Archivos para el mes de: febrero, 2011

A esta hora parece que todo está tranquilo en Tripoli. Aquí son las dos y media de la madrugada, así que allí deben ser las tres y media. El ritmo de Twitter se ha calmado y acaba de llegar un tweet de @AliTweel diciendo. “Now, there is no gunfire at the moment i’m setting infront of the tv with my small family, wife and son. Raining outside”. Lo ha enviado por iPhone y supongo que desde Tripoli, porque que allí está lloviendo es una de las pocas cosas de las que nos hemos podido enterar tras la pintoresca aparición de Gadafi en televisión con un paraguas en la mano.

Estos días he estado siguiendo un poco desde lejos la situación en Libia. Las noticias que llegaban eran confusas, y además había quedado saturado de vicisitudes políticas tras los días pendiente de la plaza Tahrir. Y cuando por fin cae Mubarak en Egipto, la gente se echa a la calle en Bahrain y en Libia (y en Yemen, y en Argelia y en Marruecos…). Alguien pedía por favor en Twitter que no lanzasen todas las revoluciones en paralelo, que no había manera humana de seguirlas todas. Ha sido curioso, varias veces que yo iba pensando cosas como esta, alguien ya lo había escrito y yo solo tenía que retuitearlo. Bueno, pues eso, iba siguiendo la situación desde lejos, hasta que ayer noche todo empezó a cambiar y me volví a quedar enganchado.

A pesar del bloqueo informativo, las noticias de que los manifestantes se habían hecho con el control de Bengasi y la parte oriental de Libia cada vez eran más claras. También aquí había habido duros combates con mercenarios de Gadafi, en este caso subsaharianos con armas de gran calibre, así como víctimas locales por francotiradores. Un tétrico guión que se repetía de nuevo, más brutal cada vez. El propio ministro de justicia le Libia parecía que había dimitido por estos hechos y una de las tribus más importantes, los Warfala, se habían pasado al bando anti-Gadafi y amenazaba con bloquear el bombeo de petróleo a la costa. Después de este cursillo acelerado sobre el proceso de descomposición de una dictadura que hemos tenido estos días, todas estas señales apuntaban a que se estaba a punto de cruzar la línea roja de no retorno, el punto crítico. Solo faltaba un discurso televisado prometiendo reformas, y eso es exactamente lo que pasó a continuación.

El encargado de hacerlo fue Seif al-Islam, el segundo hijo de Gadafi, sin cargo actual en el gobierno y considerado el más reformista de la familia. Fue grotesco, tristemente grotesco. Efectivamente ofreció reformas, pero es un fallo estructural de este guión repetido: no puedes ofrecer reformas despues de haber intentado masacrar a tu auditorio. La simple oferta ya es una señal de que no has podido acabar con ellos y de que ahora vas a intentar convencerlos, una señal de debilidad. Para compensarlo, Seif al-Islam anunció la guerra civil y el apocalipsis si no se llegaba a un acuerdo, y era para tomárselo en serio.

Hoy ha sido un día terrible. Noticias de que la aviación estaba disparando contra los civiles, de que dos aviones había huido a Malta, de que varios embajadores estaban dimitiendo, fotos atroces de cadáveres detrozados, vídeos de los tiroteos que habían podido romper el bloqueo,  llamamientos religiosos a detener la violencia, caos, todas las comunicaciones cortadas. Parecía un genocidio en marcha. A última hora de la noche la televisión ha anunciado una entrevista con Gadafi. En un momento dado, (yo estaba viendo Al Jazeera y han interrumpido para dar paso) ha aparecido en pantalla medio asomado en un coche con un paraguas en la mano diciendo que estaba en Tripoli y que quería ir a la plaza donde estaban los manifestantes pero que no iba porque estaba lloviendo. Y esto ha sido todo. Esta vez ha sido patético.

Pero las cosas se han calmado desde entonces, como también se calmaron despues del segundo discurso de Mubarak. @Dima_Khatib repite con sorna estos días que los presidentes disponen de tres discursos antes de tener que abandonar el poder, el tercero es el fatídico. Si sumamos el de Seif al-Islam ayer, a Gadafi solo le quedan uno y medio.

Acabo de ver esto que ha tuiteado Omar Robert Hamilton (@RiverDryFilm). Si lo empezais a ver, verlo hasta el final.

