia de los blogs y cuestiona la distinción entre mundo virtual y mundo real, un tema que tratamos en los cursos de doctorado. Sobre la influencia real de los blogs creo que se trata de un fenómeno en proceso (iba a poner de consolidación, pero dejémoslo en puro proceso). Ahora mismo se pueden encontrar datos a favor, como los que menciona Adolfo, y datos en contra, como los que utiliza Galli. La cuestión, quizá, es en que momento del proceso es oportuno extraer una idea general y sacar conclusiones. Yo diría (y soy novato en esto) que ahora mismo es prematuro.

Y sobre la validez, o no, de la distinción entre mundo virtual y mundo real, creo que no es util una distinción conceptual de este tipo, separar los acontecimientos según de donde vienen, pero también es cierto que esta distinción puede no tener sentido si te pasas unas cuantas horas al teclado, porque entonces las mezclas, pero si solo asomas de vez en cuando por el cibercafé, o si ni siquiera eso, la diferencia entre lo que puedes ver en la pantalla y lo que ves al salir de casa se mantiene, y no le das el mismo peso a una cosa y la otra. La pantalla de la televisión (que no es tan real) todo el mundo se la ha apropiado, pero la del ordenador (que lo es más) todavía está en proceso de apropiación (cuantitativamente hablando).

Con esto del blog me ha pasado que hay amigos con los que mezclamos la relación en los blogs (los que se pasan un rato al teclado) y amigos que a veces lo leen, y amigos que no le leen nunca, y con los que seguimos la relación como si Internet no existiera. A veces es un lio, porque he explicado algo en el blog y no se si volverlo a explicar en directo, si lo ha leido o no (suelo optar por explicarlo otra vez). Aunque no sea util como distinción conceptual (una vez estas dentro), la distinción entre lo virtual y lo real existe mientras la pantalla del ordenador no sea tan familiar como la de la televisión. Y para eso todavía falta.

Vaya, ayer hablaba sobre el encuentro con Mason el dia de mi cumpleaños, y por la noche volvió a aparecer por el Resplandor. Claro que esta vez ya sabía que no estaba en Angola, pero fue una alegría verlo. Había noche de reggae, muy bueno por cierto, pero el reggae no es lo mio, no me aguanta toda la noche y me retiré más temprano. Estuvimos dudando entre ir al Resplandor o a Pere IV, que ayer estaba abierto, y quizá hubiera sido mejor ir a Pere IV (como quería Laura).

En medio del concierto dijeron desde el escenario que la gente se portara con los vecinos, que no metieran bronca en el barrio, y me pareció un buen puntito. Dijeron claramente que de ese respeto dependía que el local siguiera abierto. La sala pequeña ya la han tirado, y no sé como está la situación con la sala grande.

Por cierto, estuvimos hablando con Pablo sobre el principio de indeterminación de Heisenberg (Pablo es físico) y me aclaró un poco el asunto. La indeterminación se refiere más concretamente a que la posición y la trayectoria del electrón es observable en un momento dado, pero esa información ya no es válida a partir del momento de la observación, pues la observación (y el impacto con el fotón) la modifican en un sentido, por lo visto, indeterminado. Entiendo que la información llega siempre con retraso: el electrón estaba allí con esa ruta, pero cuando tenemos esa información ya está en otro sitio con otra ruta. La verdad es que hay que ir con cuidado al tratar estos temas, porque si no eres un especialista puedes no tener la información completa. Esto no quiere decir que esa información no pueda ser fértil en otro contexto, aunque sea incompleta, pero hay que irla corrigiendo a medida que se aprende más.

Y otra cosa, Adolfo sale hoy en el suplemento de La Vanguradia, en un artículo sobre bloggers. Lo explica en su blog con fotografía incluída. El jueves hablaban de blogs en El Pais, hoy en La Vanguardia. Vaya, vaya, esto está de moda.

