Archivos para el mes de: marzo, 2006

Pues el sábado hubo cena en la residencia de Juani en Caldetas (aka Caldes d’Estrach). Vaya casa, terraza con vistas al mar y una sala que a veces también ha servido de discoteca. Juani me dijo que sería una cenita tranquila, jeje, una cenita tranquila… menudo fiestuco. No paró de llegar gente en toda la noche y recuerdo que hubo un momento en que me acordé de que había venido a cenar, y aquello ya estaba candente (como diría Celia Cruz). Pero nada, cuando llegó el momento conseguí engullir lo suficiente para hacer cojín y a seguir, dale que dale. Luego bajamos a Mataró, creo que el sitio se llamaba The Club (creo…), bien montado y divertido, aunque otra vez el rollo de que solo se podía fumar en el piso de arriba. Descontrol a la salida (típico), de repente abren la puerta de atrás de la discoteca de al lado (que ya estaba cerrada) y nos invitan a chupitos. Pues chupitos, y visita guiada por la discoteca vacía (!!!). Al final todo controlado y desayuno conjunto en Ca la Nuria, con una señora encantadora y muy organizada que nos fue trayendo a la mesa cafés con leche, chocolates, pastas.. bocadillos…De todo para aquella tropa de noctámbulos descangallados. Y luego vuelta a casa del Juani, que nos montó un chillout en plan turco. Y  acabé donde siempre acabo cuando subo a Caldetas, en esa estación cutre esperando con Juan el tren para Barcelona. Suerte que disfruto del trayecto como un niño, viendo todo el rato el mar desde la ventanilla. Me encanta ver el mar desde el tren.

Estaba leyendo una crónica de Marcos Ordoñez sobre una obra de teatro, “Idaho y Utah” (en El Pais-papel, una crónica muy buena, por cierto), y explica que al autor, Albert Espinosa, hubo una película que le cambió la vida: “El indomable Will Hunting” de Gus Van Sant. Ha sido una sorpresa leer esto, porque la película pasó sin pena ni gloria, pero yo salí del cine entusiasmado. Nunca he encontrado a nadie que le haya gustado tanto, y de repente leo que a Albert Espinosa (al que no conocía de nada) le cambió la vida. Pues me empieza a caer bien Albert Espinosa.

La película es de 1997 y está dedicada a Allen Ginsberg y Willian Burroughs (dos de mis escritores norteamericanos favoritos). El guión está escrito por Matt Damon y su colega Ben Affleck, y les dieron un Oscar. Cuenta la historia de un tío superdotado y conflictivo, de su psicólogo, de la novia de tío y de la mujer (ya muerta) del psicólogo. Nada muy original. En realidad habla de cómo una mente brillante te puede alejar del mundo, y de lo que tiene que hacer para regresar. Y el caso es que todo está en el título. El prota se llama Will Hunting y la peli, en inglés, “Good Will hunting”. Nada de indomable, solo un buen tío. Pero si vuelves a leer el título y te olvidas del nombre, lo que dice es algo así como cazando la buena voluntad, o en busca de la buena voluntad, y en eso consiste el camino de regreso.

Por cierto, he estado mirando las estadísticas y el blog lleva 1923 lecturas. No está mal para dos meses y pico. Suelen haber entre 20 y 50 lecturas diarias. Son lectores poco escribidores, pero bueno, los amigos lo comentan a veces cuando nos vemos. Son comentarios offline. Pero también ocurre otra cosa muy curiosa, y es que hay situaciones en que parece que lo que se escribe online va por un canal diferente a lo que se habla offline. A veces hay un cierto pudor en mezclarlos. Es realmente curioso, y puede que tenga que ver con ciertos rituales de comunicación que establecemos en la vida cotidiana, en donde la información online sea demasiado directa y, a veces, no acabe de encontrar encaje. No lo sé.

Hoy me he dado una vuelta por la Maeght, algo que no hacía hace tiempo. Había una colectiva, pero me he quedado sobre todo con dos de ellos: Gonzalo Tena y Antoni Amat. Lo de Gonzalo Tena tenía un punto curioso, eran piezas como de piedra artificial, grises jazpeadas y brillantes (como baldosas), sobre las que aparecían figuras que podían ser de algún comic surrealista, muy simples. La ligereza de las figuras sobre la contundencia del soporte hacía su efecto.