Shirin Neshat es iraní y vive y trabaja en Nueva York. A mi este vídeo me ha dejado temblando. Luego he econtrado este comentario, nada más y nada menos que de Atom Egoyan.

“I entered a dark room. On one wall, a singer delivers a passionate love song to a group of men. He is faced away from his audience, secure that his performance will be accepted and adored from whatever position he chooses to take. This is his cultural privilege. He is a man, surrounded by men. On the opposite wall, a woman in a black chador stands silently throughout his song. She faces an empty auditorium. This is the position she has no choice but to take. Her society has imposed it on her. She is expected to face the empty seats. To comply with the strictures of her state, she can’t dance to the music, show the shape of her body, or uncover her head. Above all, she cannot sing in public. This might inflame the passions of the male viewers. It might break their concentration on their beloved singer, the man who is so confident of his audience’s devotion that he can turn his back to them.

Then something stunning happens. As the male singer finishes his song, he turns around to bow to his audience. Suddenly, a mysterious sound beckons him away from the appreciative, applauding men and he again turns around to face the lens. At this moment, on the opposite screen, the camera begins a sinuous, sensual track towards the hidden female singer. As the camera circles around this figure, we hear an impassioned wordless song composed of supernatural breaths and ecstatic cries — an amazing symphony of unbridled, primal emotion”.

Esta tarde he estado viendo la conferencia de Ricard Solé en el CCCB. Digo que he estado viendo porque iba a ir pero cuando he visto que la transmitían por Ustream al final me ha dado pereza y me he quedado en casa. La conferencia iba sobre la serendipia, esa extraña palabra que vengo oyendo desde hace un tiempo y quiere decir que se te ocurra algo de chiripa, que se te ocurra la solución a algo en plan eureka, casi por accidente, y no solo por haberlo acorralado con argumentos o ecuaciones.

El tema siempre me ha parecido de un interés relativo, por la paradoja de aproximar el foco intencional a unas ocurrencias que precisamente no lo son, pero bueno, la sesión estaba dedicada a “a ver de dónde surgen las buenas ideas, y si es posible cultivarlas”, y lo que ha hecho Ramon Solé es recorrer y describir un posible habitat de las buenas ocurrencias en el ámbito científico. Y poco a poco el tema me ha empezado a interesar más, no tanto por el manual de cultivo en sí (ya de entrada ha dicho que no hay recetas) sino por otros temas + o – laterales que de alguna manera forman parte de ese habitat y que sí son perfectamente intencionales.

Voy a seguir dos de los hilos que han salido en la conferencia y que tienen que ver con cosas que llevo en la cabeza. En primer lugar, para resituarme y salir de la pura dicotomía intenciona/nointencional, veo que cuando se habla de serendipia se está planteando incentivar la aparición de las buenas ideas necesarias para resolver problemas en una época como la actual de cambio rápido de paradigmas. La complejidad y el dinamismo actuales, tanto en la sociedad como en la ciencia, suponen muchas veces un handicap para los métodos acreditados y una ventaja para las ideas llegadas en paracaidas. Vale. Entonces “cuanto más complejo es un problema, más soluciones tiene” y el objetivo es una idea/pico-máximo dentro de lo que ha descrito como un paisaje/landscape de posibilidades desiguales, una cordillera cubierta de niebla en donde la solución se encuentra en el pico más alto, pero donde corremos el riesgo de perder el tiempo escalando el de al lado. Vale.

Entonces la pregunta que ha hecho (y a ver si me sirve para tirar del hilo) es: “¿Hasta que punto tenemos acceso a todas las soluciones de un problema?” Antes había empezado poniendo el ejemplo de Wiles y su demostración del Teorema de Fermat, o luego el de Veneziano en el origen de la teoría de las cuerdas como procesos en los que de repente se hace la luz, y luego ha seguido rastreando las funcionalidades sorprendentes pero desajustadas del cerebro en el caso de Nash y la esquizofrenia o del autista de Rainman. Quizá la pregunta se puede reformular diciendo: “¿Qué nos impide tener acceso a todas las soluciones de un problema? En los dos primeros casos quizá se podría decir que el itinerario de investigación que llevaban tanto Wiles como Veneziano dió sus mejores resultados cuando dieron un salto cuántico lateral (abusando de la metáfora), y conste que lo digo un poco a boleo, a partir de lo que recuerdo de los documentales que vi sobre ellos. Quiero decir que uno de los obstáculos para acceder a un máximo de soluciones de un problema determinado puede ser la propia estructura narrativa del cerebro y la dirección tomada, entendiendo narrativa en el sentido de itinerario temporal en el que unas memorias traen a las siguientes y la dirección de los pasos anteriores marcan la dirección (¿lineal?) para los posteriores. Tengo la impresión de que llevamos el foco en el casco, como los mineros, y lo que nos haría falta es una pantalla de radar.

