Bruce Lee, el agua y otras historias chinas

La semana pasada quedamos para cenar con los amigos de la universidad, y comenté que estaba aprendiendo Kung Fu. Santiago me dijo entonces que igual era por el anuncio de Bruce Lee (Santiago se dedica al márketing y la publicidad), pero el caso es que yo no había visto el anuncio (veo muy poco la tele) y fue la primera noticia. Entonces me acordé de que había visto en menéame un video con una entrevista a Bruce Lee en que también hablaban de un anuncio. Vi un trozo de la entrevista, pero era un poco larga y pasé a otra cosa. Y resulta que hoy he leído un artículo en El Pais en que hablan de ese anuncio como un fenómeno social, con un montón de parodias en YouTube, y he visto que Abadia Digital y Pixel y Dixel también han comentado el tema. Pongo aquí el video de la entrevista completa (pasando del logo de la Warner).

El caso es que todavía no he podido ver el anuncio (lo he buscado en YouTube pero no lo he encontrado), pero me he vuelto a ver entera la entrevista con Bruce Lee. La verdad es que Bruce Lee nunca me ha caido bien, ni él ni sus películas, tiene un punto chulillo que me carga y por eso no acabé de ver la entrevista la primera vez. Pero hoy he estado buscando información sobre Kung Fu antes de volverla a ver, y lo que he ido leyendo (sobre todo aquí) me ha dejado con la curiosidad suficiente para darle más cuartelillo. Realmente es una persona interesante (a parte de chulo) con una biografía intensa, y hay un detalle que me ha ayudado a bajar la guardia: estudió filosofía en la Universidad de Washington. No me lo esperaba. En el artículo en español de la wikipedia dicen que sus referencias eran el taoismo y Krishnamurti (Gia Fu siempre decía que el más taoista de los pensadores indios era Krishnamurti, al que conoció).

Bueno, pues eso, la famosa frase del anuncio, “be water, my friend”, es puro taoísmo. El capítulo 78 del Tao Te Ching dice (traduzco de la traducción de Gia Fu):

Nada bajo el cielo es más suave y flexible que el agua.
Pero nada es mejor para atacar lo sólido y lo fuerte.
No tiene rival.
Lo débil puede vencer a lo fuerte.
Lo flexible puede vencer a lo rígido.
Todo el mundo bajo el cielo lo sabe,
pero nadie lo lleva a la práctica.

Y en el Chuang Tzu hay otra historia curiosa sobre el agua. No tengo a mano el texto, así que la cuento como la recuerdo. Confucio estaba paseando junto a un tumultuoso torrente de montaña con varios discípulos, cuando vio a lo lejos un hombre en medio del torrente que parecía estar en dificultades, su cabeza aparecía y desaparecía bajo el agua. Los discípulos corrieron a ayudarle y le trajeron todo mojado delante de Confucio, que le pregunto qué le había pasado. El hombre (que era taoista) le explicó que simplemente se estaba bañando, que aprovechaba los remolinos descendentes para bajar y los ascendentes para subir. Es una típica historia taoista que siempre me ha impresionado, algo así como un surf vertical. Las cosas del agua. Por cierto, he empezado a leer “La modernidad líquida” de Bauman. Líquida. Tiene tela.


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