visita a la Ciudad Prohibida
La semana pasada estuve en dos de los sitios que quería visitar en Pekín (además de los parques y los supermercados): la Ciudad Prohibida (claro) y el templo del Cielo. La verdad es que los sitios que más me han sorprendido aquí no han sido los que traía en la agenda, pero esto ya suele pasar. Lo que más me ha sorprendido ha sido la propia ciudad, por muchas cosas, y también por la cantidad de edificios nuevos interesantes, y el primer descubrimiento al ir a la Ciudad Prohibida es que se encuentra situada en el centro mismo de Pekín y condiciona con su planta rectangular la estructura básica de su urbanismo.


El núcleo de Pekín está configurado por cuatro rondas cuadradas concéntricas, los rings, que son las vías principales del tráfico y sirven para orientarse (tercer ring oeste…). En el centro del primer ring está la Ciudad prohibida. En la antigua simbología china, el cuadrado representaba la tierra y el círculo el cielo. La planta rectangular de la Ciudad prohibida declara el lugar de sus cimientos, y en torno a ella se extiende una ciudad concéntrica. No vi edificios circulares en la Ciudad Prohibida, sin ambargo el Templo del Cielo, que se encuentra al sur en medio de un parque enorme, sí que tiene una planta circular. No es extraño que los antiguos edificios reflejen la simbología con que fueron construidos, lo que me ha llamado la atención es que la ciudad siga conservando está estructura cuadrada y concéntrica. Bueno, la Ciudad Prohibida está contruida sobre el eje norte-sur, con la entrada principal al sur, en la famosa plaza de Tiananmen, así que por allí entré con cierta emoción, y la primera impresión, más que los edificios, es el enorme espacio de la primera y la segunda plazas. Si la primera es grande, la segunda es inmensa, enormes espacios vacios rodeados de puertas y murallas. Es curioso porque los palacios reales en Europa son edificios impresionantes de varias plantas que se levantan como moles, y es su envergadura la que refleja su poder (y esto desde las pirámides egipcias, totalmente compactas). Pero aquí la enorme extensión deja en el interior amplios espacios vacíos. Claro que la Ciudad Prohibida no empieza realmente hasta la tercera puerta, y es a partir de ahí que tiene una planta cuadrada.
Tras ésta parte externa, dedicada a ceremonias y recepciones, esta la parte del palacio donde vivía el emperador, la emperatriz y el resto de la corte, con el jardín privado al final. Lo que más me impresionó de esta zona son las salas en donde se guardan fotos, recuerdos y mobiliario de la época de Pu Yi, el último emperador. De repente entras en salas decoradas según el estilo de principios del siglo XX, con un aire más europeo. Un estilo familiar y antiguo, como la casa de alguna anciana tía adinerada (y un poco excéntrica). Parte de la magia desaparece en esas habitacioes, y aparece de repente la vida cotidiana de un joven emperador a caballo entre oriente y occidente. Es muy curiosa una foto de Pu Yi jugando al tenis con unos pantalones de estilo inglés y sin camisa. Después, leyendo la historia de los últimos emperadores, te das cuenta que los cambios que necesitaba China y que intentó Guangxu, fueron torpedeados por su tía, la poderosa y conservadora emperatriz Cixi. Cuando Pu Yi sucedió a Cixi las cartas estaban echadas y los japoneses acabaron de poner la guinda. El recuerdo de la larga decadencia de China, que empezó con las guerras del opio y que también tuvo como escenario esas paredes de la Ciudad Prohibida, se desvanece al cruzar la última puerta y salir a la calle. La vitalidad y la grandeza actual de Pekín es lo que más me ha impresionado. La historia de China se desarrolla ahora fuera de esos muros.
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- Published:
- 30/09/2008 / 1:42 pm
- Category:
- China, my China
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