Pero de hecho elegir y valorar una línea de investigación determinada (o muchas otras cosas) se suele hacer a partir de unos criterios previos y acreditados, y seguramente puede ser que si llevamos el foco en el casco (y no caminamos de lado y haciendo zigzag como las serpientes cascabel) se deba precisamente a razones evolutivas, o en cualquier caso prácticas, y aquí la cosa para mi se pone más interesante. Por lo que he ido leyendo, parece que el crebro funciona a base de patterns, o sea, el cerebro va aprendiendo cosas del mundo, las reconoce y las almacena de manera que las tenga a mano para identificarlas después, y todas ellas se van integrando en una estructura parece que bastante coherente, menos en algún caso escepcional como el de la esquizofrenia. El caso es que tanto el proceso de aprendizaje com la estructura resultante son útiles y responden a un estado determinado del entorno. Mientras el entorno se mantenga, lo que has aprendido sobre él seguirá siendo útil. Pero el problema se presentará cuando por alguna variación, del entorno u otra (generacional, por ejemplo), sea necesario resolver problemas nuevos para los cuales la experiencia acumulada puede significar más un obstáculo que un puente. En este sentido la dificultad para tener acceso al máximo de soluciones de un problema podría estar relacionada con el grado en el que seguimos determinados por nuestros conocimientos anteriores, y aquí habría que incluir prejuicios metódicos, culturales, generacionales y demás. Es decir, lo que nos es útil en un momento puede no sernos útil en otro, y esto normalmente sucede sin que tengamos a la vista la fecha de caducidad. Igual que cuando escalamos el pico de al lado, nos enteramos luego.

Pero hay otro hilo aquí del que también se puede tirar. Tanto en el caso de Wiles como en el de Veneziano y otros muchos, algo pasa en un momento dado y se ve una relación que no se había visto/previsto, que no estaba en el itinerario. No estaba en el itinerario, pero el cerebro ha sido capaz de hacerla, y era la correcta. El otro hilo, que puede ser muy largo, es el de las funcionalidades sorprendentes que en un momento dado muestra el cerebro, como en el caso de Nash o de Dustin Hoffman. El cerebro parece que tiene una estructura narrativa “unidimensional”, claramente visible en la memoria, pero a la vez también dispone de un volumen considerable de recursos no necesariamente estructurados que a veces la conciencia recorre como un minero. Estos recursos (o AMNI, Actividades Mentales No Identificadas) aparecen, diría yo, tanto en el ámbito de las enfermedades mentales, en el de las diversidades culturales o en el de las experiencias psicodélicas. Vale, el cerebro abarca más que un itinerario, o tiene más itinerarios, o en algún sitio tiene hasta una pantalla de radar, pero igual que resulta difícil tener acceso a todas las soluciones de un problema, también resulta complicado tener abiertos y abarcar simultáneamente itinerarios diferentes, aunque sean muchas veces los cruces de caminos entre esos itinerarios los que produzcan buenas ideas, los que permitan los saltos laterales  (Watson  y Crick con el ADN es otro ejemplo).

Bueno, a mi estos dos hilos me llevan a algunas cosas que he leido sobre la información y el conocimiento en Luhman y en Francis Heylighen. En el caso de Luhman, la idea de que un sistema se diferencia de su entorno reduciendo su complejidad, y de que “el sistema contiene como complejidad un excedente de posibilidades que él mismo reducirá autoselectivamente”. Si es posible hablar del sistema conciencia dentro del sistema cerebro, la conciencia fijaría su itinerario reduciendo complejidad, y sería ese mismo gesto el que le pondría difícil acceder a muchas soluciones o abarcar diferentes itinerarios. Solo en determinadas ocasiones se produciría algún tipo de proximidad o comunicación que produciría la chiripa, siempre más probable cuando no estemos mirando o cuando hayamos aprendido a hacernos los distraidos.