Estaba leyendo artículos antiguos de Pisani, y me he encontrado con el comentario de un libro que me ha tocado un punto sensible, What the Dormouse Said, de John Markoff. El libro salió en julio del año pasado y trata de la confluencia entre la contracultura californiana de los sesenta y toda la investigación sobre informática e Internet que se estaba realizando entonces allí. Por las reseñas que he estado leyendo, plantea sobre todo la influencia que aquel movimiento tuvo en la idea de que todo el mundo tuviera acceso a la informática a través del ordenador personal, del PC (Pisani titula su artículo “Gracias a los ‘hippies’ llegaron los PC”), y escudriña la historia del PC antes de Apple. He encontrado un hilo en Slashdot en que comentan el libro y vale la pena leerlo todo, de verdad, pero voy a copiar aqui un trozo para abrir boca:

In parallel to this central story are those of the Stanford AI Lab (SAIL), the Free University, the People’s Computer Company, and the Homebrew Computer Club, all located within a few files of the center of the San Francisco peninsula. SAIL, in its first incarnation under John McCarthy and Les Earnest, may have been the first place where computers (or the powerful access to a time-sharing server) really were “personal,” and was almost certainly the birthplace of the first true computer game, SpaceWar. It was the locus of naked hot-tub parties, a porn video, and not a little bit of LSD (taken both as serious experimentation and recreationally) that fueled a cast of characters dodging the Vietnam war at Stanford and at the ARPA-funded Stanford Research Institute and creating a counter-culture. Virtually everyone linked to the genesis of the PC spent some time at SAIL, including Alan Kay, who conceived the first notebook computer, who appears first at SAIL before running into Englebart and his enrapturing demo of Augment, leading him to PARC and eventually Apple.

Es un tema que vale la pena recordar por lo que supuso en su momento y por lo que sigue suponiendo. Castells menciona la contracultura informática en el primer tomo de La era de la información, y le dedica un capítulo en La Galaxia Internet, “Internet y las culturas alternativas”, pero la conexión que para mi fue más significativa (y unos de los motivos por los que empecé a interesarme por el software libre) es la de John Perry Barlow. Lo conocía como letrista de los Grateful Dead, pero después me lo encontré como co-fundador de la Electronic Frontier Foundation, y tiene artículos muy buenos sobre el software libre. Voy a poner enlaces a dos, la Declaración de Independencia del Ciberespacio y Vender vino sin botellas (pongo los enlaces al texto original en inglés, pero creo que hay traducciones al español).

Pues el año pasado John Perry Barlow vino a Barcelona para el Copyfight, y para mi fue emocionante estar allí. Sobre todo porque empezó hablando de los Grateful Dead, y contó algo muy curioso. Los Grateful Dead decidieron no prohibir que la gente grabara sus conciertos y que corrieran muchos discos piratas suyos por ahí, e incluso comprobaron que esta libertad no les suponía una pérdida de beneficios sino todo lo contrario, cada vez eran más conocidos y cada vez venía más gente a sus conciertos (y esto era en los 70 y los 80). En realidad es la única banda que he conocido que tenía su propia comunidad de seguidores que viajaban con ellos por todo el mundo siguiendo sus conciertos, y no eran pocos. Mi amigo Franz estaba entre ellos, y me lo encontré de cara en el concierto de los Dead en Barcelona (1981) cuando yo creía que todavía estaba en Colorado. Fue tan fuerte como el encuentro con Mason en el Resplandor pensando que estaba en Angola. Pero bueno, Barlow explicó esta historia como un precedente (historico) de un tema muy actual, compartir música a través de Internet o como sea. En esa idea de compartir se apoya también el software libre y toda otra manera de entender la cultura. Resulta que la herencia de aquella contracultura californiana también está en las teclas con las que estoy escribiendo esto, en la pantalla en que lo voy leyendo, en el ratón que utilizo para corregir una letra, en el modem con que lo colgaré en el blog. Pues muchas gracias, señores, me han dado un montón de cosas buenas durante mi vida.

Y otra cosa, el título del libro (que tengo que conseguir) es una frase de una canción de los Jefferson Airplane,”White Rabbit”. Cuando lo he leído se me ha puesto la piel de gallina, puedo oir la voz tremenda de Grace Slick cantándola, y como el que lo explica ha puesto la letra de la canción en Slashdot, la voy a cortar y pegar aquí (a riesgo de convertir este post en el más largo del blog) con ese ratón que inventó Engelbart.