Lo de Antoni Amat eran piezas cargadas de materia, de trazos fuertes que la abrían aquí y allá y de colores intensos que aparecían debajo. Un lenguaje en la onda de Tapies con una estructura en plan Rafols Casamada. Eran contundentes pero no acababan de decir nada. Era un impacto visual.

He salido pensando sobre el tema. ¿Qué sentido tiene introducir ahora el movimiento en un cuadro, cuando es posible trabajar sobre el propio movimiento en una pantalla? Los trazos con que Antoni Amat abre la materia son las huellas del movimiento enérgico de su mano. El cuadro guarda la huella inmovilizada. Un cuadro no es un pantalla por la que pasan cosas, un cuadro se te coloca delante, ahí quieto. Lo que ves es un movimiento capturado y detenido. El movimiento del pincel siempre ha estado en cualquier cuadro, pero durante mucho tiempo estuvo escondido porque su trabajo era conseguir una imagen fija. Pollock convirtió el movimiento en el protagonista del cuadro, el tema del cuadro era la actividad que lo había creado. Pero era, otra vez, la huella del movimiento, porque, una vez firmado, el cuadro ya no se movía ni cambiaba. Sobre una pantalla es posible trabajar en movimiento con el movimiento. He acabado pensando que la calidad del movimiento en un cuadro es precisamente que es movimiento detenido, la calidad de la huella. Como en la caligrafía china, donde se valora mucho el final de un trazo porque indica la calidad de la mano que llevaba el pincel.

Ayer con Pablo y Víctor en el Sifó. Víctor llevó unos años el bar que está al lado (una época gloriosa) y la gente del Sifó eran sus vecinos. Buena gente. Cuando ha venido por Barcelona hemos quedado allí. Pero el Sifó está al lado de la Rambla del Raval, y ayer había botellón. Con Pablo tuvimos que atravesar dos cordones policiales para llegar al bar, aquello estaba tomado, y cuando pasamos por la Rambla, sobre las 11, había más policía que ciudadanos en la competición. Era tremendo, tremendo y absurdo, todo el Raval tomado. No buscaban terroristas, ni había obreros indignados poniendo barricadas, solo había una fiesta, pero era una fiesta ilegal.

Cuando estábamos en el Sifó, sobre las 2, Rui nos dijo que habían carreras fuera y que la policía les había hecho cerrar el bar. Nos dijeron que, si salíamos, fuéramos por Sant Antoni y no pasásemos por la Rambla. Por cierto, que en la barra estaba un antiguo eurodiputado muy amigo de Maragall, no sé si era casualidad o no. Nos quedamos hasta las 3 y pico y después fuimos a La Paloma. Cuando salimos aquello seguía lleno de policías, había cristales rotos (los de la Sirena y los de enfrente) y contenedores de basura volcados. Paisaje después de una batalla. En la Paloma más policía, pero bueno, entramos y todo normal. Hacía tiempo que no iba a la Paloma y estaba bien. Teníamos entrada gratis por la gente del Sifó. Buen bailoteo y Víctor estaba divertidísimo. Nos quedamos hasta que cerraron. Pensamos ir al Aurora, y cuando bajamos por Joaquín Costa había un contenedor ardiendo y la calle casi vacía. Era una imagen brutal el contendor ardiendo en aquella calle vacía. Cuando llegamos a la Rambla del Raval la policía no nos dejó pasar, pero dimos la vuelta por la calle de al lado y allí nadie nos impidió el paso. El Aurora estaba chapado, así que tocamos retirada. Uf!!!

Hoy he estado leyendo noticias en Internet. Portada de muchos periódicos. Comento el resumen del Pais. La mayor concentración en Granada, donde el ayuntamiento montó una carpa en un sitio adecuado. La mayor violencia en Barcelona. En Valencia estaban de Fallas, y toda la ciudad era ya un inmenso botellón. Solo he leído un caso en el que hizo falta asistencia médica, en Salamanca. En la mayoría de los sitios no hubo incidentes.