Y Heylighen por su parte da una estupenda descripción del conocimiento en términos de sistema y entorno:

An organism’s knowledge should not be seen as an objective reflection of outside reality, but as a subjective construction, intended to help find a way to reconcile the system’s overall goal of maintaining its organization with the different outside perturbations that may endanger that goal.

Es una buena descripción porque por una parte permite suponer que mi conocimientos actual, el que en un momento dado puede ser un obstáculo para mis mejores ideas futuras, es una construcción subjetiva que tiene su razón de ser en una determinada disposición de mi sistema con mi entorno, y es bueno que así sea. Explica a su vez por qué es más frecuente que las ideas geniales o las funcionalidades sorprendentes aparezcan con relativa frecuencia en personas que tienen de alguna manera alterada su conducta en uno u otro sentido. Una apertura determinada hacia el volumen de recursos del cerebro en bruto puede requerir la pérdida del itinerário adecuado entre sistema y entorno. Pero lo que también señala, y es lo que se puede utilizar de conclusión de todo esto, es que la relación entre cualquier sistema y su entorno es dinámica, de manera que la respuesta ante las previsibles perturbaciones del entorno requieren de una agilidad y de una flexibilidad que habría que aceptar a todos los niveles, desde el educativo al cultural. Y tal.

Uff! esto del Ustream es peligroso.

Estos días pasados he estado viviendo con mucha intensidad la revolución de Egipto. Ya me había calentado con todo el tema de Wikileaks, y con lo que había pasado en Túnez, pero además tenía la posibilidad de estar conectado continuamente en casa y literalmente he estado colgado de la pantalla del ordenador. Lo que estaba pasando no era solo una revolución en toda regla donde menos se esperaba, sino que el estilo y los medios que estaban utilizando en Egipto me eran accesibles desde aquí a través de Internet y en un momento dado me di cuenta de que podía colaborar con lo que estaba pasando simplemente seleccionando y retuiteando la avalancha de información que llegaba al hashtag #jan25 de Twitter.

Aunque ya llevo varios años en Twitter, nunca había hecho una cosa así, e incluso le tenía cierta prevención a los retuiteos, y todavía más a los retuiteos masivos como los que he hecho estos días. No estaba muy seguro de que los amigos que me siguen no acabaran hartos de que les llenara la pantalla con noticias de Egipto pero a la vez tenía la impresión de que lo que estaba pasando allí era muy grande y que los retuiteos permitían distribuir macroinformación y (sobre todo) microinformación que no tenía muchas posibilidades de ser distribuida de ninguna otra manera. Los que se manifestaban en la plaza Tahrir estaban usando Twitter (y FB supongo) intensivamente, y amplificar la información que proporcionaban era una manera de ayudarles. Luego fui viendo que algún amigo retuiteaba mis retuiteos (a ver, repítelo otra vez:) o los comentaba, y ya seguí más tranquilo.

Esto ha sido algo que he aprendido estos dias (#thingsihavelearned): la importancia del retuiteo y de la distribución reticular de información. Cuando te colocas ante un cierto volumen de información con la intención de redistribuirla tienes dos opciones: 1 o 0, pasa o no pasa. Pero cuando pasa ya no es la misma información que te ha llegado, porque el que la reciba verá el 1 que tú le has puesto y eso se sumará (o restará) al valor que esta información tenga para él. El valor no está solo en tuitear un contenido propio, sino también en respaldar lo que otro ha escrito. Es decir, la información que a mi me llegaba de @Sandmonkey, @RamyYaacoub, @monasosh o @IceQueer (por poner unos cuantos) tenían para mi ese valor personal de cada uno, que se había ido formando a medida que los leía, y la necesidad de que esa información no muriese en mi pantalla y pudiese continuar camino era lo que en realidad me empujaba a retuitearlos.

Visto ahora a posteriori, el panorama de esta distribución reticular a través de fuentes de confianza de un fenómeno de tal magnitud se aproxima bastante a las descripciones de la inteligencia colectiva que han hecho Pierre Levy y otros. Cada neurona conecta con la siguiente, sinapsis y plas! Hubo un momento especialmente emocionante en medio de todo este trasiego de información cuando Ayman Mohyeldin, periodista de Al Jazeera que nos había estado contando toda la movida, fue detenido por los militares el lunes 7. Inmediatamente la información llegó a Twitter con la petición añadida de usar el hashtag #freeayman y retuitearla para convertirla en un trending topic, de manera que la detención no pasara desapercibida.