One pill makes you larger
And one pill makes you small
And the ones that mother gives you
Don’t do anything at all
Go ask Alice
When she’s ten feet tall

And if you go chasing rabbits
And you know you’re going to fall
Tell ‘em a hookah smoking caterpillar
Has given you the call
To call Alice
When she was just small

When the men on the chessboard
Get up and tell you where to go
And you’ve just had some kind of mushroom
And your mind is moving low
Go ask Alice
I think she’ll know

When logic and proportion
Have fallen sloppy dead
And the White Knight is talking backwards
And the Red Queen’s off with her head
Remember what the dormouse said:
“Feed your head
Feed your head”

(jeje)

Ayer estuvimos en el Turbón. Subimos al balneario y luego bajamos al valle donde está Egea. Estuvimos caminando un rato, cruzamos el río y subimos un poco hasta el bosque que hay en la otra ladera, todo el rato con el Turbón a la espalda coronado de nubes (obscured by clouds). La luz parecía que hubiera aumentado la frecuencia, a punto de hacerse invisible de tanta intensidad. La hierba deslumbraba y los reflejos del agua eran cegadores e hipnóticos. Vaya paseito.

El Turbón es una montaña que siempre había visto de lejos, y que impresiona porque está relativamente aislada, con la muralla de los Pirineos detrás. Es contundente la montaña y es contundente su nombre, vaya, que tenía ganas de ir, y realmente fue una impresión fuerte.

Después de releer esto me he quedado pensando que cuando quieres meter un paisaje en un texto acabas haciendo literatura, y cuando haces literatura corres el riesgo de volver a repetir lo que ya se ha dicho (formato excursión a la montaña). Claro que si hubiera escrito “montaña, valle, río, uff!, uff!” (en plan sioux), el efecto no hubiera sido el mismo. Otra vez, lo que permite el lenguaje es intentar dejar una buena huella de la montaña, el valle y el río. Pero solo una huella. El Turbón está allí desde antes del lenguaje, y no parece que le pueda impresionar mucho que yo lo haya coronado de nubes

En directo desde la Ribagorza, en esta estupenda terraza que ha sido siempre mi balneario favorito (aunque últimamente venga poco). Finalmente ha salido el sol, que se refleja en los tejados de las granjas, y todo el campo está verde y brillante. De vez en cuando pasan por encima buitres o milanos, y Cris está leyendo una guía de rapaces del Alto Aragón, con los prismáticos al lado, y hablando de alimoches y quebrantahuesos. Jorge está leyendo en la tumbona una novela que debe ser muy divertida, porque de vez en cuando se rie solo, y yo al lado con el portátil disfrutando del placer de describir tanta tranquilidad. El placer de escribir.

La última vez que estuve por aquí fue el noviembre pasado. Vinimos con Dani, Carrie, Christian, Lidia y unos cuantos amigos mas (la casa es grande) e hicimos un montón de kilómetros por caminos secundarios, sobre todo por la parte que hay entre Roda y Tolva, una zona espectacular que casi parece un parque natural. Después nos bañamos en el Isábena, que estaba fresquito pero todavía navegable. En realidad, siempre que vengo aquí me lo paso bien, pero me cuesta desengancharme de Barcelona.

A lo largo de los últimos años he ido viendo como esta parte de la Franja está cambiando. Los pueblos se han ido rehabilitando, hay nuevas construcciones, actividades culturales y una colonia importante de franceses, holandeses y alemanes que están comprando casas abandonadas y reconstruyéndolas. Incluso pueblos enteros. La Ribagorza ha cogido marcha. Da gusto estar por aqui.

Hace unos dias, Francis Pisani comentaba en el CiberPais (en una sección que titula Desde el Pacífico, y siempre me lo imagino en una playa con palmeras, dedicando 2 o 3 horas a navegar la red, escribir el artículo y luego otro chapuzón), que internet está modificando la jerarquización de la información en los medios de comunicación.

Un periodico en papel, por ejemplo, es un espacio sucesivo (de la página 1 a la…),con un itinerario marcado y dividido en secciones que, de una manera implícita, jerarquiza la importancia de la noticia por el lugar en que se ha decidido situarla, una decisión que toma el consejo de redacción. Leemos simultáneamente la noticia y el valor que la redacción le ha dado. Los periódicos en línea han adaptado esta estructura al nuevo formato de enlaces, pero suelen mantener una jerarquía de titulares.

Pisani llama la atención sobre algunos casos en que esta convención está cambiando. Cita el ejemplo de la versión en línea del Clarín de Buenos Aires. Le he hecho una visita y lo que me he encontrado ha sido, primero, una estructura de blog, en donde las noticias están ordenadas por la hora de su publicación (una secuencia temporal), sin clasificación por secciones, todo mezclado, y luego un recuadro de palabras clave (Pisani lo llama una nube) con un tamaño de tipografía diferente según el volumen de noticias relacionadas que recoge esa palabra (una presentación espacial). En ambos casos, el trabajo del consejo de redacción se le deja al lector para que organice su propio itinerario y navegue por la información que ofrece Clarín de una manera similar a como navega por la red.