La mayor violencia en Barcelona. Aquello no solo era absurdo sino contraproducente e inutil. Un desastre. Había regado la Rambla antes para que la gente no se pudiera sentar. Estaban tocando los huevos y semejante despliegue policial es una provocación en una situación así. Con las nuevas ordenanzas municipales en la mano beber en la calle es ilegal, pero este es el resultado de las nuevas ordenanzas municipales. Esta no es la manera de arreglar nada, prohibir no es un buen recurso, pero es un recurso fácil cuando no se entiende nada. La justificación de las ordenanzas son los incidentes en las últimas fiestas de Gracia, que fueron una salvajada. Utilizar la violencia para divertirse es una salvajada. Pero eso también está pasando con esa moda de dar una paliza al primero que pasa por la calle y grabarlo con el móvil, y la solución no sería prohibir los móviles. Hay un problema con la violencia, pero el problema se agrava cuando ya la das por supuesta antes de que aparezca. La estás llamando. En la mayoría de los sitios no hubo incidentes. La mayor violencia en Barcelona.

Yo no soy de botellón, me gustan los bares y cuando voy a un bar pago, y cuando se pasan con los precios no voy más a ese bar. Pero yo tengo trabajo fijo y cobro un sueldo todos los meses. El botellón es un fenómeno nuevo que tiene que ver con los contratos basura y con otra manera de reunirse y divertirse. En Internet puedes compartir archivos y noticias P2P, sin pasar por una distribuidora o un periódico. De persona a persona. En la calle puedes reunirte y divertirte sin pasar por un bar o una discoteca. Es más barato, porque no hay mucho dinero, y da un punto de comunidad. Y te saltas intermediarios. Si aceptas los contratos basura no te escandalices luego si la gente no entra en los bares. En Menéame he leido un post de Fiat Lux (mmmm! también en latín) que se lamentaba porque en Francia se echan a la calle para luchar contra esa ley (que ya no es basura sino pura mierda) y en España la convocatoria es para el botellón. Entiendo el punto de vista, pero creo que la situación es la misma, cogida desde otro lado.

Hay varios problemas. Uno es la molestia a los vecinos y otro son los “peligros” del consumo de alcohol. De acuerdo en evitar molestias a los vecinos, pero hay que ver también que pasa con los vecinos. Yo estuve viviendo un tiempo justo en la calle Aurora, en la esquina con lo que ahora es la Rambla, cuando aquello era “el Chino” y en la calle pasaba de todo y a nadie se le ocurría quejarse. Las cosas han cambiado, es verdad, pero los vecinos que protestan también se divierten y se ponen tibios en las bodas. Además, hay un recurso contra las nuevas ordenanzas promovido por las asociaciones de vecinos precisamente. Las quejas de los vecinos hay que ponerlas en este contexto, es un conflicto de derechos a resolver, no la excusa para llenarlo todo de policía. Un conflicto que el ayuntamiento de Granada ha sabido resolver, han hecho bien su trabajo.

Y sobre el consumo de alcohol… bueno, escandalizarse a estas alturas me parece… bueno, que me parece… vaya, que hay una ley antitabaco, un Plan Nacional sobre Drogas, leyes contra el botellón, y en Valencia la convocatoria no tuvo mucho éxito porque todo el mundo estaba de marcha por las Fallas. Titular del Pais (edición en papel): Valencia, cuando la ciudad entera es un botellón. ¿De donde han salido estos políticos tan puritanos? Todo hace un desagradable olorcillo norteamericano. Las declaraciones de Carmen Moya, delegada del Plan Nacional sobre Drogas (también en el Pais) no tienen desperdicio. Con la mejor voluntad, no acierta ni una. Copio algunas frases: “el objetivo es divertirse bebiendo, y esto es peligrosísimo”, “detrás de esta convocatoria hay intereses comerciales”, “los jovenes tienen que aprender a divertirse sin que tenga que estar el alcohol por medio”. Repito, en la mayoría de los sitios no hubo incidentes. No vale criminalizar. Lo de los intereses comerciales… ¡pero si es justo al revés! Y lo de divertirse sin alcohol está tan bien como divertirse con alcohol. La cuestión es saber divertirse, saber beber, saber lo que pasa antes de decidir que es lo que tiene que pasar.