En dos horas se consiguió el objetivo, fue espectacular. Al rato llegaron rumores de que Ayman sería liberado al día siguiente, y finalmente fue liberado ese mismo día. No se puede asegurar que haya una relación causal entre la reacción de Twitter y la liberación de Ayman, pero en aquellos momentos la relación parecía evidente. Tampoco se puede negar. En todo caso, mucha gente en Twitter en aquellas dos horas estuvimos utilizándolo coordinadamente con un objetivo determinado, un objetivo que al final se consiguió. Una inteligencia colectiva con capacidad de acción (quizás). El mismo día, un poco más tarde, fue liberado Gael Ghonim.

Bueno, esto es parte de mi experiencia de estos días. Como decía aquél tuitero tunecino: “Si no has seguido un golpe de estado en directo por Twitter, has desperdiciado tu vida”. Ya llevamos dos.

No tengo tele, pero hace un rato he leido un tweet de #ictlogist que decía “De vegüenza ajena los cortes/censura de audio en #goyas por @tve_tve para tapar críticas a #leysinde”, y ahora acabo de ver que ha llegado a portada de menéame un vídeo de trikar con la pitada mientras entraba la Sinde en el Palacio Real. Y grantorino lo presenta diciendo: “Esto no lo veréis en la TV”. Tremenda pitada, si señor.

Pues vaya, después de todos estos días con la atención puesta en Egipto es hora de volver a casa. Y resulta que aquí también hay cosas que no veremos en la tele. Pero si algo he aprendido pòr ahí es que el poder cada vez está menos sobre las alfombras rojas y más en Internet y en la acera. Vaya gustazo de pitada.

He estado viendo las fotos que Omar Robert Hamilton tomó el miércoles pasado de la batalla de Tahrir, desde la primera línea de trincheras. Son extraordinarias. No wonder Omar Robert Hamilton es director de cine, estas imágenes me han traido a la cabeza “El acorazado Potemkin” y alguna otra de esas películas en que los grupos forman casi como esculturas ante la cámara. Pero en este caso son reales, maldita sea, son bellas y reales y terribles.

Esa noche estuve viendo la batalla en Al Jazeera, pero se veia de lejos, y estas fotos de repente me han funcionado como un zoom sobre la violencia casi transfigurada por la luz. Vale la pena verlas ampliadas, es pura épica.

Aquí va una colección de fotografías con referencias al lenguaje digital, a Internet y a las redes sociales en pancartas y pintadas que han hecho los manifestantes egipcios estos días. Es una de las muchas cosas nuevas que están ocurriendo en Egipto: puesto que las convocatorias empezaron a hacerse en Internet, el lenguaje se ha desplazado con naturalidad de la pantalla a la calle.

Pero además, cuando un gobierno llega al punto de desconectar a todo un pais de Internet, simplemente las palabras “Facebook” o “Twitter” pintadas en la pared se convierten de repente en una reivindicación política. O el todavía más directo “¿Quién teme a Twitter? Esta historia puede llegar a tener muchos más capítulos.

Tras el discurso de Mubarak de ayer, hoy todo a cambiado de repente. Llevo horas viendo la batalla por la plaza Tahrir en El Cairo y hacía mucho tiempo que no sentía tanta indignación, incluso rabia. A mediodía una multitud armada y furiosa  ha avanzado simultáneamente por todas las calles que rodean Tahrir y ha atacado  a los manifestantes. Un contraataque en toda regla, incluso se han visto caballos y camellos. Entonces ha empezado una batalla sangrienta que todavía no ha acabado.

Ayer por la tarde el ejército declaraba oficialmente que no dispararía contra los manifestantes, El Baradei fue a Tahrir y por la noche Mubarak anunciaba que no volvería a presentarse para presidente, una promesa insuficiente cuando lo que la gente esperaba era que anunciaba su retirada. Como comentó alguien, las concesiones gubernamentales estos días van con kilómetros de retraso con respecto a las exigencias de los manifestantes. Pero la moral en la plaza era alta y el rechazo a Mubarak unánime.

A última hora de esta mañana, como una señal del cambio de viento, el ministerio de Defensa ha pedido que todo el mundo volviera a sus casas, y a mediodía de repente se ha visto un montón de gente avanzando y los manifestantes retirándose. Un grupo de jinetes montados en caballos y camellos ha intentado partir en dos la plaza. Había mucha mucha gente y un enorme caos.