Otro de los ejemplos de Pisani, news.com (por cierto, hay una entrevista con Richard Brown, director ejecutivo de la FreeSF), ya incluye una clasificación a partir de feedbacks positivos: artículos más populares, más reenviados por e-mail o más impresos (semejante a la que tenemos aquí en Balearweb), pero news.com es ya una criatura de la red, no una versión traducida, e incluye con más naturalidad el valor de la interacción. En todo caso, lo que cada vez me parece más claro, es que cuando la presentación de un mensaje incluye (y es modificada) por interacciones anteriores o sucesivas, la información deja su posición confortable en la portada de un periódico para sumergirse en los avatares de un sistema complejo, con sucesivos bucles de retroalimentación. Gestionar este sistema complejo es lo que se intenta hacer en Barrapunto o Meneame convirtiendo al lector en el propio editor de la noticia que lee, colaborando por diversos medios en darle el lugar que le parece adecuado. A un nivel más general, es el mismo tema de determinar el rango de un resultado en un buscador, pero ya no me voy a volver  a meter por aquí porque esto se alargaría mucho (por cierto, hoy hay un artículo sobre Gennio y su sistema de selección por tags)

De nuevo se trata de gestionar algo, en este caso la información, sin los intermediarios habituales (o con intermediarios que dejan cada vez más margen de acción al receptor). Se puede tener información respaldada sin pasar por un periódico, se puede beber sin entrar en un bar (jeje) y bailar sin pagar una entrada. Y…

Bueno, pues por fin me siento para explicar cosas. La semana pasada fue de mucho trajín en el trabajo, y acabé cada día agotado. El viernes quedamos con Laura, Juani y Pablo en un sitio estilo marroquí de la calle Ramalleres (había que descalzarse para entrar). En realidad yo ya había cenado, pero les estuve haciendo compañía, y aproveché para enseñarles mis nuevos calcetines de colores.

Luego fuimos al Sifó y al rato vinieron Maite y Javi. Un ratito más por allí y luego al Maremagnum, donde estaban Jueves & company (al completo). Un escenario insólito el Maremagnum, nunca había estado allí, en la planta de arriba. Todo diseño clean, pero éramos los unicos clientes en aquel sitio y se montó una buena. En un momento dado aparecieron tres gorilas con conexión en las orejas y ese elaborado estilo de robocops que tanto se prodiga en la profesión, pero tuvieron que retirarse discretamente y continuamos con el bailoteo. Suerte que había consumiciones gratis, porque la música tampoco daba para mucho.

Y el sábado Spring Lounge Party en casa de Lidia y Christian en Badalona. Tienen una terraza estupenda desde la que se ve la ciudad y un montón de cielo, y allí estuvimos viendo atardecer. Después encendieron las velas y siguió la conversación con Dani y Carrie (que acaba de volver de Estados Unidos), Christian explicando el tema de las placas solares (trabaja en eso) y Pablo comentando sus próximos viajes.

Y el lunes fiesta de cumpleños de Dani (que llevaba unos fantásticos pantalones a cuadros). Una cenita deliciosa, en el estilo habitual de la calle Tapioles, y planeando la visita al campamento mongol del Emporda. Un descubrimiento de Dani, veintitantas tiendas (guers) traidas de Mongolia e instaladas allí, algo que ha conseguido romper mi atracción magnética con Barcelona (casi nunca salgo) para pasar unos dias en plan naturaleza. Me gusta el punto provisional y mínimo de las tiendas. En Stillpoint viví dos años en una cabaña en medio del bosque, que venía a ser algo parecido.

Una casa con sus cuatro paredes tiene la consistencia de la piel de un hipopótamo, protege y aisla. Pero una cabaña o una tienda ya son una piel más fina, protegen menos pero no aislan tanto. Son un refugio más precario que te vuelven a colocar enseguida en el escenario real, bajo el cielo y sobre la tierra. A ver que da de si este viaje a la Mongolia gironina.

Bueno, y siguen los encuentros. Al salir del gimnasio me he encontrado con Javier. Ultimamente nos hemos encontrado varias veces (después de tiempo de no vernos), siempre en la calle y por casualidad. Le había enviado la dirección del blog y lo hemos estado comentando. Esto del blog tiene la ventaja de ser como un periódico para los amigos, el Dandan Times o algo asi, pero de repente aparece algún lector-sorpresa, como Ricardo, que lo ha leido desde Venezuela, y entonces te das cuenta de que, aunque lo escribas para los amigos, lo puede leer todo el mundo. Y mola.