Y acabo, ¡cielos!, que hoy me he puesto las botas.

El viernes estuve cenando en casa de Juan (“el menor de los primos, pero no por eso el menos gamberro”) y después fuimos al convent de Sant Agustí, donde pinchaban 3 chicas en algo relacionado con el Dia Internacional de la Mujer (a una de ellas la conocía él de Benicassim). También llevaban veejay y (aunque era pregrabado) me llamó la atención porque trabajaban con estructuras muy gráficas, variaciones sobre la metamorfosis de celdas blancas y negras, una historia bastante sencilla pero, por eso mismo, más asequible para empezar a trabajar en algo asi.

Cuando Jueves me instaló el PureData en el portátil, empecé a pensar que podría hacer con el programa (despues de ver las masterpieces de Delacrew) y decidí plantearme primero algo sencillito en plan gráfico (quiero decir dos dimensiones). Tenía dos ideas: lineas negras y música (algo parecido a lo que vi el viernes). Después lo amplié: música=baile=un cuerpo bailando. Con la idea del cuerpo aparecieron más posibilidades de líneas: las huellas dactilares y los tatuajes. Y estas líneas y dibujos ya permitían jugar más con las tres dimensiones. Implican un cuerpo, que no ha de ser necesariamente visible, y pueden encajar muy bien con el ritmo de la musica. Además huellas digitales=identidad, identidad física, y tatuajes=identidad simbólica. Bueno, y ahí me quedé.

Cuando me puse a trastear con el PureData me di cuenta de que dominarlo es un buen curro, y lo tengo ahí aparcado, pero hay algo que me fascina de esta historia, y es escribir con imágenes. Para escribir-escribir solo necesitas papel y un boli (y el alfabeto en la cabeza), pero estos programas te permiten escribir con imágenes casi con la misma facilidad. En lugar del alfabeto necesitas controlar las opciones del programa y encajarlas con la idea de lo que quieres decir. Y las imágenes son un alfabeto infinito, algo que el cine ha trabajado, pero limitado a la efectividad de una determinada estructura narrativa, de una historia más o menos realista. Un lenguaje de imágenes puro tiene una fuerza brutal. Esto es lo que me fascina.

Esta mañana, cuando he llegado al gimnasio, me lo he encontrado lleno de gatos. Habían cerrado la pista de abajo y habían montado una auténtica exhibición felina, todo lleno de mesas con los gatos en sus jaulas y un cartel debajo de las cestas de basquet que ponía World Cat Federation (WCF).

Como es un espacio diáfano, el campamento de la WCF se veía desde los pisos de arriba, que es donde están las máquinas, y he estado pedaleando con una estupenda panorámica de gatos de Siberia, persas y de angora. Aquello rompía un poco el habitual ambiente sobrio y espartano (jeje) y los maquineros mirábamos a los gatos (y a sus orgullosos propietarios) con cierta perplejidad, pero cada cual a su rollo.

Había jaulas decoradas como una salita de estar, en plan coquetón, y otras con un estilo más moderno, todo en piel de vaca. De algunas colgaban los premios que había tenido el gato, unas cosas de esas que los norteámericanos se cuelgan del pecho en las convenciones republicanas, y en alguna casi no se veía al gato de tanto premio. Los gatos, a todo esto, tranquilísimos allí dentro, acostumbrados supongo a estos festejos.