Se ha empezado a correr la voz de que los que atacaban venían armados con palos y navajas y eran policias de paisano, e incluso se han mostrado a la cámara las acreditaciones que les encontraban encima.

Desde algunas de las azoteas que rodean la plaza, grupos de hombres han empezado a tirar a los manifestantes muebles, piedras y todo lo que han encontrado. Intentaban avanzar por las calles a base de palos y piedras. En un momento dado, cuando empezaban a ser rechazados por los manifestantes, estos han empezado a retroceder corriendo, y entonces se ha visto que les estaban lanzando gases lacrimógenos, la firma inconfundible de la policía. Desde las azoteas ahora les tiraban bolas de fuego. La violencia era terrible, y el ejército se limitaba a observar. Mientras, el ministerio egipcio de asuntos exteriores rechazaba en una nota la insistente petición de Estados Unidos y la UE  de que el cambio político empezase inmediatamente. Mubarak estaba contraatacando en toda la línea.

Poco después el ministerio del Interior sacaba una nota afirmando que no había fuerzas de seguridad  en la plaza, mientras que Nicholas Kristof del NYT decía haber visto bandas organizadas que llegaban en autobuses. Como ha escrito en su crónica:

“I’ve been spending hours on Tahrir today, and it is absurd to think of this as simply “clashes” between two rival groups. The pro-democracy protesters are unarmed and have been peaceful at every step. But the pro-Mubarak thugs are arriving in buses and are armed — and they’re using their weapons.

La idea de que el gobierno de Mubarak estuviera utilizando policías camuflados para reventar la manifestación me ha revuelto las tripas. Cuando un gobierno intenta esconder sus propios uniformes se está colocando al nivel de una mafia. Además se ha ido viendo que esos hijos de puta se dedicaban especialmente a atacar periodistas. Joan Roura, el enviado especial de TV3, ha sido uno de los muchos atacados (aquí hay una lista considerable). Desde Twitter se reclamaba la intervención del ejército y la presión de los gobiernos extranjeros. Algunos tuiteaban que estaban rodeados y no podían salir, y que habían muchas mujeres y niños en la plaza. Los atacantes, en cambio, eran todos hombres.

La cámara de Al Jazeera ha estado enfocando hoy la calle que hay detrás del Museo Egipcio, en donde se sucedían las acometidas de uno y otro bando. A última hora de la tarde los manifestantes de Tahrir iban ganando terreno otra vez, a pesar de las piedras, el fuego y los gases lacrimógenos, pero entonces los partidarios de Mubarak han empezado a atacar con cocteles incendiarios el museo. Ha sido otro momento atroz, porque lo que hay ahí dentro es irremplazable. Como ha dicho alguien, “Nerón está quemando Roma”, y sus mercenarios se estaban comportando como auténticos orcos, dispuestos a destruir lo que fuera para aumentar el caos. Por suerte el ejército sí ha intervenido en este caso, apagando los conatos de incendio.

Los orcos finalmente ha parecido que se retiraban, alguien ha tuiteado “conservamos Tahrir!” y ha habido unas horas de tranquilidad.  Se ha empezado a hacer el recuento de muertos y heridos, tres muertos y más de mil heridos, y se han visto imágenes del rincón que se ha improvisado para atenderlos. Desde Twitter se pedían médicos y medicinas, y se recomendaba que vinieran en grupo para poder pasar. Y cuando ya todo parecía tranquilo, los orcos han vuelto a atacar.

Es la una de la madrugada, las dos en El Cairo, y en las imágenes de Al Jazeera se ven dos líneas de barricadas anti y pro Mubarak junto al Museo de Egipto desde donde se han estado lanzando cocteles incendiarios buena parte de la noche. Guerra de posiciones y carrera contra el tiempo. ¿Cuanto podrán aguantar los manifestantes de Tahrir en esta situación?, ¿cuanto puede tardar una acción internacional para frenar de verdad esta violencia?, ¿qué repercusión puede tener la prolongación de esta situación en Tahrir sobre las diversas convocatorias de protesta en otros paises árabes?, ¿que pasará mañana? Después de tanta adrenalina, me quito el sombrero ante el valor de los que hoy han defendido la plaza.

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