Ayer me encontré con Mauricio cuando salía de trabajar. El trabaja donde yo cojo el metro, y yo trabajo al lado de su casa, así que nos cruzamos en Puerta del Angel. No nos habíamos visto desde mi fiesta de cumpleaños (es el amigo italiano de Maite). Pero resulta que hoy… nos hemos vuelto a encontrar!!! Esta vez por la mañana, cuando los dos ibamos a trabajar, y el iba para arriba y yo para abajo. No me suelo encontrar mucha gente por Barcelona, pero hay temporadas en que de repente me encuentro un montón de gente por la calle.

Porque ayer, despues de encontrarme a Mauricio, me encontré a Adolfo cuando esperaba el metro. Adolfo es un compañero del curso de doctorado, y nos hemos ido viendo en Barcelona y en Madrid. Ahora está instalado aquí, trabajando en su tesis que analiza, precisamente, la comunicación a través de Internet y el fenómeno de los blogs. Él, a su vez, tiene un blog en el que va dando cuenta de su investigación. Lo he estado leyendo y plantea muchos temas interesantes, pero me he quedado con una frase (de Miquèl Domenech) que cita de una presentación a la que asistió: “La comunicación no es lo que ocurre sobre el fondo de la realidad, dijo Doménech (aproximadamente), sino que la comunicación es lo que produce la realidad. Es a través de la comunicación como dotamos de propiedades a la realidad”.

Y esta mañana he desayunado con Paco, otro compañero del curso de doctorado. Esta vez habíamos quedado, pero porque nos encontramos también hace unos dias (!!!). Paco es sociólogo y vive cerca de mi trabajo (trabajo en un barrio lleno de amigos, porque Juan también vive por allí, y Silvia… bueno y Adolfo también). Hemos estado comentando las respectivas batallitas, laborales y académicas, y hemos quedado para hacer una convocatoria en Laie para después de Semana Santa.

Pues eso, que llega la primavera y empiezas a tener encuentros por la calle, o en la disko, o en cualquier parte. Casualidades coincidentes. Comunicación. Realidad. La realidad es lo que compartes con los otros.

Pues el sábado todo empezó en CanFreeX. Los Delacrew boys terminando la web que se traen estre manos. Realmente espectacular, espectacular el vídeo de entrada y toda la estructura de la página. Y muy bien adaptada al tema (una tienda de ropa). Y no sigo porque esto va a parecer un spot publicitario. Después un ratito al Marsella, un clásico del Raval en donde siempre se ha servido absenta (incluso cuando estaba prohibida) y sigue dando guerra. Yo no tomé absenta porque me ha dado algún disgusto, y me ceñí a mi dieta de vodka. Estaba a tope, hasta un poco agobiante. Luego fuimos a un bar que se llama… bueno, no me acuerdo como se llama, está por Aribau Valencia, no muy grande pero buen ambiente. Vi por allí al que me vende tabaco en el estanco. Curioso esto de encontrarte a la gente fuera de contexto. Y fue una noche de encuentros.

Después al Resplandor. Tenían abierta la sala grande y allí estaban Pablo y Maite con unas amigas. La musica no era de lo mejor (es curioso, siempre me lo he pasado mejor en la sala pequeña) pero estuve bailando todo el rato en plan Duracell. Estuvo bien. La sala grande tiene ventanas y, poco a poco, va entrando la luz del dia. Se crea un ambiente curioso. Cuando acabó vino un tio (Hugo) a invitarnos a su casa, que estaba cerca. Y mientras esperábamos a Hugo a la salida se me acerca otro tío, me pide un cigarrillo y luego me dice el nombre de otro amigo mio, lo miro, él me mira y nos petamos de risa los dos. No lo había reconocido (hacía como tres o cuatro años que no lo veía) y no solíamos vernos en este tipo de situaciones, no, no, no.  Fue un flash mutuo. Muy divertido.

Pues nada, after en casa de Hugo, con una fantastica terraza desde donde se veía el mar y toda Barcelona. Un domingo soleado y estupendo. David enrrolado con la música, Alessandro haciéndonos fotos a todos, y los demás bailando dale que dale. Rez ha escrito algo sobre el hotel Barcelona,que buen hotel el hotel Barcelona.