Pues nada, he hecho mi rutina como si tal cosa (coexistencia pacífica), me he duchado y he dejado atrás el mundo de la WCF. El caso es que el gimnasio cambió hace poco de gestores, y la nueva empresa está empeñada en incluir nuevas actividades (y beneficios). El pasillo de entrada lo han convertido en un espacio polivalente, y lo han llenado de unos cuadros horrorosos (de verdad, horrorosos) por si quieres llevarte alguno en la mochila al salir. Arte y deporte. Arte y gatos. Deporte y gatos. Deporte y gatos y arte. Y la próxima será…

Pues este finde fiesta de cumpleaños, y vaya marchón. 24 hours nonstop. Genial. Empezamos por la tarde con la primera clase de matemáticas de esta temporada. Estoy preparándome para continuar la Ingeniería Técnica y Pablo me va a volver a dar clases. Luego cenamos allí con Maite, Laura, Belén y un amigo italiano que Maite conoció en Brasil. Después al Heliogábalo (digamos que un guiño a los desmadres de la Roma clásica para empezar la noche) y allí estaban Marta, Víctor y Eva. Luego vinieron Juan con Juani, y a las 3 o así pues al Resplandor (por cierto, que Laura tenía un flyer de un concierto ayer en la Makabra, así que ya la deben haber vuelto a abrir).

Por el camino recogimos a Dani y Carrie, que salían de otra fiesta de cumpleaños, y en el Resplandor estaban Jueves y Guille (no había visto su mensaje aquí y no les avisé de los planes, pero acertaron, claro). El Resplandor estaba lleno pero se podía bailar y, como siempre, con buena música. De repente apareció por allí un amigo angoleño de Pablo que conocí en Madrid. Lo fuerte es que las últimas noticias eran que estaba otra vez en Angola y verlo ahí delante fue toda una sorpresa. Me regaló la gorra que llevaba puesta, y es de esos regalos que se agradecen el doble. También aparecieron Bernat, Carlos y Gil (otro trío Calavera), ah! y en un momento de la noche Maite y Belén se hicieron con el micrófono y empezaron a cantar, allí en medio, el Happy Birthday to You. Al principio me quedé estupefacto, pero fue muy bonito. Cuando se acabó la música salimos a la calle y nos encontramos un día nublado y lluvioso, pero la fiesta ya la llevábamos dentro, asi que pasando.

Tras un momento de descontrol, en que no sabíamos donde estaba nadie, nos volvimos a reunir en casa de Juan, y yo me instalé en un sofá nuevo y fantástico que se acaba de comprar. Pero Bernat & Company llevaban una marcha que no veas. Salieron a por whisky (Juani ya se había preocupado de las provisiones de boca) y montaron un buen circo con las cuerdas con que habían subido el sofá aquella tarde. A Bernat lo conocí en la fiesta de cumpleños de Pablo y Maite, y alucinas con él, pero el trío al completo es una bomba, yo me partía con ellos.

Bueno, pues ya tengo 52 años. Esto de los años es como lo de la película “2001 Odisea del espacio”. Imaginas como será la vida en el año 2001 en plan ciencia ficción, todos con vestidos de neopreno y cosas así, y cuando llega resulta que no es tan diferente. Yo sigo haciendo. De vez en cuando echo un vistazo al cuentakilómetros (no hay que perderlo de vista) pero, pasado el sobresalto de los 50, cada vez me impresiona menos. Creo que todo esto está cambiando, y somos las primeras generaciones que pueden seguir haciendo lo que quieran a cualquier edad.

Ayer Gerard me regaló la traducción de Gia Fu del I Ching (por cierto, el lunes es mi cumpleaños y esta noche hay fiesta). Gerard también estuvo en Stillpoint, antes y después que yo (no coincidimos aunque planeamos el viaje juntos), y se trajo de allí una copia del manuscrito. El libro fue publicado a la muerte de Gia Fu por Bin Kun en Australia (que, por cierto, figura también como traductor junto a Gia Fu, y Bin Kun era un tío estupendo pero no era traductor), y la verdad es que no ha tenido mucha difusión. Ni siquiera figura en la mayoría de las bibliografías de Gia Fu, que citan sobre todo las traducciones del Tao Te King y del Chuang Tzu, las que publicó en vida para Random House (y que no pudo reeditar revisadas por las claúsulas del contrato).

Yo utilizo a menudo el I Ching, y para mi es sobre todo como una conversación con una persona inteligente. También lo uso como termómetro o como sismógrafo, como meter un dedo en el agua para ver a que temperatura está o la fuerza de las olas. Sirve para esto y para muchas otras cosas, es realmente un libro sorprendente, y lo más sorprendente es la exactitud con que suele ajustarse a lo que tienes en la cabeza en ese momento. Hay veces que simplemente alucinas.

Siempre me he preguntado cómo era posible esto. Hay muchas explicaciones, desde dentro (las mejores) y desde fuera de la cultura china, que siempre lo ha tenido como piedra angular. Pero ninguna me ha resultado muy convincente, unas me quedan un poco lejos y las otras pueden ser muy folclóricas. Al final lo he aceptado sin explicación, es algo que ocurre, y que ocurre fuera de mi marco conceptual, es útil y práctico y, sobre todo, no te pide que aceptes demasiada teoría para utilizarlo. Solo un sistema binario de ritmos al que entras por una casualidad.

En realidad también se puede leer como los comentarios del programador (los /* de C) a un sistema binario que en realidad forma el núcleo del libro. Cuando vas conociendo el código máquina, ya sacas la idea antes de leer los comentarios (como el traidor de Matrix). Pero bueno, esto es solo pillarlo por otro lado. También se puede pillar algo desde la Teoría del Caos. El otro día leí en un artículo sobre esto que es imposible predecir de que lado va a caer una moneda. Pues eso, un sistema al que entras por una casualidad y que hace esa casualidad significativa y resonante dentro y fuera del sistema.

Claro que es un interlocutor inteligente con el que hablas a través de un intérprete (mientras no acabas de dominar el código máquina). Yo utilizaba hasta ahora la traducción (de la traducción) de Richard Wilhelm, un pastor alemán que fue de misionero a China a finales del siglo XIX. Es una buena traducción, y creo que la mejor en castellano, pero introduce muchas veces connotaciones religiosas que no son necesarias. Mi primera impresión cuando leí la traducción de Gia Fu es que estaba hecha desde otra perspectiva, más práctica y escueta y, a veces, mucho más clara.

Voy a investigar quién tiene el copyright de la edición australiana (igual lo tiene Bin Kun), porque sería buena idea meter esta traducción en Internet. Y con Gerard hemos hablado de completar la biografía de Gia Fu en la Wikipedia. Bueno, y ya puestos en el tema, voy a colgar unos artículos que escribí para el curso de Filosofía China que da Sean Golden en la UAB. Fue un curso que cogí como optativa mientras hacía Ingeniería Técnica de Sistemas (todavía me acuerdo de la cara del tutor). Otra cosa, no puedo poner enlaces (y no se con que formato aparecerá esto en el blog) porque estoy usando de momento el Nescape7 por problemas con la conexión, y hay cosas que no reconoce.

Pues esta tarde con Bruno y, como cada vez que viene, larga conversación sobre juegos y visita ritual al Fnac. Andaba buscando el último del Señor de los anillos que se supone ha de salir en marzo, pero todavía no estaba. Nos vemos de temporada en temporada, y siempre comentamos lo que tenemos entre manos en ese momento. La última vez que vino yo estaba con el Silent Hunter II, aprendiendo a fijar rumbos, a controlar el tiempo de inmersión y a esquivar destructores. He tenido momentos gloriosos con ese juego, como un ataque por sorpresa a Bergen a través de los fiordos noruegos, rascando varias veces la panza del submarino contra el fondo. Pero mi favorito es el Panzer General II. Lo tengo hace años y lo vuelvo a pillar una y otra vez. Es increible la cantidad de contribuciones que ha generado: nuevas campañas, nuevos mapas y nuevas versiones. No te lo acabas. Bruno está ahora con el Guild Wars y me ha estado explicando. Es en red y tiene una estructura bastante compleja. Se juega en grupo (los clanes) a partir de una estragegia predeterminada que conduce a seleccionar los atributos de cada profesión (como guerrero o monje o elementarista). Una vez tienes la estrategia y las profesiones adecuadas bien repartidas, te lanzas. Mi sector son los juegos de estrategia con temas realistas (nada de naves espaciales o mitologías), pero últimamente llevo una temporada de poco ajetreo. En navidades me compré el Panzers II, para proba un juego tridimensional de última generación, pero tuve problemas con la instalación y ahí acabó la cosa. Bueno, sigo con el modem, asi que… punto final